Uno de los juegos definitorios de la pasada generación, amado hasta límites que rozan lo enfermizo por muchos y denostado a su vez debido a la decidida apuesta por la espectacularidad cinematográfica vuelve a la actualidad. Bueno, en realidad nunca ha dejado de estarlo, pues su creador transformado en gurú, Hideo Kojima, se ha encargado que no pase un año sin que recordemos las andanzas de uno de los mayores iconos de la Historia de los videojuegos.

Nintendo 3DS acoge un mito ahora en forma de cartucho y nos vuelve a llevar a un viaje imborrable por las estepas rusas, por una época irrepetible, a la vez peligrosa y excitante. Retrato de la realidad social de occidente y su miedo sin sentido por unos desconocidos soviéticos, cual miedo al hombre del saco. Toda la espectacularidad de la cinemática historia, del bautismo de fuego de Big Boss, encoge hasta límites insospechados en la pantalla de nuestras 3DS en una muestra de la fuerza bruta de la pequeña de Nintendo en una representación fiel y sobrada del universo pantanoso del juego.

Eso sí, dicha representación no está exenta de fallos e imperfecciones que nos hacen plantear algunas decisiones incomprensibles en la portátil de tres dimensiones. Vamos a comprobar cómo se desenvuelve esta serpiente por los circuitos en tres dimensiones, la verdad es que no hay terreno que se le resista.

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metal gear solid 3 nintendo 3ds

Metal Gear Solid 3: Snake Eater se lanzó sobre un sistema madurado, Playstation 2 pasaba por aquél entonces sus mejores años. El impacto visual fue mucho menor respecto al anterior Sons of Liberty y quizá tal realidad afectó en sus primeros compases de vida, impidiendo que superase en ventas a la segunda entrega, preguntándose el personal si la saga había llegado a su límite. Algunas voces se alzaron contra la personalidad de Big Boss, en realidad mucho más humana, llamativa y consciente de sus defectos, un héroe de barro con fallos e imperfecciones, muy lejos de la mentalidad robótica de Solid Snake (un Snake que acabaría por compartir el cansancio y la humanidad de Big Boss en la cuarta entrega de la serie). Benditos ignorantes.

Snake Eater ha demostrado tras los años pasados, ser el Metal Gear más actual de todos, con la ambientación más conseguida y los protagonistas mejor retratados. Ese aire de suciedad y de “realismo”, dejando de lado las pesadillas tecnológicas tan de moda ha hecho que tanto la mecánica de Snake Eater como su impronta en futuros videojuegos quede intacta ya que, ¡qué demonios! Estamos hablando de uno de los mejores juegos de Playstation 2, de uno de los mejores juegos de la pasada generación y un referente actual por encima de sus coetáneos. Poca broma.

DEFECTOS Y VIRTUDES DE UNA CULEBRA 3D

analisis MGS 3D

El mero hecho de tener a Big Boss recorriendo los circuitos de Nintendo 3DS es un placer para todos aquellos que ya jugaron en su día al título de Konami y, esperemos, también para lo que están por descubrir una saga capital en la industria de los videojuegos. La reproducción es fiel y milimétrica, es más, mejora en ciertos momentos la calidad del juego original de Playstation 2. Pese a que en ocasiones sufre pequeñas bajadas en la tasa de refresco mantiene un nivel excelente. El efecto 3D es sobresaliente, sin duda uno de los mejor aprovechados de todo el catálogo de la consola, aunque algunas decisiones al respecto, como eliminar el efecto cuando se apunte en primera persone, que resultan incomprensibles. El cambio de apuntar en primera persona y el desarrollo normal nos costará más de un dolor de cabeza, por tener que acostumbrar los ojos a la nueva realidad. Algo parecido a las escenas cinemáticas (las numerosas escenas), ya que leer los textos en castellano con el efecto 3D puede producir algún tipo de mareo. Pero según personas y cerebros, claro.

Como recordatorio a los recién venidos es perfecto. Sería una de las intenciones de Konami, pero varios factores rebajan la experiencia, una experiencia creada para vivirla en grandes pantallas y con gran calidad de sonido. Ver Apocalypse Now en cine es una pasada sí, pero, ¿y verlo en un portátil de 10 pulgadas? La misma sensación con Snake Eater, un juego creado para la magnificencia que recorta sus virtudes y elimina el efecto impresionable del jugador por completo en la pantalla de 3DS. La resolución tampoco ayuda y en muchas ocasiones no veremos más que una maraña de píxeles verdes que en teoría forman selvas. Es una peña, por que el músculo de 3DS, con una pantalla de más resolución, es suficiente para enseñarnos Snake Eater en toda su plenitud.

Otros elementos que añaden experiencia jugable pero que en realidad no la mejora son las utilidades táctiles de 3DS, mera obligación para Snake Eater. Podremos utilizar la pantalla táctil para el mapa y la elección de objetos, algo útil y rápido, pero un mero añadido al fin y al cabo y, ni por asomo, el motivo de la compra de este excelente título, pues la propia historia y mecánica de Metal Gear Solid 3 se basta para venderse, sin necesidad de ayudas táctiles. En ningún momento estas opciones impiden el disfrute del videojuego aunque, como hemos mencionado, no resultan más que pequeños extras sin importancia y ahí tenemos la utilización de la cámara para crear nuestros propios camuflajes. Sí, podremos tomar fotos a la clásica vecina que toma el sol en bikini para crearnos nuestro propio manto textil en forma de carne y ondulantes curvas. Otro añadido que servirá para camuflarnos mejor en algunos parajes, pero que no pasa de mera curiosidad.

Por último debemos hablar del Circle Pad Pro, un accesorio estrenado con Resident Evil Revelations que se convierte en un imprescindible para la experiencia de Snake Eater. La aventura de Snake se convertirá en una fiel reproducción a los mandos de una Playstation 2, pero no utilizar el cacharro (feo y grande pero muy cómodo al fin y al cabo) convierte la experiencia de Metal Gear Solid 3D en un sufrimiento sin paliativos y destroza la inmediatez de movimientos con los que cuenta su versión original.

METAL GEAR SOLID 3D: SNAKE EATER-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Adrián Hernán 14 | 03 | 2012