VISUALMENTE EXPLOSIVO

Si a nivel jugable Metal Gear Rising: Revengeance es una delicia, a nivel visual no se queda atrás, aunque es cierto que no llega al mismo escalón de calidad. No obstante, descubrimos en la propuesta de Platinum Games un juego cargado de imágenes memorables, que se mantienen y se muestran en pantalla con una estabilidad digna de elogio y que harían palidecer de envidia a títulos con un presupuesto mucho mayor. No obstante, el problema a nivel visual del título lo encontramos en algunos escenarios, menos detallistas de lo que nos hubiera gustado y, por lo tanto, algo pobres si los comparamos con otros más trabajados.

metal gear rising platinum games

En la parte positiva destacamos la interactividad existente con buena parte de los elementos que aparecen en pantalla. Podremos destrozar coches, columnas, puertas, mesas y paredes con nuestra espada, además de descuartizar enemigos como si de choricillos criollos se tratase. La saga Metal Gear siempre se ha caracterizado por ofrecer un acabado visual de calidad y aquí no podía ser menos, aunque todo resulte mucho más salvaje, con momentos tan sangrientos como espectaculares y llamativos. Mucho ojo al diseño de los personajes, sobre todo al de los enemigos, una gozada que nos dejará pegados a la pantalla.

También harán acto de presencia algunos enemigos gigantes, lo que no hace más que aumentar el sentido del espectáculo de la propuesta. Con todo, repetimos que algunos problemas puntuales hacen que el nivel gráfico no llegue a estar a la altura del gran nivel jugable, lo que tampoco es un gran impedimento para disfrutar de la obra. Advertimos, no obstante, a todos aquellos jugadores que no encuentran nada atractivo en un título 100% japonés que mejor busquen otra propuesta, ya que Metal Gear Rising: Revengeance es tan nipón como lo puede ser Godzilla o el propio Kojima. Lo que agradará a muchos y echará para atrás a otros.

JAPONESES QUE HABLAN INGLÉS Y VICEVERSA

En lo que se refiere al apartado sonoro del título, Metal Gear Rising: Revengeance llega con audio en inglés y subtítulos en español. Hasta aquí todo bastante normal dentro de la saga. No obstante, los jugadores descubrirán que en más de una ocasión los subtítulos son erróneos, lo que a estas alturas de la película no debería ser ni siquiera imaginable. Si dejamos ese detalle a un lado, descubrimos un trabajo sonoro notable, con unas interpretaciones de voz ajustadas a los personajes. Aquellos poco acostumbrados a leer subtítulos tendrán algún problemilla a la hora de seguir determinadas escenas, pero los que estamos acostumbrados a la versión original no notaremos la diferencia.

metal gear rising ps3

La música de la obra está a la altura de las circunstancias, con mucha guitarra eléctrica y explosiones musicales puntuales que harán las escenas aún más intensas. En un juego donde cortar enemigos por la mitad es el pan nuestro de cada día no podía faltar una banda sonora repleta de temas “metaleros” y movidos que metan al jugador en situación y le animen a seguir avanzando en la trama a base de “katanazos”. Hubiera sido un detalle que Metal Gear Rising: Revengeance tuviese voces en japonés, por eso de ser aún más puritanos, pero el trabajo que recibimos en Europa no desmerece del que han recibido en Japón.

No queremos terminar este análisis sin destacar un detalle importante. Los amantes incondicionales de la saga Metal Gear, aquellos que detestan la idea de alejar la franquicia del sigilo y la infiltración, deberían pensárselo dos veces antes de aventurarse a jugar la campaña de Metal Gear Rising: Revengeance. Todos los demás, incluyendo a los fans con menos prejuicios y a todos aquellos interesados en descubrir un hack and slash divertido y sangriento como pocos, tienen una cita más que interesante con Raiden y toda su legión de enemigos extravagantes. Platinum Games demuestra, de nuevo, ser uno de los estudios japoneses más interesantes de la actualidad del sector.

METAL GEAR RISING: REVENGEANCE-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y Jugabilidad.

PÁGINA 2 – Apartado Técnico.

PAGINA 3 – Conclusiones.

Antonio López 20 | 02 | 2013