Medal of Honor: Warfighter llega justo para la locura consumista propia de finales de cada año, pero a diferencia de otros videojuegos del mismo estilo, Warfighter se va a encontrar una serie de obstáculos para coronar las ventas y las críticas internacionales. Muchas de estas barreras nacen de los deseos y fobias de los jugadores tradicionales y/o afiliados a una marca de shooter en primera persona conocida, por lo que poco puede hacer de antemano el juego de Danger Close. Otras, por el contrario, nada tienen que ver con las manías de los púberes y no tan púberes jugadores adictos al matchmaking. En estas otras barreras será el propio Medal of Honor: Warfighter quien ponga la primera piedra para el desencanto generalizado que parece se va a crear tras la salida del videojuego.

Errores en el desarrollo, en la plasmación de toda la arquitectura técnica, de guion y lo que es más doliente, de innovación. Es una lista de elementos que no gustarán a todos los jugadores y limitarán, desde ya, el alcance de este videojuego en las masas. Pero como todo, siempre existe la parte buena, y es que ahí donde no podía fallar bajo ningún concepto, en el modo multijugador, se presenta con peso y fuerza, conociendo sus prioridades desde el principio. Qué lástima que no haya corregido defectos heredados del título del 2010, el tibio Medal of Honor.

EL VETERANO CONVERTIDO EN NOVATO

Pocas presentaciones necesita la serie Medal of Honor. Desde que apareció en la primera PlayStation fue acumulando grandes entregas, de una calidad incuestionable que llegó a su punto álgido en la segunda de sobremesa de Sony. El tuerto en el país de los ciegos, pues los juegos de acción subjetiva restantes no suponían una gran amenaza, en consola, al reinado de la serie de Electronic Arts. Xbox fue la primera consola que priorizó de verdad un catálogo verdaderamente potente en el género gracias a Halo. Y ahí empieza un vaivén de sinsabores para una saga que ha pasado de ser el modelo a seguir a copiar elementos de otras de más éxito como Call of Duty o Battlefield, de la misma EA.

Tras una entrega, Airborne, en la que ofrecía más de lo mismo pero aumentado, Medal of Honor apostó por la guerra moderna, la actual, como ya hiciera su némesis particular, Call of Duty. La entrega del 2010, pese a sus inconvenientes, supuso un presagio para lo que estaba por venir, o lo que muchos jugadores esperaban para la siguiente entrega. Pues ahora, con Warfighter en las estanterías de las tiendas especializadas llega el momento de ver porqué no pasará a la historia y porqué se ha convertido en un título menor (con mayúsculas) dentro de la veterana saga bélica. Y es que no hay nada peor que la indiferencia.

BAJO EL MANTO DE BATTLEFIELD 3

Si DICE ya prestó su ayuda a Danger Close (Clive Barker’s Undiyng y Skullmonkeys como Dreamworks o los primeros Medal of Honor de PS2) en el relanzamiento de la franquicia, el estudio californiano sigue amamantándose de la teta de Digital Illusions, pues el motor Frosbite 2 se convierte en el principal reclamo para Warfighter. Tras la explosión en ventas de la serie Battlefield con la tercera entrega era lógico seguir un camino repleto de pautas para intentar emular el éxito del año pasado. Ahí es donde entra Frosbite, un portentoso motor gráfico que se ha amoldado a otra compañía a un alto precio, y es que ha perdido su identidad por el camino. Ya no existen destrucciones en tiempo real, muy pocas por lo menos. Además, de forma que rechaza toda lógica, su aspecto visual ha retrocedido varios pasos, consciente de que Danger Close no es DICE a la hora de manipular sus virtudes.

medal of honor warfighter pc

De esta manera Warfighter falla en el primer apartado en el que no se podía suspender y es que el estilismo técnico es de gran importancia para la mayoría de seguidores del género. Así pues, Medal of Honor: Warfighter se convierte en una mero doppelganger de Battlefield 3, pero mal creado, como aquel que sin piel y con los músculos al aire intentaba frenar a Lara Croft en el primer Tomb Raider. Los escenarios y personajes no igualan a los mostrados por Battlefield 3 y, pese a que efectos de luz y polvo o también los elementos guionizados sí destacan, no dejan de ser meras excepciones a un apartado gráfico, en general nada asombroso. Peor lo lleva en el terreno online, donde defectos gráficos (aun instalando el parche inicial de 200 megas) están a la orden del día en las partidas multijugador. No hacen de la experiencia en línea menos satisfactoria, pero están ahí, inamovibles.

Cabe destacar que la versión analizada es la de PlayStation 3 (al mismo nivel gráfico que en Xbox 360) y que en compatibles muchos de estos defectos desaparecen, algo incomprensible pues no se trata de limitaciones de las máquinas domésticas, como otros juegos con Frosbite 2 se encargan de desmentir, ha sido, simple y llanamente, holgazanería en la programación. Aun así, un shooter puede llamar la atención en muchos otros aspectos más allá de lo puramente gráfico. Warfighter es monotonía gráfica y conformismo, aunque en otros aspectos sí se puede ver la luz, aunque sigamos con las tinieblas de su desarrollo.

MEDAL OF HONOR: WARFIGHTER-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y repaso a la saga.

PÁGINA 2 – Campaña y Multijugador.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 29 | 10 | 2012