CONCLUSIONES

A primera vista, Medal of Honor: Warfighter sabe a poco tras los meses de espera. Pero tras una degustación intensiva de su modo multijugador, se destapa como un gran videojuego en su vertiente online. Tras una campaña con pocos elementos reseñables que apuesta por una mal implantada “intimidad dramática/traumática de los soldados” se esconde un modo online potente e interesante, que será el que salve del fracaso al desarrollo de Danger Close.

Y es que el principal problema de Warfighter reside en la sobreexplotación, durante esta generación, del shooter bélico, ya que muchas de las situaciones que nos plantea su campaña para un solo jugador nos recuerda a otros videojuegos, aunque este problema no es único de Warfighter, lo es de todo el género, de forma universal, que se parapeta tras mecánicas ya vistas cientos de veces. El portento gráfico que es Frosbite 2 tampoco convierte la experiencia en espectacular, correcta y llamativa en ocasiones sí, pero no espectacular, como debería ser un juego de estas características.

El modo multijugador, gracias a sus intensos tiroteos y sus novedades jugables gracias a la formación de equipos de dos, sí aleja del hastío generalizado a Medal of Honor: Warfighter y lo convierte en un juego correcto y más que divertido en su variante competitiva. De esa forma nos olvidamos de su minúscula campaña y de una narrativa que no llega a conectar con el jugador, por mucho que se intente en sus vídeos generados por ordenador.

LO MEJOR

– La cooperación del multijugador.
– Instantaneidad a la hora de buscar partidas.
– Algunos momentos de la campaña en solitario.
– Su multijugador, en general.

LO PEOR

– Falta de innovación.
– No tiene el carisma de otros juegos del género.
– La narrativa en su campaña en solitario.
– No destaca entre tanto shooter bélico.
– Las mujeres generadas por ordenador más feas de los últimos tiempos.

MEDAL OF HONOR: WARFIGHTER-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y repaso a la saga.

PÁGINA 2 – Campaña y Multijugador.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 29 | 10 | 2012