CAMPAÑA BÉLICA INTIMISTA

De primeras, los programadores de Warfighter han querido desmarcarse de las dos otras grandes marcas en el terreno de la acción subjetiva. Ahí entra la relación de los soldados con sus familiares, lo duro del servicio, la espera y el miedo ante una muerte a miles de kilómetros, etc. Este Medal of Honor apuesta por dramatizar y hacernos cercana la dureza de la vida de un soldado, y en ocasiones se lleva a buen puerto, lo que pasa en que con un par de vídeos entremezclados a caballo entre misiones no nos van a hacer llorar como una magdalena. Estas relaciones familiares, que poco aportan a la campaña en solitario, nos hacen comprender que las vidas de la gente involucrada en la guerra es dura, no lo negamos, pero parece que incluso se aproveche de este drama para sensibilizarnos. Y el problema es que hace lo contrario. Tampoco ayuda uno de los modelados de personajes femeninos más tenebrosos y “malrolleros” que hemos visto en años.

La campaña en sí nos presenta a Preacher y Stump, los soldados norteamericanos que se convertirán en nuestros avatares personales. La guerra contra el terrorismo será la gran apuesta de Warfighter y aprovechará los intercalados entre los dos nombres para presentarnos escaramuzas en muchos lugares de la tierra. Unos más o menos vistos ya en otros videojuegos y otros verdaderamente llamativos. La historia sigue la mostrada en Medal of Honor (2010) por lo que algunos personajes repetirán, aunque manteniendo cierta distancia, para que no se sientan desubicados los jugadores que empiezan ahora con la serie. La dualidad de misiones de la que hablábamos también afecta a la campaña del videojuego, que comienza con fuerza y firmeza pero que se va desinflando con el paso de las misiones. Este tedio, al final generalizado, no es culpa de Warfighter, por lo menos no del todo.

medal of honor warfighter ps3

Los shooter en primera persona proliferan como los ácaros en esta generación, más si se focalizan en la guerra bélica “realista”, alejados de la ciencia ficción. Por lo tanto, es difícil presentar una misión verdaderamente espectacular y única teniendo seis años de generación repleta de videojuegos similares y situaciones paralelas. Misión en helicóptero, lancha, de francotirador, de sigilo y de asalto, todas vistas en algún momento. Pero es el problema con el que debe lidiar el subgénero, pues no se puede hacer mucho más si se sigue respetando el contexto histórico, por ello es sintomática la marcha de la nueva entrega de Call of Duty hacia un futuro cercano, donde podrán experimentar con nuevas formas de plantear las misiones, quien sabe si se convertirá en algo generalizado en un futuro.

Tampoco debemos olvidar aspectos interesantes que nacen en esta entrega. Las coberturas interactivas dan un valor añadido a los tiroteos, así como algunas secuencias más que respetables, como las que tomamos el control de un robot o conducimos por las calles de Dubai escondiéndonos de nuestros perseguidores para más tarde elevar el ritmo con persecuciones bien llevadas. La duración de la campaña es escasa, pero no más que otros juegos similares, es algo con lo que deberá convivir el jugador medio, pues el foco principal está relacionado íntimamente con el modo multijugador. En definitiva, una campaña en solitario que no destaca en nada pero que a su vez mantiene el tipo con situaciones ya vividas, con lo que volvemos al principal problema de Medal of Honor: Warfighter, que no es otro que la poca originalidad de sus planteamientos jugables, narrativos y visuales.

MULTIJUGADOR COMO SALVAVIDAS

Es el modo multijugador el que hace de Warfighter un juego con ideas frescas e interesantes. Su implantación con Battlelog es inmediata y se beneficia de todas las posibilidades del punto de encuentro social para los jugadores de los títulos de EA. Al margen de los modos de juego, que sí se asemejan a cualquier videojuego del género, es en ideas jugables, ya dentro del fragor de la batalla, donde Danger Close ha dado un paso al frente, olvidándose de comparaciones y referencias externas y centrándose únicamente en la experiencia de juego. Además, también se ha eliminado cualquier ruptura gráfica entre la campaña y el multijugador, como sí pasaba en el Medal of Honor del 2010.

Warfighter no es un juego excesivamente llamativo en su campaña para un jugador a nivel de detallismo gráfico, cumple sin asperezas, que no es poco, pero el paso por los modos de juegos competitivos baja de manera notoria dicho aspecto. Las partidas multijugador son rápidas e interesantes, pero, y es un aviso para fanáticos del músculo gráfico, muy lejos de la espectacularidad de Battlefield 3, por ejemplo. Aun así se disfruta, y mucho, gracias a las novedades jugables que nombraremos. Primero elegiremos entre países y clases, para nuestra primera partida, y una vez escogido desbloquearemos otras, a medida que juguemos. Cada guerrero mundial tendrá puntos fuertes y flacos, que se pueden comprobar en sus características (sigilo, rapidez, potencia armamentística, etc). Una vez dado el paso pasaremos a jugar en partidas rápidas o nos detendremos a personalizar una entre las muchas variables. Muy positivo es la rapidez en la que entramos en las partidas en el caso de no querer personalizar y decidir Partida Rápida.

medal of honor warfighter xbox 360

Una vez en el meollo llama la atención la opción de hacer equipo con otro jugador, lo que nos reportará muchos beneficios. Al margen de que se premiará al mejor equipo al final de cada ronda, nos aprovecharemos de nuestro compañero a la hora de atacar y defender, combinando aspectos de las clases. Recibiremos pluses por ayudarlo y sabremos su ubicación en todo momento en el mapa. A la hora de reaparecer Danger Close nos ofrece dos posibilidades, acudir al punto general de reaparición tras la muerte o unirnos a espaldas de nuestro compañero. Esta opción dota de táctica e inteligencia a las partidas, pues no podremos reaparecer cuando esté en peligro pero sí tras unos segundos fuera del fuego cruzado. Con la consecuente combinación de habilidades, la opción de volver con nuestro aliado puede convertirnos en una escuadra de lo más temible.

Así pues, las partidas online no son solamente una cacería por los logros personales y añade una pizca de estrategia y táctica. Apoyar a nuestro compañero nos hará más fuerte, y viceversa. Sin duda una visión más que interesante que, esta vez sí, lo diferencia de otros juegos del mismo género. El gran acierto de Medal of Honor: Warfighter.

MEDAL OF HONOR: WARFIGHTER-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y repaso a la saga.

PÁGINA 2 – Campaña y Multijugador.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 29 | 10 | 2012