Rockstar nos está malacostumbrando. En lo que llevamos de generación nos han dado dos obras maestras del género sandbox tan dispares como esenciales: Grand Theft Auto IV (2008) y Red Dead Redemption (2010). Y, aunque no lo desarrollaron ellos, L.A. Noire (2011) también supuso una alegría para los amantes de los videojuegos destinados a público adulto.

Este año le toca el turno a Max Payne 3, un título que ha pasado por un larguísimo proceso de desarrollo y que finalmente aterriza en las tiendas para demostrar que la gran R sabe hacer algo más que títulos sandbox. Resucitar una saga como Max Payne no parecía tarea sencilla, sobretodo en este momento, con montones de shooters clónicos inundando el mercado, con el multijugador como principal reclamo.

Para volver a dar un golpe de autoridad sobre la mesa, la compañía recoge el sobresaliente testigo dejado por Remedy con las dos primeras entregas de la saga y gracias a una campaña tan brutalmente espectacular como sólida y unas opciones online que harán las delicias de los aficionados y los neófitos por igual, descubrimos uno de los mejores juegos de acción en tercera persona de toda la generación.

CIDADE DE DEUS

En esta tercera entrega, nuestro protagonista ha dejado atrás su vida en Nueva York para dedicarse a la seguridad privada en una de las ciudades más peligrosas de Sudamérica: Sao Paulo. Allí, Max trabaja para Rodrigo Branco, un empresario adinerado casado con una bellísima mujer, Fabiana. Tras una serie de desgraciados incidentes, la familia Branco se verá en problemas y Max deberá volver a ensuciarse las manos para reclamar justicia y venganza.

El guión, en apariencia, no ofrece nada del otro mundo: la típica excusa de película de acción para que nuestro protagonista se ponga a pegar tiros adiestro y siniestro. Pero en Rockstar son muy inteligentes y bajo la brillante batuta de Sam Houser, la historia se monta y se articula en torno a Max Payne, uno de los personajes más profundos del sector del ocio interactivo. Max, atormentado por la muerte de su mujer e hija, sufre de alcoholismo crónico, adicción a los analgésicos y no puede pasar más de 10 minutos sin echarse un cigarrillo a la boca. Todo eso, sumado a su depresión, lo convierten en una bomba de relojería.

El género de la acción, ya sea en formato literario, cinematográfico o interactivo, necesita de un héroe carismático, no necesariamente bondadoso o bueno, que atraiga la atención del lector, espectador o jugador. Y Max Payne cumple los requisitos a rajatabla. Si a eso sumamos el cambio de escenario, tenemos caballo ganador. Y eso que al principio éramos muchos los que no queríamos oír ni una palabra de un título de la saga fuera de Nueva York. Pero el buen hacer de Rockstar nos obliga a rectificar y a disfrutar del show.

JOHN WOO ESTARÁ ORGULLOSO

max payne 3 bullet time

Como propuesta de acción, Max Payne 3 se deja caer en la pista de salida para intentar conseguir el puesto de honor en lo que llevamos de generación. En las 12 horas que dura la campaña (muy rejugable, algo de lo que hablaremos más adelante) viviremos todo un espectáculo digno del mejor cine oriental de tiroteos, violencia y escenas imposibles. No existe un título contemporáneo que iguale el impacto que producen en el jugador algunos momentos de la historia principal, tan duros y secos que nos dejan con la boca abierta. Esto se consigue gracias a unas escenas milimétricamente pensadas, donde es tan importante saber usar el bullet time como utilizar las coberturas del escenario (algo nuevo en la saga, aunque común en esta generación).

No es casualidad que Rockstar recomendase una serie de películas de acción a los usuarios antes del lanzamiento del título (ya hicieron una acción similar con L.A. Noire, recomendando soberbios filmes de cine negro). Y es que, a lo largo de la aventura, el jugador se meterá en la piel de Max Payne casi literalmente y se convertirá en el protagonista de una trama que nada tiene que envidiar a los mejores momentos del gran John Woo en su época hongkonesa o de los sangrientos finales rodados por Peckinpah.

Si en Hard Boiled teníamos el plano secuencia del hospital, en Max Payne 3 tenemos un tiroteo dentro de un edificio en llamas. Si en Heat veíamos el brutal atraco a un banco y una posterior persecución policial en pleno downtown de Los Ángeles, en la propuesta de Rockstar tenemos un capítulo impresionante con Max moviéndose por las callejuelas imposibles de las favelas de Sao Paulo. Max Payne 3 le debe mucho a las mejores películas de acción de los 80 y principios de los 90 y, dejando a un lado la cinefilia de géneros de un servidor, resulta todo un placer comprobar que el título de Rockstar es lo más parecido a una superproducción de acción para público adulto que vamos a ver hoy en día, ya que Hollywood vive en su mundo de películas para adolescentes y remakes.

MAX PAYNE 3-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, argumento e influencias.

PÁGINA 2 – Apartado Técnico y Jugable.

PÁGINA 3 – Multijugador.

PÁGINA 4 – Conclusiones.

Antonio López 14 | 05 | 2012