Como hemos indicado anteriormente solo controlaremos a Lightning. Con ella tenemos en esta entrega una mayor libertad de movimientos en el mapa. La exploración se convierte en un nuevo rasgo del juego sin temor a acabar perdidos gracias al radar en el que, además, se indican cuáles han sido nuestros últimos pasos.

En esas exploraciones podremos encontrarnos enemigos contra los que podremos luchar o huir antes de llegar a la batalla. En el sistema de combate, renovado, también encontramos mayor libertad. Recordemos que el reloj no para de correr por lo que debemos tener bien personalizados nuestros arquetipos para poder aturdir a los enemigos (sobre todo si son grandes monstruos) cuanto antes, y así poder zurrarles y dañarles lo más rápido posible sin recibir daño alguno.

Este nuevo sistema de combate se adapta mejor que el anterior a esta entrega puesto que solo controlaremos a un personaje. La información que aparezca en pantalla será de importancia, sobre todo en los primeros combates en los que deberemos adaptarnos a ellos. Podremos mover a Lightning con relativa libertad durante el combate, aunque no es menos cierto que con mucha lentitud.

El sistema de juego es sencillo y depende, en gran medida, del nivel de dificultad en el que juguemos. Por ejemplo, en el modo fácil puedes huir de los combates sin sufrir penalización alguna, mientras que en normal sí la sufres. Además de ello, si comparamos la recuperación de la vida tras un combate ambos niveles se encuentran a años luz de distancia. Es por ello que en el nivel de dificultad normal debemos cargarnos bien de pociones y colas de Fénix para no padecer por si una ambulancia ha de recogernos.

Como es lógico y normal, el nivel de los combates aumenta conforme avanza el juego. Al principio quizá pecan de sencillez y facilidad, pero poco a poco se complica la cosa, lo cual se agradece aunque las mejoras en el equipo de Lightning amortiguan ese incremento de dificultad.

Esa mayor libertad, incluso en los combates, que comentábamos, se contrarresta por la dificultad que supone protegerse, dependiendo del enemigo. Sin embargo, gracias a Overlock podemos realizar combos con mayor facilidad, siendo nuestros ataques más potentes. Overlock no es más que una forma de parar el tiempo, lo cual favorece a aquellos jugadores menos hábiles con el mando o no tan expertos.

BUENOS GRÁFICOS, PERO SIN PASARSE

El aspecto gráfico quizá es el que más nos ha convencido. No hay duda que es el mejor de los tres Final Fantasy XIII aunque el motivo principal es que es el último que estará disponible para PS3 y Xbox 360 y que durante los años las posibilidades gráficas de los títulos aumentan gracias al trabajo de los desarrolladores.

Sin embargo, podemos hacer una gran distinción entre los gráficos ingame y los cinemáticos, puesto que la diferencia entre ambos es notable. Cuando jugamos nos encontramos ante un título que busca con unos gráficos aceptables pero que tampoco son para tirar cohetes. No están a la altura de otros punteros lanzados el año pasado como The Last of Us, GTA V o incluso Assassin’s Creed IV Black Flag. Estando un peldaño por debajo no ayuda tampoco que los escenarios parecen algo desangelados, cuidados pero con pocos elementos y dando una sensación de vacío que no ayuda al título.

Cuando podemos dejar el mando en la mesa y asistimos a los vídeos, la calidad de las imágenes mejora notablemente, como es normal. Sobre todo los personajes principales. Están muy cuidados y su aspecto es lo mejor del título en términos gráficos. No obstante, volvemos a ser testigos de esos escenarios carentes de vitalidad. El Arca quizá es de los escenarios que se salvan de esta idea puesto que lo que busca es la tranquilidad y en un sitio tan amplio, luminoso y entre nubes es, quizá, lo más apropiado.

ANÁLISIS DE LIGHTNING RETURNS: FINAL FANTASY XIII

Página 1 – Introducción.

Página 2 – Jugabilidad y gráficos.

Página 3 – Conclusiones.

Nacho Ros 11 | 02 | 2014