Una aventura gráfica de las de ahora, donde las conversaciones toman en protagonismo y los rompecabezas se asientan en un desapercibido segundo plano. Eso sí, la aventura de Max Caulfield propone algo más y se diferencia de los juegos que todos pensáis. Poder controlar el tiempo, de verdad, nos ha atrapado

Realizar un análisis de un primer episodio de un videojuego que contará con cinco es una tarea extraña. ¿Debemos tomar este 20% como lo que es, una porción del total o tratarla como un todo? En ambos casos podemos tener unas sensaciones bien diferenciadas. Life is Strange es como la última palabra de su título “strange”, un juego que, a la vez, no existiría sin las aventuras episódicas de Telltale Games pero que, aun así, nos ofrece suficientes alicientes para jugarlo y disfrutarlo.

http://Life is Strange permite distintas acciones

Max Caulfield es la protagonista en una aventura que transcurre en un instituto clásico de una ciudad clásica de los Estados Unidos. Hasta aquí convencionalismos de “Salvados por la Campana”, con sus cheerleaders, sus capitanes de equipo de fútbol (americano), sus directores de raza negra y una protagonista que pasa desapercibida y a la que le gusta (nunca os lo esperaréis) la fotografía. El verdadero punto diferenciador es argumental y, a su vez, jugable. Max puede controlar el tiempo y volver atrás en sus decisiones más importantes, ya sea en una conversación, en una acción de máxima prioridad o en los rompecabezas.

Dontnod han encontrado su manera de realizar videojuegos en Life is Strange. Remember Me, su primer videojuego, mezclaba elementos brillantes, como su estética de ciencia ficción, su imaginación y su apartado estético con otros menos logrados, como el propio desarrollo de la aventura. En esta ocasión, los parisinos se han podido desligar de cada elemento jugable para abrazar lo que mejor se les da. Esta aventura es reflexiva y de degustación pausada. Es, por lo tanto, todo lo contrario de Remember Me. Aciertan en ofrecer un producto en el que saben manejarse y probablemente nos sigan sorprendiendo en futuros capítulos, pero también han encorsetado todavía más al público objetivo.

Ofrece una mayor movilidad

The Walking Dead, Heavy Rain, Gone Home. Tres de los ejemplos que se repiten sin cesar para compararse con Life is Strange. Es así en parte. Deberíamos añadir Prince of Persia, la trilogía de las arenas del tiempo, para completar el póquer de obviedades. Está claro que sin las aventuras de Telltale y su particular revolución no canónica de las aventuras gráficas no tendríamos el título que nos ocupa, pero Dontnod han decidido aumentar la libertad de acción de manera contundente.

Todo lo que la segunda temporada de Walking Dead carece (como un manejo de personaje simplemente testimonial, puzzles más fáciles y unas conversaciones todavía más frecuentes) aquí adquieren un protagonismo mayor, algo que agradecemos enormemente. Manejamos a Max, no somos unos simples apuntadores en las conversaciones y, por supuesto, tenemos un control total sobre las respuestas, podemos ensayar, contestar lo que nunca haríamos en un juego de Telltale o de Bioware y, si no nos gusta lo que sucede, rebobinar y cambiar. El sistema para volver atrás en el tiempo es una gozada, pues nos convierte en una especie de dios que puede ‘controlar’ lo que va a pasar.

El personaje tiene la necesidad de estar siempre protegido

Estas conversaciones se muestran naturales y vivas como pocos juegos han conseguido transmitir y no es raro caer rendido ante un personaje como Max, un tópico andante pero también alguien que incita a ser protegido. No obstante, como nos tememos, ninguna elección del primer episodio será lo que parece ser. Su estética, por otra parte, mantiene tonos cálidos en todo momento, los personajes principales, eso sí, no mantienen el nivel de las obras de Telltale, aunque encajan perfectamente con el tono del videojuego.

En fin, un primer episodio que apunta maneras y que abre muchos interrogantes (la chica desaparecida, el niño rico, el porqué de nuestros poderes) que se irán desvelando en futuras entregas, la primera de ellas prevista para marzo. Aun así, debemos adelantar que jugar las dos horas del primer capítulo pueden saber a poco, pues los ganchos son mínimos y sí, a algunos nos encantará saber qué pasa con Max, pero a otros, simplemente, les importará un carajo. Se echa en falta un punto de inflexión, un cliffhanger que haga que se nos desorbiten los ojos.

Tiene muy pocos ganchos en la historia

Otro punto negativo (suponemos que el de las dos horas de duración es ya algo que os esperábais) es la ausencia total de subtítulos en castellano. Hablan y se escribe en inglés. No sería un problema llamativo de utilizar un lenguaje más básico, pero la velocidad de las conversaciones y el rebosante uso del idioma se Shakespeare hace que pueda ser difícil de seguir la trama. Por lo menos no tenemos tiempo límite en la mayoría de las contestaciones y acciones. En definitiva, un primer contacto interesante que queda a expensas sus secuelas para confirmar Life is Strange como el destapado del año o como un título más.

LO MEJOR:

  • El reflejo de los poderes de Max en la jugabilidad.
  • La música.
  • Su estética.
  • Diálogos y personajes.

LO PEOR:

  • Necesitamos algo más para acabar deseando el segundo capítulo.
  • La naturaleza de nuestro poder lo convierte en un juego muy fácil.
  • Todo en inglés, veremos si esto cambia.
Adrián Hernán 09 | 02 | 2015