Lara Croft vuelve con sus aventuras intercaladas. Tras el notable Guardian of Light, la nueva aventura cenital del personaje llega exclusivamente para consolas next gen y PC. El primer problema nace de la perspectiva del jugador, que puede pensar que se trata de un título menor sin la importancia necesaria. En parte es así, pero que pertenezca a una franquicia millonaria no quita que este descargable sea, por él mismo, una pequeña joya jugable que nada tiene que envidiar a algunas aventuras de Croft u otras aportaciones independientes que, por el mero hecho de serlas, reciben mucha más repercusión mediática.

Lara Croft and the temple of Osiris gameplay del análisis

Para que quede claro, Guardian of Light primero y Temple of Osiris ahora son “más Tomb Raider” que las últimas aventuras importantes creadas por Crystal Dynamics. Los rompecabezas y la ambientación se convierten en las piezas fundamentales de un desarrollo que, ahora sí, cambia perspectiva, valores y acción respecto a Legend, Underworld, Anniversary o Tomb Raider (2013).

Esta aventura cooperativa, con la novedad de elevar el número de jugadores hasta cuatro (quizás el elemento diferenciador para que no haya tenido lanzamiento en Xbox 360 y PS3 sin recortar características), nos lleva a la ubicación por excelencia de Tomb Raider, Egipto, con una reimaginación de mapeados y zonas inteligente. Gracias a unificar todos los tópicos, esculturas y ambientes de Egipto sin basarse en ninguno en concreto, los artistas de Dynamics se han encargado de ofrecernos zonas bellas, llamativas y estéticamente cuidadas. Es uno de los grandes aciertos de un videojuego que no necesita ni basa su éxito en presentar un apartado técnico sobresaliente, pero que, aun así, hace lo necesario para que el jugador se sienta maravillado ante algunas zonas, trampas o pasadizos. La historia, accesoria pero necesaria para entrar en acción, reúne el renacimiento de Seth (que ya debe conocer de sus aventuras en el Egipto real de Tomb Raider: The Last Revelation) y la necesidad de soterrarlo para siempre en las profundidades con la ayuda de otros dioses egipcios y otro arqueólogo, Carter Bell.

 

Siguiendo los pasos de Guardian of Light

No obstante, el porqué de Temple of Osiris es su jugabilidad. Ya demostrada como sobradamente inteligente y ágil, en esta segunda parte de las aventuras de Lara Croft se apuesta por seguir el mismo camino. Una zona central que servirá de base de operaciones (donde recogemos los fragmentos de Osiris) y multitud de tumbas de diverso tamaño que serán las fases que vamos completando. Aunque su desarrollo es lineal, la estructura de la propia aventura hace parecer lo contrario ya que sentiremos que, gracias a las tareas por hacer (recoger máscaras, calaveras, gemas, etc) y la supuesta libertad de las zonas centrales, sí tenemos libre albedrío para completar la aventura. Esta percepción es falsa, pues entraremos, una a una, por todas las tumbas del título. Las únicas misiones opcionales se corresponden con tas tumbas “desafío”, unas pequeñas zonas que se convierten en los rompecabezas más interesantes de toda la aventura. Una pena que sean opcionales.

Las recompensas vienen dadas según el número de gemas que vamos encontrando, según los cofres que compremos y según las zonas que despejemos. Todo tiene un valor monetario y unitario. Cambiaremos anillos y colgantes por gemas, y cada uno de ellos será común, o poco común. De esta manera nos ofrecerán diversas habilidades, ya sea disparos de fuego, de dispersión, mejoren nuestra salud o por contra añadan poder a una característica para quitárnoslo en otro aspecto. Todo lo que se está comentando en este análisis puede resultar reconocible para los usuarios que probaron Guardian of Light, y es que el continuidad que muestra respecto a la anterior aventura es clara. Puede que estemos ante un problema en el videojuego, ya que una gran parte de su desarrollo lo basa en el Guardián de la Luz. Mismas mecánicas, misma percepción. Aun así, el Templo de Osiris es un videojuego cuidado y se han permitido cambiar por completo la ambientación, mucho más lograda que en el anterior título de vista cenital. Es el mismo sabor, pero actualizado a la necesidad multijugador de hoy, eso es bueno. No lo es tanto que la mayoría de puzles recuerden, o estén copiados de Guardian of Light.

Fruto de la inmediatez con la que han querido dotar a Temple of Osiris, Crystal Dynamics ha compuesto un mundo ágil donde nuestros personajes son rápidos y sus funciones básicas y directas. Esta frescura ayuda al videojuego, sintiendo que no nos cuesta avanzar, recopilando todas las habilidades de Lara y compañía de manera directa. Las animaciones de los personajes también ayudan, pues son suaves, al igual que en el juego cooperativo.

Jugamos a Lara Croft and the Temple of Osiris gameplay análisis

 

Duración variable

La duración de Temple of Osiris será uno de los grandes temas de conversación en los primeros días de venta. Es un videojuego descargable y de precio menor (aunque con una excelente y física edición coleccionista para PS4 y PC), pese a ello es posible que muchos jugadores sientan que la historia no es lo suficientemente extensa. Puede llegar a las diez horas, pero la virtud no es el número exacto, es la sensación de avanzar rápidamente. Es un juego sencillo en su dificultad media y no supondrá grandes retos para el jugador, por lo que estaremos acabándolo en menos de diez horas, bastante menos si un jugador ya es experimentado. Esta percepción cambia con los retos, con los que desbloquearemos nuevas recompensas. Habrá jugadores que acudirán con asiduidad a las tumbas de desafío e incluso volverá a jugar la aventura en cooperativo, con los cambios que ello implica. Así, la duración será muy superior. Depende del tipo de jugador que tenga delante. Eso sí, la duración, de una sola pasada y sin esmerarse en los secretos, de la aventura, no va mucho más allá de las ocho horas.

 

Cooperativo hasta cuatro, un caos bendito

Es la gran novedad de un videojuego que basa todo su encanto en lo ya conseguido por Guardian of Light. Cuatro jugadores se podrán poner en la piel de Lara Croft, Carter Bell, un arqueólogo de nuevo cuño rival (¿rival?) de Lara y las deidades Horus e Isis. El principal problema es típico, aunque la experiencia jugable es similar, todos querrán ser Lara, primer problema en el cooperativo. Volviendo a lo cooperativo, cuatro jugadores son más que suficientes para un juego de estas características, puede que incluso el número es excesivo. Jugando a cuatro sobresalen pequeños defectos de la aventura, como el posicionamiento de la cámara (ningún problema jugando en solitario y algunos con cuatro jugadores).

Tomb Raider vuelve a Egipto en Lara Croft and the Temple of Osiris

Por otra parte, el juego a dos, tres o cuatro se convierte en un tour de force de vicio y cooperación. Los mapas y las tumbas se adecuan al número de jugadores, por lo que los rompecabezas no se plantearán de la misma forma que en solitario. Los enemigos serán mayores y la necesidad de ayuda mayor. El caos puede llegar a reinar, pero es algo intrínseco a los juegos que permiten tal número de jugadores en una única perspectiva. Es el principal reclamo de un juego que, pese a que se parece en muchos aspectos a Guardian of Light, gustará a los que jugaron la anterior aventura y también a los que no, entonces no cabe discusión alguna más allá de echar de menos algo más de experimentación por parte del equipo de desarrollo.

 

LO MEJOR:

  • Es adictivo y ágil.
  • La presentación estética y ambiental de Egipto.
  • Los rompecabezas, verdadera razón de ser del juego.
  • Diversión directa.
  • Su modo cooperativo.

 

LO PEOR:

  • La duración si no se hace mucho caso de los coleccionables.
  • Cuatro jugadores convierten al juego en un pequeño caos de personajes.
  • Excesivamente parecido a Guardian of Light… pero si os gustó, ¡adelante!
Adrián Hernán 08 | 12 | 2014