EL DILEMA DE PLAYA O MONTAÑA

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Si nos fijamos en los números, comprobamos que 1.000 km² para recorrer en más de cien vehículos diferentes, así como las casi cuatrocientas localizaciones por descubrir, se nos antojan unas cifras suficientes para satisfacer al más ansioso de los exploradores, siempre y cuando sea el tipo de explorador cuyas armas dispongan de un gatillo que baile más que el rabo de una lagartija. Si por el contrario nos centramos en el relieve de tan enorme superficie por descubrir, no podemos sino quitarnos el sombrero ante la capacidad de Avalanche para crear una geografía rica y variada, y es que Panau dispone de un sinfín de ecosistemas que conviven a la perfección. Gracias a la singular orografía de este rincón del sudeste asiático, encontraremos desde soleadas playas hasta densos núcleos urbanos, ingentes cantidades de selva tropical, macizos montañosos con sus cumbres nevadas e, incluso, asfixiantes desiertos de arena sin una puñetera piedra, gran trabajo en este aspecto.

Y lo mejor de todo es poder contemplar la inmensidad del paisaje hasta la línea del horizonte, incluso si nos encontramos en un avión a seis kilómetros de altura. La culpa de todo este sensacional despliegue visual, además de una excelente labor de diseño y programación, es el versátil motor PATHEngine; esta herramienta middleware destaca por su rotundidad y solidez a la hora de recrear enormes mundos abiertos, intercalando diferentes mayas poligonales y texturas según nos alejamos o acercamos al escenario sin un mísero diente de sierra. Si además le sumamos la capacidad de suceder ciclos lumínicos día/noche y cambios climáticos en tiempo real, el resultado es sobresaliente a vista de pájaro, lástima que en las distancias cortas pierda en detalle, pero no deja de ser un defecto común en todos los exponentes del género y no nos vamos a llevar las manos a la cabeza por ello.

Otra de las herramientas que forman PATHEngine, es la recreación de físicas y colisiones. Como en otros apartados, están orientadas más a la espectacularidad que al realismo, pero se aplican a todo objeto susceptible de moverse o destruirse, dándose lugar infinidad de situaciones donde encontraremos gran cantidad de estos elementos simultáneamente. Si por ejemplo encontramos una avanzadilla enemiga junto a un armazón de bombonas de propano, dispararemos a sus válvulas para que salgan a propulsión llevándose por delante a todo infeliz que se cruce en su camino. La iluminación por otra parte resulta soberbia, y aunque los modelados son algo simples, todo el conjunto luce de forma armoniosa. Se echa en falta un mayor grado de destructibilidad en los escenarios, pues nos quedamos con las ganas de reducir la selva a cenizas o demoler edificios a placer.
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Y es que si rechina el hecho de no poder reducir a escombros todo cuanto quisiéramos, es por el notable trabajo que luce el resto del apartado gráfico, al que le falta un puntito de optimización para evitar las zonas en las que se produce una ligera desincronización en la imagen, algo que ocurre en más ocasiones de las que nos gustaría. Las caídas en la tasa de imágenes por segundo en cambio son muy improbables y apenas se dará el caso, ya que tanto PS3 como Xbox 360 aguantan estupendamente, otra cosa es que sembremos de C4 todo un polvorín y provoquemos explosiones simultáneas mientras nos encontramos en medio del meollo, algo que evidentemente resentirá el refresco de la imagen durante unos instantes. En definitiva el apartado visual recibe el notable alto en su conjunto.

La IA no es que se haya trabajado en todos sus apartados y goza de unos resultados muy desiguales, por ejemplo el resto de conductores que nos encontremos en la carretera apenas harán nada por evitarnos mientras conducimos haciendo el cabra, y en cambio en medio de una misión, tanto amigos como enemigos hacen un papel muy convincente, flanqueando y actuando con decisión, máxime si seleccionamos los niveles de dificultad superiores. Rematando el bloque técnico del análisis, diremos sobre el sonido que si bien la banda sonora cuenta con grandes composiciones que suenan de forma dinámica a tenor de la situación, el doblaje al castellano se ha descolgado del conjunto resultando muy inferior al original, con voces que estamos cansados de escuchar en otros juegos que en ocasiones suenan a destiempo. No dudamos que sea un detalle la localización completa del juego a nuestro idioma y algo que deberían tener las compañías como norma, pero recomendamos encarecidamente al lector familiarizado con el inglés, que cambie el idioma a su versión original.

UNA JUGABILIDAD QUE ENGANCHA

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Controlar a la perfección a Rico resulta fácil e intuitivo desde un principio, desde los primeros compases de juego completaremos un tutorial bien hilvanado con la situación y en poco tiempo nos transformaremos en una infalibre arma de destrucción masiva. La piedra angular de una jugabilidad divertida y directa resulta de combinar todos los elementos del entorno con nuestro gancho de anclaje, que sin duda es la mejor arma del juego. El contrapunto negativo, por otra parte, pasa por la total ausencia de un sistema de cobertura, algo que en un título de acción en pleno 2010 se nos antoja indispensable. Pese a ello podremos esquivar el fuego enemigo haciendo diferentes cabriolas y usando el mentado gancho para trasladarnos rápidamente de un punto a otro.

Donde sí se han implementado coberturas es durante las persecuciones de coches; aquí podremos saltar de un vehículo a otro rápidamente y agarrarnos a los laterales o al capó para evitar el fuego enemigo, lo que otorga mucha libertad a la hora de salir victoriosos. A modo de ejemplo, podremos saltar al lateral de una camioneta llena de soldados que nos persigue, dejarles un regalito en forma de granada, y volver inmediatamente a nuestro vehículo para contemplar como dan vueltas de campana envueltos en una bola de fuego. Y no sólo sobre vehículos terrestres conduce la acción, tenemos un sinfín de aviones y helicópteros armados, así como lanchas fueraborda, embarcaciones blindadas, etc. Si bien las condiciones climáticas apenas alteran el comportamiento de los vehículos, el manejo de cada uno está bien diferenciado, lo que nos permite conducir de muchas maneras diferentes.

En cuanto a todas las misiones a realizar, las que menos abundan son las de la trama principal que corresponden a La Agencia, para desbloquearlas tendremos que llenar el medidor de caos y nada mejor para hacerlo que ponernos al servicio de las facciones revolucionarias. Cada vez que completemos misiones para un grupo armado, aumentará su área de influencia desbloqueando más y más misiones. Llegados a este punto se le da al jugador la elección de los diferentes tipos de misión en función de lo que nos apetezca en ese momento. Disponemos de un sinfín de tareas a completar: desde toma de fortalezas, proteger al VIP, escoltar o robar un vehículo determinado, carreras de todo tipo, miles de objetos por recolectar, etc. Lo mejor será intercalar los diferentes tipos de misiones para no caer en la monotonía, así que nadie debería quejarse de que el juego es repetitivo si le ha dado por hacerse todas las misiones de un mismo tipo del tirón.
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José Luis Fernández 05 | 04 | 2010