ALTIBAJOS

La historia de James Bond 007: Blood Stone sigue las directrices de toda la saga. La originalidad no es su común denominador, pero se las arregla para tener siempre un objetivo fijo al que seguir del que poco se sabía con anterioridad. En ocasiones puede llegar a ser confusa, pero nos olvidaremos de ella en el instante en que 007 coja la pistola con silenciador, dispuesto a acribillar a algunos enemigos.

A nivel estético, por la lógica aparición de un avatar con la cara de Daniel Craig, esta entrega se adecua a los estándares de la última reinvención de la saga. Al igual que James Bond cambió de aires y el rostro acartonado de Pierce Brosnan para sumar un punto más de acción y mala leche, acercando así la serie a las aventuras de Jason Bourne, en los videojuegos también se han visto reflejados esos cambios. Ahora, Bond es un personaje mucho más físico y sucio, desprovisto casi por completo de los flamantes gadgets que han aparecido en toda la saga. Es, en definitiva, más real.

El juego nos invita a jugar de forma trepidante y nos insta a luchar cara a cara con nuestros enemigos, la opción de pasar desapercibido también está presente, aunque su uso es más residual, tanto que acabaremos utilizando el sigilo por el simple hecho de acumular “focus attacks”. Estas son dos de las novedades más llamativas para un juego de James Bond, los ataques cuerpo a cuerpo nos permiten sumar opciones de utilizar un sistema certero para acabar con nuestros enemigos. De igual modo que en Splinter Cell: Conviction o Wanted: Weapons of Fate el jugador podrá liquidar enemigos con velocidad apuntando directamente a su cabeza. Los ataques Focus se convierten en un elemento salvador que facilita en demasía la partida, la misma dolencia que en los títulos referentes.

El ataque cuerpo a cuerpo, por otra parte, se realiza pulsando un botón. Es una acción similar al videojuego The Bourne Conspiracy y también otra forma de eliminar a los enemigos con facilidad, lamentablemente, su uso se convierte en asiduo durante el transcurso de la partida, convirtiéndose es la principal arma de ataque de James Bond, por encima de las armas de fuego. Las fases de conducción, como hemos dicho anteriormente, no llegan a entorpecer el desarrollo jugable, aunque su localización es simétrica en todos los niveles. Siempre empezaremos investigando para luego pasar a la acción y finalmente realizar una huida o persecución en nuestro flamante vehículo deportivo.

Este dato nos hace llegar a anticipar las fases en coche con minutos de antelación, restando capacidad de sorpresa al producto. El manejo del coche es, por suerte, mucho más accesible al de Project Gotham Racing. Debido al público al que va destinado el juego, se ha simplificado su manejo y el Aston Martin se mueve por el asfalto de forma irreal, prescindiendo de los frenos en casi todo el trayecto, esto no es un punto negativo, pues el jugador medio no necesita de niveles de conducción cercanos a la simulación, el estilo arcade dotado por Bizarre es el adecuado para una aventura de acción en tercera persona.

TU CARA NO ME SUENA


El juego luce espectacular en varios aspectos. Los escenarios por los que transcurren las desventuras de James Bond están cuidados al máximo, sobretodo las áreas no jugables que sirven de decoración al empaque. Zonas nocturnas como Mónaco u otras como Bangkok rivaliza con los videojuegos punteros gráficamente que llenan las estanterías de las tiendas por su nivel de detalle. Otro de los aspectos positivos recae en el modelado de los diversos vehículos que nos toca conducir. Se nota que Bizarre tiene tomada la medida a estos dos elementos, pues eran de vital importancia en sus juegos anteriores.

El punto negativo del apartado técnico es el modelado de los personajes, ya sean principales o no. Pese a que sus movimientos se suceden con fluidez la construcción de los modelos se percibe poco trabajada, tanto que en ocasiones pueden parecer fuera de contexto respecto a los escenarios, creando un efecto extraño. Los rostros pecan también de bajo modelaje, algo inusual en este tipo de producciones, que suelen centrarse más en que el protagonista se parezca a su homólogo real que en su desarrollo jugable. Será en las secuencias construidas con el propio motor del juego donde más se notará el deficiente movimiento de las caras de los protagonistas, planas y demasiado limpias. Son la contrapartida al cuidado doblaje, pues se escuchará una voz con ímpetu, pero su emisor poligonal apenas moverá los ojos y los músculos faciales.

MULTIJUGADOR

La duración de la aventura no es demasiado extensa, en seis o siete horas a un nivel medio cualquier jugador puede terminar la aventura, algo que, vista la duración del modo de un jugador de los títulos de la competencia no se le puede reprochar nada ya que se ha instaurado globalmente la mala costumbre de hacer las aventuras de acción cada vez más cortas.

El multijugador viene a alargar la experiencia del producto aunque sus modos no innoven lo más mínimo. Con un máximo de dieciséis jugadores se ha escogido un tipo de juego online para cubrir el expediente, modos deathmatch, por equipos, etc. El molde es el mismo que en otras aventuras en tercera persona y si bien resultan divertidos, no aportan nada al conjunto global del juego.

WE NO SPEAK AMERICANO


El último apartado se lo dejamos a una parte de uno de los aspectos que con más mimo se ha tratado. El doblaje. Como hemos dicho, el trabajo es sobresaliente, las voces de los personajes, sobretodo las de Judi Dench y Joss Stone, con un marcado acento británico, seducen al primer instante. La labor es encomiable. Y está en inglés. 007: Blood Stone no cuenta con voces en castellano. Es algo que hoy en día, donde el mundo se mueve alrededor de la lengua de Shakespeare no debería ser del todo negativo.

El problema es que muchos de los usuarios al que va dirigido el juego aún no entienden en su totalidad el inglés. Por parte de Activision es una elección extraña, pues suele cuidar mucho todos los mercados. Se podría entender, sin embargo, que hayan preferido dejar las voces originales ante la demostrada calidad del trabajo realizado, pero lo que no tiene cabida es dejar sin subtítulos al castellano una producción destinada a animar el mercado prenavideño a nivel mundial y a vender, probablemente, millones de copias.

JAMES BOND 007: BLOOD STONE-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y jugabilidad.

PÁGINA 2 – Apartado técnico y otras menciones.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 22 | 11 | 2010