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Nintendo Europa anunció en 2005 que Jam with the Band sería un título de lanzamiento para Nintendo DS. No obstante, el título se perdió en el limbo de los videojuegos hasta ahora. Su regresado ha sido inesperado, tanto que parece que la compañía no se ha dado cuenta todavía de que existe. El lanzamiento europeo de Jam with the Band ha sido tan desprevenido que incluso Nintendo no ha tenido tiempo de preparar los servidores del juego, que o se desconectan inexplicablemente o acusan al usuario de poseer una copia pirata del título (una ironía deliciosa para el autor del presente análisis).

De todas formas, este tipo de movimientos ya no debería de sorprender a nadie, pues la división europea de Nintendo es conocida por apostar por títulos minoritarios como Disaster: Day of Crisis -que ni ha salido en Estados Unidos- o Freshly-Picked Tingle´s Rosy Rupeeland -el encargado de dar luz verde a la localización y distribución de juegos debe ser un tipo de lo más pintoresco. No obstante, el caso de Jam with the Band es el más bizarro de todos, pues la última vez que la compañía lo mencionó fuese hace cerca de cinco años, y es que originalmente iba a formar parte del lanzamiento de Nintendo DS.

Daigasso! Band Brothers -el título original- tampoco empezó con buen pie en Japón. Por suerte, los pocos aficionados que decidieron acudir al concierto virtual pidieron a gritos un bis -Daigasso! Band Brothers DX- que al fin acabó consolidándose. Teniendo en cuenta que Jam with the Band es una adaptación de dicha versión, y que ésta salió en 2008, lo realmente justo es decir que Nintendo ha tardado tan sólo dos años en iniciar el tour europeo.

TOUR EUROPEO

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Este “bolo” particular no ofrece suficientes alicientes para retener a los cuatro gatos que importaron alguna de las dos versiones anteriores -y que no han parado de bostezar durante los párrafos explicativos, maleducados- pero, para el resto, Jam With the Band puede convertirse en un juego recomendable, o esencial si el interesado en cuestión es un melómano en potencia.

Antes de nada, aclarar que el jugador no se encontrará ante un Elite Beat Agents protagonizado por una murciélago pechugona; el objetivo no consiste en gastarse todo el presupuesto de una agencia secreta para que un trío de bailarines uniformados animen a cualquier hijo de buen vecino a estudiar en la víspera del examen decisivo. Jam with the Band, pese a sus apariencias, es más metódico y tradicional: pulsar el botón adecuado cuando la barra pase por las notas musicales. Y punto.

MATERIAL GIRL + HARMÓNICA + 8-BIT

Cada canción de las 50 disponibles puede tocarse con seis u ocho instrumentos diferentes -hay unos 60 en total- en cuatro modos de dificultad: en “Básico”, el jugador sólo debe preocuparse de pulsar un sólo botón durante todo el concierto; “Medio” utiliza los botones A, B, Y y la flecha direccional izquierda del pad digital; “Avanzado” exige que el usuario controle todos los comandos y direcciones; y “Experto” añade los gatillos L y R.

En este sentido, Jam with the Band es un título que exige metodismo, pues las cosas se pondrán rápidamente difíciles para todo aquel que crear estar ante una nueva entrega de [Insértese instrumento] Hero, en el que la improvisación forma parte del camino del éxito. Por ejemplo, en el modo “Experto”, el jugador debe memorizar unos diez comandos, cifra prácticamente tabú en el género musical. Eso sí: Nintendo podría haber incluido ciertas ayudas para evitar momentos de frustración, como una transición mejor cuando la barra desciende a la siguiente parte de la partitura.
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Practicar, practicar, practicar, ¡ésa es la única forma para mejorar! Para ello, el usuario cuenta con “Concierto de hoy”, una suerte de modo historia en el que Bárbara -la dueña del local y mecenas del protagonista- propondrá a su pupilo tocar una canción determinada con un instrumento específico y con un ritmo normalmente inusual. Interpretar Material Girl harmónica en mano y con una melodía de 8-bit es una contradicción como una catedral, pero el público aplaudió a rabiar de todas formas. Quizás es cierto eso que las ratas no tienen gusto musical…

¡HA NACIDO UNA ESTRELLA!

Una vez el jugador pase de telonero a estrella de la noche, llegará el momento de dejarse de versiones esquizoides de las obras de otros cantantes y crear un tema propio. “Estudio” ofrece dos variantes: “básico” para los primeros pinitos musicales y “experto” para ir en pos del disco de oro. La primera incluye tan sólo un teclado flexible y la posibilidad de tatarear la melodía base en el micrófono mientras que la segunda es una vorágine de complejidad excelsamente sintetizada en un par de toques con el stylus.

Por cierto, el micrófono es una funcionalidad un tanto errática. Por una parte, el título sabe trasladar con mayor o menor acierto el tarareo del jugador -el redactor del presente artículo logró recrear el tema principal de Luigi´s Mansion mediante unos cuantos “nananaes” y a toses varias- pero cuando el usuario debe cantar en “Concierto de hoy” o en “Karaoke”, el sistema de reconocimiento llega a conclusiones un tanto cuestionables.
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Ya sea un desastre cacofónico o un magnificencia sinfónica, el jugador puede mandar el resultado final vía Nintendo Wi-Fi Connection al servidor de Jam with the Band; previa evaluación por parte de la compañía para evitar que se cuelen canciones cuyas letras son una oda descarada a la escatología. En teoría, el usuario puede descargarse hasta 50 de la infinitud de temas disponibles; desde la melodía principal de James Bond hasta clásicos como Don´t Stop me Now, pasando por selecciones frikis como parte de la banda sonora de Super Mario Galaxy. En la práctica, ahora es cuando el público empieza a tirar tomates -podridos, a poder ser-.

TOMATES VERDES PODRIDOS

Y es que los servidores del juego simplemente no funcionan. Cualquiera puede acceder al listado de canciones disponibles, ese no es el problema, pero cuando el usuario se decida por descargarse alguna, la conexión se perderá debido al error 31105. La situación da un giro hacia el esperpento cuando, tras insertar el código del fallo en un buscador de Internet, se descubre que a) pocos foros comentan lo sucedido, demostrando que por desgracia el título no ha calado hondo en el mercado, y b) la serie de números viene a decir que Nintendo ha finalizado la comunicación porque la copia de Jam with the Band es pirata. Lo peor es que este problema también se aplica a la subida de temas creados por el aspirante a intérprete.

De esta forma, y por culpa de un misterio digno de ser resuelto por Mulder y Scully -en el caso de que Expediente X fuese un musical, una parte muy importante del encanto de Jam with the Band se ha quedado perdido en el éter digital. Un tirón de orejas muy fuerte para Nintendo, aunque es muy posible de que se trate de un inconveniente temporal.

Otro detalle extraño es el hecho de que el usuario no podrá eliminar las canciones que se ha descargado, sean originales o creadas por otros compañeros, así que una elección que podría ser tan trivial como la de escoger un tema para tocar se torna en un camino sin retorno con más melodrama de lo debido ya que el título tiene un espacio de memoria limitado. ¿A qué viene esta imposibilidad de borrar datos?
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Puestos a lanzar preguntas al aire, ¿quién fue el encargado de la sección “¿Sabías qué…?”, en el que Bárbara da información sobre los instrumentos? El saber no ocupa lugar, pero frases lapidarias como “Con cuerdas me refiero a los instrumentos de cuerdas, no a uno en concreto” indican que su autor no se ha dignado ni a copiar de la Wikipedia.

La selección musical satisfará a los expertos porque cuenta con canciones de todo tipo: míticas (New York, New York), corales (We Are The Champions), poperas (la ya mencionada Material Girl), rockeras (The Final Countdown), clásicas (Fur Elise) o “nintenderas” (The Legend of Zelda, Mario…). Ahora bien, no hubiese estado de más añadir un par de temas españoles o populares para que los no entendidos lo tengan fácil en las pruebas de karaoke, en las que la ausencia de una voz auxiliar pondrá las cosas difíciles a los que no conozcan el repertorio ni siquiera de oídas -y nunca mejor dicho.

JAM WITH THE BAND-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Daniel Cáceres 16 | 07 | 2010