Ubisoft Reflections, encargada de ofrecernos la famosa saga Driver, se desmarca en esta ocasión vía Steam con un título simple y original a partes iguales, pero con una calidad en su conjunto “resultona”. Y es que desde un primer momento quedaremos embelesados con un producto colorido, poligonal, a la antigua usanza, pero aprovechando en cierto modo la potencia actual para hacernos disfrutar de una agradable experiencia de juego.

UN ROBOT CON UNA MISIÓN

La historia comienza cuando, explorando nuevos mundos en busca de vida para salvar su planeta, una nave deja caer a nuestro protagonista, BUD (Biological Utility Device) con la misión de encontrar la Star plant, una planta con gran facilidad de crecimiento, la cual deberemos ayudar a aumentar de tamaño hasta su límite.

Así es BUD, el protagonistas

BUD es un simpático robot, con el cual podremos movernos por el planeta, explorándolo y realizando secundariamente recolección de cristales, los cuales ampliarán algunas de nuestras habilidades, ayudándonos en nuestro objetivo principal, el cual reside, como hemos comentado, en hacer que la planta crezca verticalmente. Para ello deberemos ir escalando hasta alcanzar las ramas, dirigiéndolas hacia puntos de energía para que la planta se alimente y aumente su tamaño, reproduciendo nuevas ramas, a las cuales deberemos de acceder para seguir con nuestro cometido.

Aquí reside uno de los puntos originales del juego, ya que aparte de movernos, tendremos la posibilidad de controlar las extremidades superiores de nuestro protagonista, pudiendo controlar el brazo derecho o izquierdo con los botones de nuestro ratón, o bien, como aconsejan al inicio del juego, con un pad. Alternando los movimientos, junto a los controles de dirección, conseguiremos escalar hasta las zonas requeridas para el desempeño de nuestra misión, debiendo usar nuestra pericia para no caer desde grandes alturas, ya que podremos terminar como simples trozos de chatarra…

A LO MARY POPPINS CON LA FLOR PARAGUAS

Contaremos con algunas ayudas, como hojas que harán función de muelle para saltar, o grandes flores, las cuales podremos utilizar para sobrevolar temporalmente una zona, mientras nos vamos quedando sin pétalos. Dispondremos de unas cápsulas lanzadas en compañía de nuestro protagonista, las cuales han quedado dispersas por el planeta. Con ellas podremos teletransportarnos a zonas en las que ya hemos estado, como si un punto de control se tratase, siempre que las activemos antes.

Grow Home destaca por las plantas y flores

Conforme vayamos avanzando en el crecimiento de la Star plant, nuevos entornos y criaturas nos serán revelados, aunque no tendremos interacción con las segundas, ya que el juego sólo nos permitirá la exploración e interacción con los cristales y la planta, lo cual puede quedar un poco vacío en contenido, aunque sorprende por su entretenimiento y su belleza en conjunto.

NOS ANDAMOS POR LAS RAMAS

Al acceder a las ramas, podremos activar las mismas, guiándolas con los controles hasta dar con una fuente de energía, aunque, en ocasiones, esto no será una tarea fácil, ya que el crecimiento de las mismas es limitado, suponiendo un hándicap y debiendo medir bien la acción que vamos a realizar, con el fin de salir victoriosos de la misma.

Las sensaciones que ofrece el juego conforme vamos tomando altura consiguen darnos ese vértigo que ofrece el vernos a merced de un mal movimiento, mezclado con el engorro de tener que afrontar una nueva escalada, en el caso de que no contemos con algún punto de control donde volver a aparecer tras un mal paso.

Grow home tiene unos graficos impresionantes

Una de las sensaciones que puede tener cualquier jugador de la vieja escuela es la reacción de comparar este juego con un clásico de antaño, el primer videojuego español que marcó una época: “La pulga”. Y es que, al igual que pasa con Grow Home, en aquel clásico controlábamos una pulga cuyo objetivo era subir y subir saltando de un lugar a otro, acción que, en cierto modo, deberemos realizar en este juego, añadiendo nuevos elementos, aunque con objetivos similares.

BELLO EN SU CONJUNTO

Los gráficos poligonales, mezclados con el entorno 3d y la fluidez en la ejecución de cara al usuario final, cumplen a la perfección, ofreciéndonos un título sin grandes pretensiones, consumible a corto plazo, fresco y directo. El escenario, sus colores y formas, junto a su originalidad y frescura, hacen que disfrutemos de una agradable experiencia, pese a la corta vida del juego, el cual puede ser terminado en unas 2 horas si sólo nos dedicamos a hacer crecer la planta, o bien un par más si nos dedicamos a explorar rincones en busca de cristales.

CONCLUSIONES

Se echa de menos el no haber explotado más la idea, aportando mayor interactividad y profundidad en su conjunto, lo cual hubiese dado mucho más valor a un título que se queda en algo con lo que divertirnos durante un día o dos a lo sumo. Poco más podemos decir de este juego, ya que no aporta mucho más que lo que hemos comentado. Bonito, divertido, simpático, y poco más.

Un aire fresco y divertido

Su precio compensa lo que ofrece. Por 7,99 euros podréis disfrutar de una experiencia que merece la pena probar, por su diseño, frescura y desmarque de otros juegos convencionales. El resto ya depende de vosotros, jugadores.

LO MEJOR

  • Un título diferente, fresco.
  • Un simpático protagonista.
    Diversión directa, sin complicaciones.
  • Unos gráficos muy resultones.

LO PEOR

  • Su duración.
  • El no haber explotado más sus posibilidades.
  • Se queda en un intento de algo mejorable.
Luis Martinez 17 | 02 | 2015