Cuando el pasado 24 de Noviembre nos encontramos con la copia para análisis de GT5 en las manos, un extraño escalofrío recorrió nuestro espinazo desde el cuello hasta donde la espalda pierde su nombre. Lejos quedaba ya aquel E3 de 2005, cuando se mostró el primer teaser de un desarrollo todavía prematuro, pero que ya auguraba toda una cadena de producción automovilística, trabajando para construir el mejor simulador de conducción de la historia. Al frente de tan encomiable y difícil empresa, el apasionado del motor Kazunori Yamauchi y su equipo, dispuestos a demostrar que su título es el juego de conducción definitivo, tanto por opciones como por contenido, y por supuesto por su realista grado de simulación.

Hemos decidido tomarnos nuestro tiempo para analizar detenidamente la quinta iteración de Gran Turismo, ya que Sony envió el juego a los medios con un escaso margen de maniobra de cara al lanzamiento, y publicar nuestro análisis deprisa y corriendo hubiera sido contraproducente, pues resulta imposible valorar un juego de semejante calibre con sólo unas pocas horas al volante. El veredicto tras exprimir el juego tanto como nos ha sido posible es claro: Gran Turismo 5 es el mejor simulador de conducción creado hasta la fecha, no obstante presenta ciertos errores de dirección y técnicos que empañan ligeramente su conjunto, veamos por qué.

BIENVENIDOS AL UNIVERSO DEL MOTOR

Nada más introducir el disco en la Playstation 3, Polyphony Digital regala una soberbia introducción que resulta ser toda una declaración de intenciones: con la sonata para piano número 7 de Prokofiev, se muestra la concepción del automóvil desde su más primigenia elaboración; extrayendo el mineral que dará forma a las distintas aleaciones, pasando por la cadena de montaje, y rematando con el vehículo finalizado y compitiendo. El mensaje es claro: pasión por el mundo de las cuatro ruedas en todas sus variantes, en todas sus disciplinas. Una vez recuperados por el impacto inicial, tenemos la posibilidad de realizar una instalación de aproximadamente media hora, la cual fagocitará ocho gigas del disco duro. Esta opción es altamente recomendable pues acortará sensiblemente los tiempos de carga, y sólo requerirá quedarnos sin uñas mientras esperamos a que se complete. Dada la necesidad de disponer de un buen volante compatible, se puede hacer tiempo fijándolo a la mesa y colocando los pedales, o salir corriendo a comprar uno, pese a que jugar con el Dualshock 3 no es una opción para nada descabellada.

Bien, ya tenemos el juego instalado y las opciones que se presentan ante nosotros son abrumadoras: podemos disfrutar de una carrera arcade para tomar buena nota de lo que nos va a deparar el juego, ir al modo GT-TV (incomprensiblemente no disponible por el momento, ya que incluso impide ver el vídeo de introducción alegando problemas online), crear nuestros propios trazados con el generador de circuitos, o configurar opciones diversas para el correcto manejo de los vehículos. Pero la verdadera salsa se encuentra en el clásico modo GT, denominado aquí “Mi Mundo”, donde disfrutar de centenares de carreras y eventos de todo tipo, guardar y visionar las repeticiones, acceder al modo foto, etc. Especial mención reciben las pruebas especiales, que van desde aprender a conducir un SLS-AMG por el circuito alemán más famoso -y peligroso- del planeta, a recorrer desde Los Alpes hasta Roma en pruebas de diversa índole.

Dos modos principales sustentarán la base de este modo: A-Spec y B-Spec, en el primero seremos nosotros el piloto, y nuestra será la responsabilidad total de hacer un buen papel en cada carrera. B-Spec, por el contrario, nos convierte en un director de carrera en el que tendremos que dar órdenes a un piloto controlado por la inteligencia artificial del juego, que puede ser más o menos agresivo, y que contará con un desgaste físico y emocional que tendremos que dosificar para evitar que cometa errores durante la prueba. Entramos por tanto en una especie de RPG automovilístico, en el que presionaremos a nuestro conductor para que adelante y se ponga al límite, o por el contrario le indicaremos que baje el ritmo y mantenga la posición en determinados sectores del circuito para no quemarle. La verdad es que a este modo, pese a contar con una ingente cantidad de variables, se queda algo flojo al pensar que podía haber sido diseñado como un auténtico manager de equipo, pero la opción sigue estando ahí y se le puede sacar bastante jugo por las posibilidades que ofrece.

Sin embargo antes de contar con los modos A o B, deberemos comprar un coche para empezar a hacer nuestros primeros pinitos en el universo Gran Turismo. Dado nuestro escaso capital en créditos al inicio del juego, podemos optar por el mercado de segunda mano, y comprar un vehículo capaz de responder a nuestras necesidades en los primeros eventos. Cabe destacar el buen hacer de Polyphony Digital para aunar un sistema capaz de contentar a novatos y a expertos de la simulación por igual: si somos unos patanes al volante, las licencias de conducción son de visita obligada, pues allí aprenderemos a tener el control del coche, cómo tomar las curvas correctamente, llevarlo al límite, entender qué es el sobreviraje y subviraje, la diferencia entre conducir sobre seco o mojado, y en definitiva, todo un sinfín de detalles que nos convertirán en diestros pilotos.

GRAN TURISMO 5-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción a la obra.

PÁGINA 2 – Circuitos y jugabilidad.

PÁGINA 3 – Apartado técnico y multijugador.

PÁGINA 4 – Conclusiones.

José Luis Fernández 02 | 12 | 2010