Alec y yo nos encontramos en Arkhangelsk, en el corazón de la Unión Soviética. Allí nos envía MI6 para desmantelar una instalación secreta de armas químicas dentro de la presa Byelomorye. Primero debemos infiltrarnos hasta las instalaciones. Sigilosamente descendemos la colina y Alec y yo nos dividimos. Él parece tomar la delantera, se le da todo muy bien, me sorprende su facilidad para abrirse paso. ¡Un día de suerte, me imagino!

Tras robar un camión e intentar ser lo más cautos posibles, las alarmas suenan y soldados rusos se abalanzan contra nosotros. No tengo tiempo para pensar, el arma habla por mí. Alec ha desaparecido, no tengo contacto de radio, pero debo proseguir mi misión. He llegado a la presa, solo me queda un camino. Lanzarme al vacío.

LOS CLÁSICOS NUNCA MUEREN

Bien podría pasar por alguna de las películas de James Bond, pero lo que sí es cierto es que caracteriza a uno de los juegos mejor recordados por los usuarios de Nintendo 64 y, en general, por todos aquellos amantes de los buenos juegos. De la Rare de antaño -ese estudio capaz de hacer maravillas como Diddy Kong Racing, Banjo Kazooie o Perfect Dark-, poco nos queda a día de hoy, pero su trabajo sirvió para impulsar una serie de géneros que estaban en sus primeros momentos en los juegos en 3D.

Aquel Goldeneye aparecido en 1997, que nos llegó a los europeos a comienzos del 1998, es posiblemente el trabajo magistral de Rare en su historia, que ni con Perfect Dark unos años después pudo superar. Más de 8 millones de copias vendidas del juego original en un parque de consolas de 35 millones es un logro asombroso en un título que sorprendía una y otra vez tanto en su profunda historia repleta de posibilidades para el jugador (con esas misiones secundarias inigualables) o bien ese multijugador imperecedero que justificaba los cuatro puertos para mandos del sistema.

La marcha de Rare para pasar a manos de Microsoft se prometía como uno de los movimientos más exitosos en la industria de los últimos tiempos, aunque cierto es que Nintendo se aseguró a los programadores clave de Rare y también a algunas licencias para el futuro. La licencia del Goldeneye original se la quedó Nintendo desde un principio, mientras que posteriormente EA y ahora Activision se hicieron con la propia de James Bond. Un lio de contratos y licencias que dio hasta con el frenazo de la publicación de un remake en HD de Goldeneye en Xbox Live, tras el cabreo monumental de Microsoft que no fue capaz de llegar a un acuerdo con Nintendo.

Ahora, con ese cambio de política de Nintendo mirando más a lo hardcore que a lo casual, ha querido homenajear a aquellos jugadores originales, -algunos ya mayorcitos- con un remake en toda regla de aquel juego, de la mano de Activision pero con la mirada de Nintendo.

Goldeneye fue presentado en el pasado E3 sorprendiendo al auditorio, aunque la noticia se le filtró a Activision días antes del evento. Aunque las primeras informaciones apuntaban a que este nuevo Goldeneye sería un remake directo del original de Nintendo 64, Eurocom, la desarrolladora del título, se ha sabido adaptar a los tiempos actuales haciendo que el juego moderno no se parezca casi nada al título original. Algo que, a nuestro juicio, ha sido una decisión muy acertada.

Quizás el miedo a realizar un producto inferior al original haya propiciado esta decisión, o quizás tenga que ver también el nuevo público actual o bien la nueva tecnología, pero cierto es que, a excepción de las primeras dos horas de juego, todo lo que nos encontraremos después será nuevo. De hecho el cambio más radical es que Pierce Brosnan deja su legado al actual Daniel Craig, para intentar copar un mayor tirón comercial. En todo caso el guionista y hasta el compositor del clásico no han faltado a su cita en esta nueva entrega.

¡MEZCLADO, NO AGITADO!

El modo historia sigue, a su manera, lo acontecimientos de la película, aunque como habíamos comentado hay una gran libertad en la exposición argumentativa gracias a Bruce Feirstein, el guionista del juego y que tiempo atrás también fue de la película que da nombre al videojuego.

Aunque el título comienza siendo parco en escenas de introducción, las sorpresas acabarán llegando poco después. La primera fase, la infiltración en la presa Byelomorye, es un continuo vaivén de recuerdos y nuevas sensaciones que empezará a explicar al jugador la nueva filosofía que se ha plasmado. El control es muy similar al visto en los títulos de Call of Duty, algo evidente si la propia Activision está detrás del título.

Este modo principal combina FPS con sigilo, exploración y hasta un pequeño toque de estrategia. El sigilo se ha potenciado enormemente, algo que no existía prácticamente en la versión original, porque ahora se nos permite eliminar a los distintos enemigos abordándoles por sorpresa, con una pequeña animación. Podremos escondernos tras estructuras para que los soldados no nos vean, y eliminarlos con armas silenciosas o bien con nuestras propias manos.

En todo caso a pesar de tener un mapa en al parte inferior derecha de la pantalla, los enemigos no cuentan con ningún cono de visión –tipo Metal Gear- que pueda facilitarnos saber qué alcance tienen. De hecho, estos momentos de sigilo no están del todo bien implementados pudiéndonos ver enemigos desde lugares incomprensibles.

La exploración se ha potenciado mucho más, siempre comparándolo con el original, ahora incluso se nos ofrecen rutas alternativas que varían mucho de una a otra, lo que nos va a permitir alcanzar zonas exclusivas o elegir rutas menos peligrosas. También, y algo que entronca directamente con la estrategia, es la posibilidad de conseguir resolver objetivos secundarios que están algo más escondidos de lo habitual y, en general, presentes en estas rutas alternativas. El juego original nos ponía varias misiones secundarias que podíamos resolver o no. Aquí sucede algo similar, pero no exactamente. Las misiones secundarias en esta ocasión están menos definidas y son menos numerosas, perdiéndose parte de esa profundidad del juego de Rare.

Lo que es propiamente FPS son los enfrentamientos, algo que podemos hacer como se nos tiene acostumbrado en los recientes shooter. En general, estas situaciones se resuelven muy bien, pudiendo incluso usar el apuntado o una ayuda automática.

GOLDENEYE 007-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Apartado técnico y jugable.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

David Hernández 16 | 11 | 2010