Estética evocadora, opera espacial y miedos actuales. Gods Will be Watching nos presenta un futuro de ciencia ficción, naves y relaciones humanas. Es un fiel reflejo de la mezquindad de las personas y hasta dónde están dispuestas a llegar. Las acciones son duras y vivir o morir son dos términos que se ven separados por un único clic. Una aventura que se convierte en sí misma en un rompecabezas, uno que puede llegar a desesperar o fascinar. Todo depende de las horas, la dedicación y el nivel de inmersión que consiga el jugador con el videojuego. No hay medias tintas ni formulismos predispuestos. El título habla de ti, del jugador, de hasta dónde estás dispuesto a llegar. Una premisa interesante y arriesgada que no llega a materializarse de manera precisa ya que, lógicamente, el jugador tiene un límite. El del hastío y el cansancio.

Gods Will Be Watching

El proyecto de Deconstructeam se ha erigido como uno de los títulos más desesperantes de la actualidad. Tenemos juegos clásicos, de esos que aparecen en listas repetidas una y mil veces (Devil May Cry, Ghost’n Goblins, etc.) que basan su mecánica en las decisiones rápidas, décimas de segundo de aciertos y errores visuales y reconocibles que te hacen perecer. Gods Will Be Watching es la oda a la pausa y la tranquilidad y el paso de la curiosidad al sufrimiento de repetir una y otra vez esa maldita pantalla. Ensayo y error. Pero cuando el error se comete una hora antes de morir y ni siquiera hemos reconocido nuestra acción como un error, ese es el momento en que Gods Will be Watching se mofa de nosotros y nos planta, de nuevo, al principio de todo.

Los rasgos argumentales son mínimos pero interesantes. Xenolifer, la organización bioterrorista, está presente de un modo continuado en todas las fases de una manera directa o subyacente. Pese a ello, tras varias partidas fallidas, poco más nos importará el destino del Universo ya que tan sólo querremos superar la maldita fase en la que llevamos tres horas enfrascados. Por suerte, Deconstructeam ha lanzado una actualización que refina su dificultad y lo hace más accesible para el gran público, o simplemente del que no quiere repetir hasta la saciedad cada misión. Un punto a favor que llega tras su lanzamiento, lo que ha minado el impacto inicial y las críticas positivas de los análisis en muchos medios.

La estética de Gods Will be Watching se corresponde con las aventuras gráficas en dos dimensiones. Su percepción pixel perfect es exquisita y el trabajo artístico es sublime. Su puesta en escena es minimalista, sobria e incluso pobre. Los escenarios apenas tienen movimiento más allá de un scroll lateral o intercambios binarios de pixels que, pese a su imperceptible meneo, dotan a los paisajes de inmersión y personalidad. La realidad de su mecánica es otra bien distinta. Su mecánica apenas se parece a las aventuras gráficas de los noventa. En aquellas el fallo no era tal. El personaje controlado por el usuario deambulaba en busca de cliquear en el lugar idóneo, de hablar con la persona indicada. En Gods Will be Watching el fallo es la muerte, el reinicio de las fases. No hay puntos de control (solamente entre fases), y es entonces cuando volvemos a empezar, pero con un rostro más compungido, primero y rabioso después. El título de Deconstructeam es un destroza ratones, y no por el ritmo de juego, más bien nulo, es por una dificultad por encima de lo normal.

Nos sentiremos como ratones de laboratorio en un intrincado estudio de laboratorio. Sólo una, o muy pocas, combinaciones para pasar de fase entre una multitud obscena de errores posibles. En nuestro paso por el título, nos veremos inmersos en situaciones atípicas, donde la moralidad del ser humano y el instinto de supervivencia juegan un papel clave. Podremos matar, herir, ayudar, hablar, cuidar o pegar a cada personaje y nuestras acciones inspirarán en ocasiones las suyas para darnos cuenta que es el NPC del videojuego el que marca nuestros actos.

 

CONCLUSIONES

Gods Will Be Watching

Un rompecabezas bello y de cuidado aspecto gráfico que no puede llegar a un gran público por propia iniciativa y que vuelve locos a sus jugadores por su dificultad, también por iniciativa de los programadores. Es por ello que no vemos un fallo en algo que Deconstructeam ha realizado conscientemente pero sí podemos juzgar negativamente el empecinamiento en hacernos sufrir una y otra vez por elementos más propios del azar. Un análisis tardío que se aprovecha de la posterior labor del grupo español en la actualización de su videojuego. “Mercy Update” nos permitirá disfrutar unas partidas con un tercer modo de dificultad mucho más fácil que los dos anteriores (el normal, de por sí difícil y el difícil, una locura repateaconsciencias). De este modo se vuelve un videojuego más accesible y que permite disfrutar más de la experiencia al lograr que perdamos de vista el odio y la frustración de la muerte constante y nos centremos más en la ambientación, los personajes y la historia. Un gran acierto que llega un par de meses tras su lanzamiento.

 

LO MEJOR

  • Estética y ambientación sorprendente.
  • Arte en dos dimensiones. Píxeles bellos.
  • Muchas decisiones consiguen paralizar al jugador. Juega con la moralidad de una manera genial.
  • Excelente banda sonora de Fingerpit

 

LO PEOR

  • La inmensa dificultad del título.
  • Ensayo y error, nos aparta del objetivo último del juego.
  • Tenemos actualización que suaviza la dificultad, pero quizá demasiado tarde.
  • No hay nada que hacer al margen de elegir nuestras acciones.

 

Adrián Hernán 16 | 09 | 2014