A CUBIERTO, QUE SALPICA

En el apartado jugable del título encontramos una más que evidente continuidad en la distribución de los botones, con un control casi idéntico al usado en las dos primeras entregas, aunque con pequeños cambios bien implementados, como la necesidad de mantener pulsada la tecla ‘X’ durante un breve instante para cambiar de arma o la tecla ‘Y’ cuando queramos realizar un movimiento de ejecución. Lo demás sigue igual, con un sistema de coberturas francamente bien pensado y la posibilidad de apuntar de diferentes formas según el tipo de arma que tengamos en nuestro poder (podemos llevar hasta cuatro a la vez, como siempre).

El principal cambio en el apartado jugable lo imprimen las nuevas armas, donde destacan varias barbaridades que dejarán al enemigo, literalmente, hecho pedazos. Así nos encontramos con el rifle ‘One Shot’, una bestia parda que hacer explotar a cualquier ser vivo que se ponga por delante, la escopeta de cañones recortados, que a corta y media distancia resulta mortal de necesidad, o el escavador, un arma que lanza minas subterráneas y que puede explotar bajo nuestros pies en nuestra propia cara. También se añaden granadas incendiarias en el arsenal de ítems explosivos, siendo estas muy eficaces en varios momentos.

Vuelven también los movimientos de ejecución, la posibilidad de usar al enemigo como escudo tras haberlo derribado y las armas de gran calibre que nos harán ir más lento como los morteros o el citado ‘One Shot’. También habrá varios momentos en la trama principal en los que tendremos la posibilidad de manejar torretas defensivas ideales para acabar con grandes enemigos e, incluso, vehículos, que aportan la suficiente variedad al juego como para no hacerlo repetitivo. Mención especial para los combates contra los Lambent, mucho más frenéticos y rápidos que los habituales contra los Locust.

Tenemos también cuatro niveles de dificultad, siendo el más elevado un verdadero reto para los jugadores y totalmente desaconsejable para los novatos (hasta 15 horas puede llevar superarlo). Además de a los miembros del pelotón Delta y soldados de la CGO, en los modos ‘online’ tendremos la ocasión de meternos en la piel de diferentes unidades Locust. El caso es que, a nivel jugable, Gears of War 3 resulta sobresaliente, no peca de fallos de importancia y nos permite movernos con facilidad en los espectaculares combates que viviremos. El mando de Xbox 360 se adapta como un guante a la propuesta de Epic y nosotros, como usuarios, no podemos más que sentirlo al jugar la obra.

DUELO AL SOL

Pero si algo llama poderosamente la atención del usuario es el potente apartado gráfico del juego. No es suficiente asegurar que Gears of War 3 supera a sus predecesores con amplia ventaja, no. Lo justo sería reconocer que la propuesta de Epic Games es el juego más potente que ha salido para Xbox 360. Disfrutarlo en su máxima resolución se convierte en algo obligatorio para poder contemplar el despliegue técnico que ha hecho posible una nueva e hipervitaminada versión del mítico Unreal Engine, que alcanza aquí cuotas de grandeza en lo referente a iluminación, partículas y efectos de humo volumétricos.

Si bien Gears of War 1 destacaba por su arquitectura y oscuridad y Gears of War 2 apostaba por los escenarios subterráneos, aquí todo eso se va al cuerno. Luz y claridad por todas partes, al menos durante buena parte de la aventura, que tampoco queremos destripar nada. El título comienza como un tiro y nos planta a plena luz del sol en un barco ilustrado a la perfección, con un uso de la iluminación que asombra y una forma de plasmar el fuego que, hasta el momento, no habíamos disfrutado en Xbox 360. Y mucha atención a las sombras y texturas, con especial mención para los movimientos de humo y explosiones a gran escala.

Por supuesto, si estos elementos os parecen poca cosa, deberíais prestar atención a las animaciones faciales de los personajes. Epic ha cuidado la representación de los protagonistas como no lo había hecho hasta el momento, con expresiones reconocibles en todos sus rostros, sin importar que el personaje que aparece en pantalla sea Marcus Fénix o un horrible Locust que va a morir en pocos segundos. Y mención especial también para la escalación de los monstruos de gran tamaño. Xbox 360 no había tenido bichos tan grandes en pantalla nunca y Epic lo consigue hacer con eficacia y espectacularidad.

El apartado gráfico, en definitiva, está mucho más pulido y trabajado que en entregas previas. Epic es la responsable directa del Unreal Engine y ya les tocaba demostrar que conocían su funcionamiento mejor que otras compañías desarrolladoras. Gears of War 3 supone un clímax gráfico para Xbox 360. Una escalada de calidad que, curiosamente, inició Gears of War en 2006, con la publicación de su primera entrega. Todo aparece movido con fluidez, no hay caídas de ‘frame’, las texturas se cargan a tiempo salvo contadísimas excepciones… Gears of War 3 es un placer para los sentidos y Epic era consciente de que así debía ser. Y, por la reina Locust, que han alcanzado un nivel excelente.

GEARS OF WAR 3-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y gráficos.

PÁGINA 3 – Sonido y multijugador.

PÁGINA 4 – Conclusiones.

Antonio López 16 | 09 | 2011