Ya hemos comentado antes que Codemasters lleva varios años creando entregas de Fórmula 1 de alta calidad gráfica y jugable, quizá siendo el año pasado cuando alcanzó ciertos límites en algunos aspectos. De hecho, podemos decir que en esta edición de la saga los cambios gráficos son los justos.

El sol podrá deslumbrar en Abu Dabi.

Se lo habían puesto ellos mismos muy difícil con unos edificios representados al detalle, sobre todo en los circuitos relativamente nuevos como el de Abu Dabi, Singapur o China. Del mismo modo, la representación de la propia pista, la trazada buena y la mala, los restos de goma en las curvas rápidas, los pianos más y menos usados y los coches han mejorado ligeramente, todo un puntito más cerca de la realidad.

¡NEUMÁTICOS DE LLUVIA!

Quizá sea en las texturas donde estas mejoras pueden apreciarse más. Los monoplazas y las ruedas no son del mismo material ni se le parece. El coche se moja con realismo cuando llueve y las gotas pueden apreciarse mucho más que antes. Cuando diluvia parece necesario poner luces a los coches pues la sombra generada por las nubes hace que parezca de noche, del mismo modo que el sol de un atardecer puede deslumbrarnos.

Los gráficos son excelentes pero la jugabilidad es mejor. En la entrega anterior fuimos asistentes de un clima que era capaz de cambiar durante una misma carrera y en ciertas partes del circuito. Elegir neumáticos suponía un quebradero de cabeza, sobre todo si no se escogían los adecuados pues la carrera podía darse por perdida. Este año ocurre lo mismo. El agarre de unos neumáticos no adecuados con las condiciones de la pista se antoja imposible, las distancias de frenada son distintas, la violencia al tomar una curva también, los giros de volante no han de tomarse a la ligera sino con cuidado, cariño y sin olvidar que la velocidad es algo clave.

Villeneuve va a toda velocidad a pesar de la lluvia.

Y en esta entrega, además, tenemos la oportunidad de conducir coches de hace décadas. Y la diferencia de conducción no solo afecta a la potencia del vehículo. No hace falta ser un lince para darse cuenta que estos coches no tienen tantas ayudas electrónicas como los actuales. El tacto con el volante ha de ser mucho más cuidadoso para mantener el coche no ya en la trazada, sino en la pista. El sobreviraje parece algo habitual cuando, acostumbrado a pilotar un monoplaza actual se utiliza uno de los de antaño.

ESCUELA DE PILOTOS

Que no se alerten los novatos pues llegar a coger el truco a un coche de estos es algo verdaderamente complicado. Pueden comenzar practicando en la escuela de pilotos, donde recibirán consejos sobre dónde frenar antes de las curvas en la mayoría de circuitos, cómo tomar las curvas, etc. Del mismo modo, no podemos negar que los que ya conocen la saga esta escuela les resultará aburrida.

Los ingenieros nos indcarán cuándo podemos salir a pista.

Si después de la escuela aún estamos inseguros en nuestra conducción, podemos recurrir a las ayudas al pilotaje. Son una posibilidad si no queremos calentarnos la cabeza, aunque es innegable que pierda gran parte de la gracia y del sentido. Podemos escoger que nos ayuden a girar, que frene el bólido antes de pasarnos de velocidad y salirnos de la pista, etc.

Hacen falta horas para conducir un bólido de estos sin problemas, conociendo la trazada del circuito, los trucos que esconde cada coche y aún así, tendremos problemas a lo largo de 15 vueltas porque el realismo es total y el grado de concentración exigido es máximo. En el peor de los casos, podremos recurrir a los flashbacks, que se han vuelto indispensables en los títulos de carreras.

F1 2013 – ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Gráficos y jugabilidad.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Nacho Ros 30 | 09 | 2013