Toda guía de supervivencia para el Mojave debería incluir la siguiente advertencia: “Tened cuidado con las señales de radio misteriosas que prometen el oro y el moro”. Dead Money, el primer DLC de New Vegas, invita al jugador a resolver el misterio del gran casino-resort Sierra Madre. ¿Y si se niega? Pues le explotará la cabeza.

Si se colocan las ventajas y desventajas de vivir en el Mojave post-apocalíptico de Obsidian en una balanza, es posible que ésta acabe desintegrada por la radiación. El escenario de Fallout: New Vegas es inhóspito, peligroso y cualquiera se puede quedar sin pies si no mira por dónde pisa. Pero la peor de las amenazas son sus habitantes, una esquizofrenia ambulante -reptante en ocasiones- que primero ofrece un pastel delicioso al turista casual y luego le avisa que acaba de zamparse un trozo de carne humana azucarada. ¿Qué tiene de bueno entonces el yermo del pecado? Pues que, como está prácticamente exento de fauna animal, es imposible que la desarrolladora de turno estafe al personal con un DLC que contenga una simple armadura de caballo.

TODO EMPEZÓ CON UNA SEÑAL DE RADIO

Dead Money, la primera mini-ampliación descargable de New Vegas, es una aventura auto-conclusiva -una vez terminada, no se podrá regresar a su localización- de unas ocho horas de duración recomendada para jugadores de nivel 20 o superior. El comienzo resultará familiar a los fans de Fallout 3: de repente, la radio capta una misteriosa señal proveniente de un bunker abandonado de la Hermandad de Acero. “¡Sierra Madre: el nuevo casino-resort donde tus penas se tornarán alegrías!”, promete la voz femenina del anuncio. Los mensajeros previsores acudirán al lugar en cuestión armados hasta los dientes.

La verdad sobre la cuña radiofónica no tarda en salir a la luz. Sierra Madre iba a ser la ídem de todos los casinos de la región, un paraíso del juego sin igual. ¡Oh, aciago destino!, su inauguración se vio interrumpida por un pequeño detalle: el inicio de la guerra nuclear. El casino, atrapado en una nube de polución rojiza, se ha convertido en una leyenda urbana que atrae a los buscadores de tesoros. Como es el caso del autoritario Padre Elijah, un personaje que obligará al usuario a descubrir el secreto del resort.

OCEAN´S FOUR

A diferencia de las ampliaciones de los shooters -que con un par o tres de mapas ya tienen contenta a la parroquia-, un DLC de un juego de rol debe crear una experiencia diferente con respecto al producto original que añada nuevas mecánicas y una historia atrayente sin que un elemento predomine sobre el otro. Dead Money apunta maneras desde el principio; el usuario, exento de sus armas y compañeros, se ve obligado a reclutar a un trío de seguidores díscolos: un mutante esquizoide que ora es un Perro violento ora se convierte en Dios pedante, una mujer muda que irónicamente tendrá mucho que contar sobre su pasado y la antigua estrella del casino.

Para cerciorarse de que su Ocean´s Four particular no se escabulle del asalto al local, Elijah les instala collares especiales: si uno explota, los demás también saltarán por los aires. Trabajar en cooperación será imprescindible si el jugador quiere regresar al Mojave de una pieza. El reto sube un grado más en el modo Difícil ya que entonces la nube toxica mermará la salud de los héroes hasta erradicarlos, obligándoles a moverse constantemente.

SIMBIOSIS NARRATIVO-JUGABLE

Las condiciones adversas de Sierra Madre y los collares sirven de excusa para implementar una serie de conceptos jugables sorprendentemente generosos en cuanto a variedad. Los dispositivos explosivos se activarán al poco tiempo si hay interferencias acústicas cercanas. O se encuentra y se destruye ipso facto la fuente del ruido -una radio normal, altavoces…- o la posible migraña que sufra el mensajero será una charada comparado con lo que le ocurrirá a continuación. De tanto en cuando, la aventura empareja al jugador con alguno de sus efímeros acompañantes para crearle la ilusión de ser uno más del equipo, y de paso narrar el trasfondo de cada uno de ellos.

La historia del casino se encuentra repartida por el escenario en forma de documentos, registros… ir a su encuentro es una prioridad, a riesgo de regresar al Mojave sin tener ni idea de lo que ha ocurrido. Al tratarse de un compartimento estanco, Sierra Madre cuenta con su propia economía basada en las chapas del casino, compatibles con los diversos dispensadores automáticos distribuidos por el lugar. Si el cliente no queda satisfecho con los objetos disponibles, siempre puede buscar registros de audio que desbloquearán ítems útiles como estimulantes. Mientras tanto, los valientes que jueguen en Modo Difícil tienen a su disposición nuevas creaciones de artesanía como venenos confeccionados a partir de los residuos de la sempiterna nube tóxica.

Finalmente, los drones de seguridad holográficos de Sierra Madre ofrecen uno de los retos más satisfactorios del DLC; estos enemigos son indestructibles y van armados con láseres mortíferos así que sólo pueden ser vencidos reprogramándolos, utilizando el ingenio o simplemente escapando por los pelos. Compañeros / misiones divididas, collares explosivos / tensión constante, mundo aislado / economía particular… Obsidian ha aunado con éxito el contexto de la historia con la jugabilidad para hilvanar una mini-ampliación coherente. Su contenido sobrepasa las -desgraciadamente- bajas expectativas que el jugador suele tener ante un DLC y mantendrá ocupados a los usuarios durante horas… exceptuando aquellos despistados que se lo intentarán pasar lo antes posible, pensando que el lanzamiento de First Strike se ha adelantado.

FALLOUT NEW VEGAS: DEAD MONEY-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Daniel Cáceres 12 | 01 | 2011