El día ha llegado, Fable III ya está en las tiendas, y toca cargar con la pesada losa de ser el hijo del héroe que salvó a Albion de la Aguja Quebrada. En esta ocasión no ha transcurrido medio siglo como antaño, sino sólo media centuria, pero el continente ha dejado de lado la magia en aras de convertirse en una región completamente industrializada, sustituyendo los hechizos por engranajes y máquinas de vapor.

Un nuevo héroe, predestinado a reinar sobre toda la tierra conocida y más allá de sus confines, comenzará liderando una revolución y acabará tomando durísimas decisiones para bien o mal de sus súbditos, ¿cumplirá con las promesas que haga a lo largo de su gesta con las diferentes tribus de la región? ¿Restituirá el honor y la gloria que en su día instaurara su padre? La respuesta a estos interrogantes y a muchos otros, dependerá de ti, empedernido jugador de rol y aventura, pues tus actos serán mucho más decisivos que nunca, y cualquier decisión que tomes puede acarrear funestas consecuencias cuando lleves la corona.

LA FÁBULA TRAS EL HYPE

Desde que la franquicia Fable viese la luz en la anterior generación de consolas, se ha convertido en tradición que genere una expectación fuera de lo común previa a su lanzamiento, y no es para menos: promesas, gameplay único, conceptos inéditos e innovación por bandera flotan en el ambiente con tanta fuerza, que luego de salir el juego nunca cumplía con tan altas aspiraciones. Con Fable III ha ocurrido más o menos lo mismo, y si bien es cierto que a fin de cuentas han resultado ser grandísimos juegos, se le ha dado bombo a detalles que al final quedan como anecdóticos o que no influyen lo suficiente, sin excepción con esta tercera entrega.

No obstante, la última obra de Peter Molyneux y Lionhead atesora unos atributos que ya quisieran para sí la mayoría de aventuras y RPG que han poblado y pueblan el catálogo consolero de toda la historia de los videojuegos, y que desarrollaremos a lo largo de este análisis sin obviar los puntos en los que flojea. Nos encontramos ante una saga que ha sabido lidiar muy bien el continuismo con cambios evolutivos realmente diferenciadores, dando lugar a juegos atípicos con virtudes que los hacen especiales y únicos, Fable III da un pasito más en la humanidad que atesoran las gentes de Albion. Un ciudadano de este inmenso continente es como un pollo, capaz de conspirar y someter a todas las razas del reino si tuviera ocasión, pero que cuando se ve acorralado es capaz de sacar toda la valentía de su corazón, enfrentarse al tirano que lo esclaviza y escapar hacia un futuro prometedor. Una lástima que su vida acabe en la cazuela, o con un escopetazo que le vuele las plumas en el mejor de los casos. Afortunadamente, nosotros no somos pollos.

Nuestra aventura comienza de forma diferente a las anteriores fábulas de Lionhead, no tendremos un prólogo de nuestra infancia, sino que comenzaremos como un mozalbete veinteañero, segundo en la línea de sucesión al trono, y que vive en palacio ajeno a las miserias que sufre el reino subyugado a manos de su hermano, el primogénito tirano. No tardaremos en notar que el aire huele a revolución, Albion está harto de sufrir miserias, pobreza, esclavitud infantil, hambrunas o mano de hierro, y pronto la realidad nos dará en las narices con la primera decisión que tomemos tras dar un paseo por los jardines reales y comprobar como está el patio. La decisión será dura, y nos dará una idea bastante aproximada del peso moral que vamos a cargar a nuestra espalda.

Una vez vistas las orejas al lobo, huiremos junto a nuestros más leales vasallos, que resultan ser nuestro mayordomo y nuestro mentor en el combate, descubriremos de paso que hemos heredado el poder de la magia siendo, por tanto, el nuevo héroe que traerá la paz al reino. A partir de ahí, viviremos una nueva aventura recorriendo las tierras de Albion, con el fin de sumar fieles a nuestra causa y liderar al ejército que derrocará al tirano de nuestro hermano. Pero no penséis que la cosa va a ser fácil ¿O es que acaso podréis cumplir con todas las promesas que realizasteis cuando os coronéis, seréis capaces de contentar a todos?

ALBION, LA TIERRA DE LOS SUEÑOS

Hemos visto crecer a Albion durante tres entregas de la saga, y sin duda podemos decir que esta última dispone de un diseño y acabado artístico sobresalientes, tanto a nivel contextual como puramente estético: Todo el continente rebosa mimo y detalle como ninguno, y bien que se aprecian los cambios que ha sufrido desde que la visitamos por última vez hace cincuenta largos años: la industrialización ha transformado la bucólica Bowerstone en una suerte de Londres de principios del siglo XIX, con sus casas adoquinadas cubiertas de mugre por los humos de las fábricas, un puerto lleno de escoria, y gente harapienta que vive esclavizada a manos del magnate de turno. Brightwall sin embargo no parece haber sido afectada por el paso de los años, pero bastará dar un pequeño paseo para descubrir lo decrépitos que se encuentran monumentos antaño gloriosos, como la academia de héroes.

El diseño que destila cada metro cuadrado del mundo que tenemos a nuestros pies, destila un cuidado sin parangón por todos sus poros, arte en estado puro que difiere a cada paso, a cada piedra, a la arquitectura de cada ciudad, a los bosques y cavernas que recorreremos, un deleite para la vista que le da al conjunto una solidez e inmersión inimitables, chapó por Lionhead en ese sentido, un trabajo increíble que no basta con ser explicado, hay que verlo para sentirse en un auténtico cuento de hadas.

Ni qué decir de sus gentes, las cuales serán capaces de comentar sobre nosotros o sobre su estado, cada habitante dispone de su propio nombre, condición sexual, posición que ocupan en la escala social (aldeanos, trabajadores, clase media, nobleza, etc) y sus propias cualidades que nos darán pistas sobre cómo tratarlos, así que como habréis comprobado, tratar de conquistar el corazón de un pendón desorejado tendrá más garantías de éxito que de hacerlo con alguien homosexual de distinto sexo al nuestro. Aquí encontramos otro punto, el de la diversidad de los NPCs que pueblan el reino, que se suma a la inmensa inmersión que atesora Fable III.

No en vano, la interacción con ellos peca un poco de ser un tanto sosa: si utilizamos expresiones buenas conseguiremos hacernos amigos, los cuales nos mandarán cumplir una misión para consolidar dicha amistad. Por desgracia, las misiones consistirán en la mayoría de los casos en ir del punto A al punto B para encontrar algo o entregar un determinado paquete, al final, acabaremos sólo haciendo amistad con aquellas personas que queramos llevarnos al huerto. Por suerte existen medias tintas, y si vemos que alguien es grosero y maleducado, puede que la forma de llegar a su corazón pase por tirarnos una sonora y maloliente ventosidad en su cara, os aseguramos que le encantará aunque acabe vomitando. Algunas de las expresiones son sumamente naturales, como la de hacer cosquillas sin ir más lejos.

FABLE III-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Apartado técnico y jugable.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

José Luis Fernández 26 | 10 | 2010