APARTADO GRÁFICO Y SONORO

Si bien es cierto que a nivel artístico Fable III es precioso y una completa maravilla –no nos cansaremos de repetirlo-, también es cierto que el motor gráfico empleado, el cual desde Fable II emplea elementos propios con diversas herramientas middleware, ha llegado a su límite y ya no impacta como debiera. Se ha optimizado para que ya no ocurran las caídas en la tasa de imágenes por segundo, que recordemos en su segunda entrega llegaban a ser brutales sobretodo en ciertos combates, pero se sigue apreciando cierto tearing y en ocasiones desaparece el antialiasing, que elimina los molestos dientes de sierra en los bordes de los polígonos.

Además, el efecto blur utilizado para entrelazar una imagen con la siguiente en ocasiones resulta demasiado abultado, provocando una borrosidad demasiado artificial en giros de cámara bruscos o movimientos acusados de los personajes. Cabe destacar, sin embargo, el excepcional trabajo realizado a nivel de texturizado, pues dispone de una de las librerías de texturas más amplias que se pueden encontrar en videojuego alguno. Otro detalle que se recibe con los brazos abiertos es la extensión de los escenarios; puede que sigamos recorriendo pasillos, pero éstos son ahora considerablemente anchos, pudiendo ver perfectamente en la lejanía puntos por los que vamos a cruzar, y con detalles como el enorme valle de Albion, de una superficie enorme.

La iluminación también cojea a nivel técnico, pues no está realizada en tiempo real. Sin pegas en la luz ambiente, cuyo resultado es muy bueno, extraña que el héroe no proyecte sombras sobre sí mismo ni sobre el entorno salvo en ciertos puntos concretos, aunque igualmente de forma predefinida. Respecto a banda sonora, efectos y doblaje, volvemos a rendirnos ante el genial trabajo realizado. Composiciones orquestales y oníricas nos acompañarán durante toda la aventura, sublimes, cargadas de emotividad, épicas o lúgubres según la situación y que contribuyen igualmente a crear ese mundo fantástico y mágico que recorremos.

Los efectos de sonido tampoco se quedarán atrás, y el entrechocar de espadas, el griterío de la gente, los disparos de las armas de fuego y la rotundidad de los hechizos son magníficos. Como colofón, el doblaje localizado al castellano realizado por actores profesionales de televisión, raro no será que descubráis la voz de Bart Simpson o el director Skinner entre los habitantes de Albion, con voces correctamente entonadas y nada monocordes. Si contamos con que hay miles de líneas de texto dobladas, no podemos sino descubrirnos ante tan abrumadora labor.

JUGABILIDAD, 100% FABLE

Muchos son los cambios introducidos en la mecánica jugable de Fable III, algunos como los que respecta al combate, bastante inocuos, otros como las decisiones que tomemos una vez seamos reyes o la evolución del héroe, ciertamente relevantes. Esta entrega comienza y termina como un Fable más, viviendo aventuras por todos los rincones de Albion, pero el uso de hechizos y los objetos han variado significativamente. Por un lado, los comandos de magia y objetos que se activan con la cruceta, sólo aparecerán en determinadas situaciones. Ya no podremos enterrar a nuestro ser querido en joyas, pues sólo podremos dárselas cuando así lo exijan. Tampoco tenemos opción de inflarnos a tartas y licor para lucir michelín salvo que estemos heridos en combate, o nos encontremos en la tienda determinada hasta agotar existencias.

Vuelve a su vez la senda brillante, que nos guiará hacia el próximo objetivo de la misión, y aunque podemos quitarla, queda el recurso de viajar automáticamente seleccionando el punto del mapa en el Refugio de los Héroes, al cual nos teletransportaremos simplemente pulsando start. Por fortuna, si queremos explorar, nada mejor que realizar las misiones de los Gnomos malvados, la búsqueda de libros raros, llaves de plata y oro, e incluso los retos que nos propongan las famosas puertas demoníacas. Dichas tareas nos pueden arrancar un buen número de horas rebuscando por el reino, que no es precisamente pequeño.

La peor parte se la lleva el combate, amén de que también acaba siendo víctima del hype generado. Muchos recordaréis que tuvimos ocasión de charlar en privado con Peter Molyneux durante la pasada GamesCom de Alemania, donde alabaron la posibilidad de tener nuestras propias armas únicas, de hecho hicieron mucho hincapié mostrándonoslas con detalle, y pudimos comprobar como la espada con la que iniciamos la aventura se modificaba con diferentes elementos tales como el cristal o la piedra, runas mágicas en dedicados bajorrelieves, mil empuñaduras diferentes engastadas en plata y joyas… ¿Por qué nos dijeron entonces que podríamos crear nuestras propias armas? La realidad es bien distinta, y es que las armas que encontremos, que son bastante escasas, se modificarán de la misma manera que nuestro protagonista cambie, una suerte de armas vivientes.

Esto implica que si somos buenos o malos, subimos de nivel armas cortas o a distancia, nuestro equipo cambiará, pero eso no se traduce en que dichas armas se utilicen de diferente manera o supongan una ventaja, el gameplay queda intacto ya llevemos espada o martillo, pistola o rifle. De las armaduras ni rastro, toda prenda que nos equipemos resulta meramente estética, da igual que vayamos en calzoncillos o equipados con una pesada armadura de caballero. También hemos de señalar que el combate resulta increíblemente sencillo como en anteriores ocasiones, y apenas nos hemos encontrado en apuros un par de veces contadas que necesitásemos de pociones. Por fortuna, sigue resultando muy divertido y dinámico, y si alguien quiere un verdadero reto no tiene más que evitar subir las características de armas o magia, para saber lo que es morder el polvo ante una horda de hobbes o balverinos.

Por último debemos hacer mención a la forma de subir los atributos del héroe: cada vez que completemos un punto importante de la aventura dispondremos de seguidores, mediante lo cual seremos transportados a un metafórico camino hacia el reinado con diferentes puertas, cada vez que abramos una puerta encontraremos cofres con habilidades para trabajos (el más rentable es Laúd Hero, en serio), magia, expresiones, combate, compra de casas o negocios y armas a distancia, y hasta tintes para la ropa. Dependerá de nosotros gastar los sellos del gremio que hemos ido recolectando durante la aventura, bien sea combatiendo, relacionándonos con nuestros congéneres, o cumpliendo misiones. Un buen sistema ya que permite moldear al héroe a nuestro gusto.

PARADOJA DE LA PREDESTINACIÓN

Fable III parte, al igual que sus anteriores entregas, con la premisa de que nuestras acciones y decisiones acarrearán grandes consecuencias. Pero se ha de señalar que, salvo las que tomemos cuando seamos el Rey de Albion, no influirá tan radicalmente como nos quieren hacer creer, justo lo que ocurría en los anteriores Fable. De hecho, la tercera parte de tan magna fábula comienza con un desarrollo extremadamente similar que su predecesor, y por consiguiente primera entrega. Por si fuera poco, ahí tenemos a la gitana vidente de la segunda parte, cual profeta dispuesta a decirnos lo que va a ocurrir, marcando las pautas de la aventura. Da igual que seamos unos querubines bondadosos que unos canallas asalvajados arrasando con todo a nuestro paso, lo más que podremos conseguir es que la gente nos odie.

Es más, con mínimas variaciones, sólo dispondremos de dos finales principales cuyo desenlace dependerá de nuestra etapa como rey, algo que ocurrirá en el último cuarto de la aventura. Sin embargo, y aún contando con tales “handicaps”, la historia se disfruta muchísimo, el universo en el que nos encontramos tiene un carisma y ambientación exquisitos e inigualables. Tan sólo por el sentido del humor que flota en Albión bien merece conocer hasta lo más recóndito de sus lugares y gentes: nos meteremos en una obra de teatro fantasmagórica que representaremos travestidos, perseguiremos a unos gnomos de jardín cabroncetes de cuya presencia nos percataremos cuando escuchemos sus insultos, e incluso seremos el protagonista de una partida de rol de la buenas, con libro y tablero, cuyos Game Masters son tres frikis disfrazados de magos (y habrá que darse prisa, porque a uno de ellos le espera su madre para cenar). Así, con las situaciones más variopintas, que nos harán sonreír cuando no estallar en carcajadas.

No debemos tampoco descuidar el vil metal, pues poderoso caballero es Don Dinero, y según consigamos los paquetes de comprar casas y negocios en el camino al reinado, podremos montar nuestra burbuja especulativa particular. Podemos llegar a dominar todo el comercio y jugar con los precios (luego pasa que la gente nos odia, normal), aunque realmente no será un requisito extremadamente necesario, pues a poco que compremos unas propiedades y fijemos los precios de alquiler y venta, nuestra cuenta bancaria empezará a engordar rápidamente. No obstante, nunca está de más tener unos cuantos millones de monedas ahorrados, por si los pollos… digo, las moscas.

FABLE III-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Apartado técnico y jugable.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

José Luis Fernández 26 | 10 | 2010