¿Un héroe épico? ¿Un ratón travieso? ¿Una estrella con el ego subido? La esencia de Mickey Mouse se ha ido desfigurando con el paso del tiempo, mientras que se perdía la relevancia de los parques de atracciones de su creador como precursores de los videojuegos. Warren Spector y Junction Point se han dado cuenta del problema, pero han dejado la solución en manos del jugador y de sus inestimables herramientas: la pintura y el disolvente.

Durante estos últimos días, Epic Mickey ha sido descrito como una “carta de amor hacia Mickey Mouse”, lo cual podría significar que el bestialismo ha irrumpido al fin en la prensa especializada. Si bien es cierto que el título exclusivo para Nintendo Wii demuestra que los chicos de Junction Point son fervientes seguidores del ratón octogenario, sorprende que muchos hayan pasado por alto al verdadero destinatario de tan emotiva misiva.

Y es que el título es un puro homenaje a la mente advenediza de Walt Disney, ilustre animador que si se hubiese convertido en diseñador de videojuegos le hubiese dado mil vueltas a Peter Molyneux o a David Jones. Warren Spector -productor de Deus Ex, System Shock, Thief…- y su equipo consideran el parque de atracciones Walt Disney World como el precursor de las grandes aventuras de hoy en día y han decidido dedicarle un tributo distópico a su estructura y filosofía. Cómo no, el invitado de honor a la inauguración del soberbio resultado tenía que ser Mickey Mouse.

TRIBULACIONES DE UN RATÓN

En un interesante intento de devolverle al famoso ratón su pícara candidez original, es el propio Mickey quien acaba desencadenando el tremendo desaguisado pictórico del que deberá librarse: salvar el refugio de los personajes olvidados de Disney -una versión ominosa del famoso parque- de la ponzoñosa Mancha Negra.

El héroe desatará una serie de emociones hasta ahora inéditas en su personalidad, especialmente cuando salga a escena Oswald el Conejo Afortunado, la primera y tristemente desdeñada mascota de Walt Disney desde hace más de cincuenta años. Mickey se siente culpable por sus actos egoístas, confuso cuando se da cuenta de que su estrellato exilió a sus camaradas, e incluso temporalmente amenazado por aquellos que alguna vez le fueron fieles.

¿Es el jugador el salvador que todos esperaban, o el verdadero villano de la aventura? ¿Cómo evolucionará la velada obsesión de Oswald hacia su “hermano pequeño”? ¿Podrá el ratón redentor mitigar el odio justificable del conejo? Liberados de los límites impuestos por la anchura y la longitud, los dibujos animados alcanzan un trasfondo tridimensional que traspasa la frontera de los gráficos y roza ligeramente los lindes de la complejidad humana.

PINTA Y DISUELVE

La trama ambiciosa se sustenta sobre mecánicas tradicionales que recuerdan a la etapa del coleccionismo obsesivo-compulsivo de Rare -Bajo & Kazooie, Donkey Kong 64 et al- mundos temáticos unidos por una área central, recompensas por doquier para los exploradores y personajes que hablan mediante cacofonías que emulan el tono y ritmo de sus voces inexistentes. La gran diferencia es que el progreso de Epic Mickey es lineal. El jugador sólo podrá regresar a zonas anteriores tras terminar la aventura.

Los controles están claramente inspirados en las recientes incursiones galácticas de Mario, ataque giratorio incluido. Aunque el jugador deberá realizar muchos saltos, las secciones de plataformas no exigen cálculos milimétricos como en los títulos de Nintendo. En este sentido, el temible obstáculo a tener en cuenta es la errática cámara, que conducirá a la muerte al paciente usuario a la mínima oportunidad. El problema es que en muchas ocasiones ni el centrado automático ni el manual funcionan, dando la sensación de que Walt Disney creó una segunda mascota olvidada llamada Cammy, la Cámara Insidiosa y que ésta se halla en plena vendetta contra Mickey.

Las estrellas jugables de Epic Mickey son los dos utensilios mágicos que crearon y destruyeron el mundo del juego: la pintura y el disolvente. Basta con apuntar a la pantalla con el wiimando y pulsar el botón B o Z para restaurar o corromper los elementos interactivos. Funciona con precisión salvo cuando el ratón se encuentra en una plataforma y quiere interactuar con un elemento cercano; o lanza el líquido en cuestión a pocos milímetros de una caída fatal o sus icónicos zapatos acabarán manchados.

La mecánica de los líquidos nunca queda relegada a un mero “pinta y colorea”, sino que evoluciona constantemente gracias a la sabia explotación de los elementos de cada mundo y a la aparición de objetos auxiliares que ofrecen soluciones alternativas a las pictóricas. El televisor sirve para despistar a los enemigos, el reloj ralentiza el tiempo y el yunque es el ítem con más posibilidades de saltarse las reglas del título, una muestra de rebeldía que en teoría enfurece a los desarrolladores pero que encanta al jefe de Junction Point.

EPIC MICKEY-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y planteamiento interactivo.

PÁGINA 2 – Apartado técnico y jugable.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Daniel Cáceres 30 | 11 | 2010