DUKE NUKEM FOREVER “EL JUEGO”

Tras observar los primeros compases del juego, mientras Duke Nukem echa una meada en un sucio váter y nos abstraemos de toda la leyenda que envuelve al socarrón personaje, vemos que el apartado técnico del título, definitivamente, no llega al nivel de las producciones actuales, ni tampoco a las de hace unos años. Ya hemos comentado la travesía que pasó Forever para convertirse en juego físico, pero la realidad es bien distinta. Mientras el modelo de Duke Nukem, sus manos y armas cuentan con un buen acabado, así como algunos detalles de los enemigos, en los escenarios se puede diferenciar claramente dos elementos.

Uno hace referencia a los objetos más cercanos, con los que se puede interactuar hasta la saciedad, como ya es norma en todo desarrollo de Duke Nukem. Elementos accesorios, televisiones, pequeños vasos, botellas, suciedad, etc. Todo está retratado con mimo, pero contrasta con la presentación de la construcción de los escenarios y los fallos gráficos, como la superposición de polígonos y la desaparición de éstos al moverse rápidamente de izquierda a derecha en una esquina, por ejemplo.

Igualmente, debemos saber que es un producto que se nutre de un motor Unreal anterior a su tercera concepción. Lo que realmente afea el producto, más allá del mapa cerrado con el que se juega literalmente, que muestra una pericia brillante por parte de Gearbox para tapar los fallos -un remiendo, vamos-, es la ambientación recreada más allá de las paredes en las que jugamos, los paisajes lejanos son parcos, simples y vacíos. Sin vida. Éste es el verdadero culpable de la sensación negativa por parte de los jugadores hacia sus gráficos. Los otros elementos son salvables y perdonables, pero los paisajes lejanos, muy deslucidos, afean en parte el conjunto. Una pena, vistas las maravillas en forma de escenarios interiores del Duke Burger o de Tetas y Carretas.

DUKE APUESTA SEGURA

Un apartado donde Duke Nukem sí da en el clavo es el sonoro. Todos conocemos las frases y los chascarrillos de Duke Nukem hacia sus rivales, hacia las señoritas de buen ver y hacia su propia persona -Sometimes I even amaze myself…-. Con su nueva aparición recupera mucho material sonoro de su juventud, además de utilizar nuevas frases. El doblaje inglés, con Jon St. John como Duke Nukem es divertidísimo y más de una vez estaremos riendo a carcajadas o simplemente con una sonrisa en la cara. Poco podemos decir ya de su característica voz, pero de nada serviría si las frases que dice fueran otras, el trabajo por parte de los guionistas para que Duke parezca moderno a la vez que clásico en sus lapidarias oraciones mantiene el nivel de Duke Nukem 3D y ensalza el apartado hacia el sobresaliente.

El doblaje al castellano, por parte del habitual doblador de Sam Fisher en Splinter Cell, Luis Bajo, se destapa como un buen trabajo. Su voz, resulta creíble y acertada y, aunque a veces nos recuerde en exceso al propio Sam Fisher -en momentos de más tranquilidad y menos violencia verbal- su trabajo es digno de elogio. Los que jugamos a Duke Nukem 3D y otros juegos de la franquicia, quizá nos resulte difícil abstraernos de la voz del orondo americano, pero con Forever han encontrado, sin duda, al futuro doblador continuo del personaje. El resto de elementos de la edición en castellano también están cuidados, tanto las traducciones como el resto de voces.

¿CATORCE AÑOS PARA ESTO?

¡Sí! Duke Nukem es un juego especial, pero que si se aíslan las partes más técnicas del producto y uno se queda con los puntos fuertes que ofrece, verá que, aunque sea un juego irregular y con fallos, es ante todo una buena forma de dar continuación a Duke Nukem 3D y un irrechazable punto de partida para futuras producciones de Take-Two creadas desde cero para el personaje.

Duke Nukem Forever es como su antecesor, un juego concebido por y para los detalles. Momentos fugaces pero gozosos que se vuelven inmortales al leer los carteles del club de striptease de Duke, las recetas de medicamentos y sus posibles efectos secundarios, las etiquetas de los comestibles más “Dukenianos” como pepinos o kétchup; además de cientos de referencias a la cultura popular de los últimos años, desde armaduras del Jefe Maestro a objetos de la última de Christopher Nolan, etc. Éstos son los elementos que hacen de Duke Nukem una apuesta segura.

Su diversión, constante en toda la aventura, pues no podremos dejar de finalizar fases para oír las últimas reflexiones del rubio, se erige como otro de sus baluartes. El diseño de los escenarios sigue la tónica del resto de elementos del juego, mostrando algunos brillantes, como el mencionado Duke Burger con otros más simples, que en ocasiones no son más que pasillos, aunque ¿qué juego en primera persona actual puede negar tener fases así?

Al margen del apartado gráfico, los otros apartados mejorables de Forever se corresponden con una falta de valentía a la hora de convertirse en el verdadero juego noventero de la actual generación. La discutible elección de dos armas como tope para un hombre como Duke Nukem, que come hierro y se suena la nariz con papel de lija, es censurable y limita las posibilidades del juego. Así como el medidor de Ego, que a medio camino entre el escudo de Halo y una regeneración instantánea a lo Call of Duty, no nos hace olvidar la clásica barra de vida y los paquetes de salud esparcidos por el escenario.

DUKE NUKEM FOREVER-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, desarrollo e historia.

PÁGINA 2 – Apartado Técnico y Jugabilidad.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 24 | 06 | 2011