CONVIÉRTETE EN CUALQUIER CONDUCTOR


La principal novedad de Driver: San Francisco, va más allá del género o la franquicia, resultando un elemento determinante que influye positivamente en la jugabilidad. Nos referimos al Shift, o la capacidad de teletransportarnos a cualquier coche de la ciudad en unos pocos segundos y en tiempo real. Este nuevo recurso, por su particularidad, añade un alto componente estratégico a la jugabilidad amén de aumentar la variedad de situaciones sensiblemente. Limitarse a ir del punto A al punto B persiguiendo o siendo perseguido hubiese convertido al juego en un título completamente aburrido y anodino, pero la inclusión del Shift supone saltar entre vehículos policiales rápidamente para cazar a un fugitivo, usar un camión que circula en sentido contrario para destrozar un coche enemigo, o realizar carreras por equipos con el objetivo de ser los coches a nuestro cargo los primeros en pasar por meta, encarnando a toda la fauna de conductores que habita en la ciudad (que de circular acompañados conllevará conversaciones muy divertidas).

El uso del Shift cuenta con cuatro vistas diferentes y desbloqueables, dependiendo de la cercanía con el asfalto pasaremos de una vista aérea a unos metros de altura, hasta contemplar toda la ciudad al más puro estilo foto de satélite de Google Maps. Ciertamente colocarnos en cualquier punto de la ciudad da mucho juego, pero no sólo se depende de esta opción para evitar caer en la reiteración. Podemos encontrar desafíos tan variopintos como pasar por debajo de veinte camiones trailer en menos de tres minutos por el Golden Gate, competir en alocadas carreras de buggies por los polvorientos caminos de la periferia, apagar coches incendiados a bordo de un camión de bomberos, e incluso conducir mientras nos observamos a nosotros mismos desde el salpicadero del coche que nos sigue detrás.

Ochenta y una misiones acompañarán a las dieciséis principales del modo historia, junto a doscientos puntos de paso que desbloquearán nuevos desafíos, algo que fomenta la rejugabilidad y la exploración, en una enorme San Francisco cuyas calles no son fieles a la realidad, ya que han sido rediseñadas para potenciar su frenética jugabilidad, pero que conservan todos los barrios icónicos de la urbe, desde los rascacielos del distrito financiero hasta las peculiares ‘Painted Ladies’ de Alamo Square. El acceso a la ciudad, visión aérea y vehículos susceptibles de ser conducidos Shift mediante, aumentará conforme vayamos completando misiones.

Nuestro comatoso estado permitirá también ciertas licencias a la hora de conducir, pues una barra situada en la parte inferior de la pantalla, podrá ser consumida para realizar miniturbos o embestir brutalmente a otros vehículos. Toda acción temeraria, caos provocado, maniobra imposible o misión superada, aumentará el contador de Voluntad, la moneda de cambio del juego y que podremos usar para comprar los talleres, lugares donde seguiremos quemando dicha moneda en nuevos coches y desafíos.

OCHO CORREDORES CON LA MÚSICA A TOPE

El apartado multijugador y online de Driver: San Francisco, ofrece igualmente jugosas posibilidades. A nivel local, dos amigos podrán jugar a pantalla partida a nivel cooperativo, con modos como limpiar las calles de malhechores en sendas patrullas policiales o justo al contrario, al margen de la ley aguantando hasta que nos revienten el coche; pero también compitiendo en carreras clásicas -¡fuera Shift!- el modo Tag que viene a ser una versión motorizada del ‘tú la llevas’ o paso contra el crono por checkpoints en el menor tiempo posible. Estos modos se pueden a su vez disfrutar online con un total de hasta ocho jugadores dependiendo del juego elegido.

Competir en dos equipos a capturar la bandera o defendiendo una zona a base de Shift, perseguir o ser perseguido en el mentado modo Tag -¡todos a por uno!- o Takedown, junto a otros modos más clásicos completan una oferta jugable realmente impresionante, divertida y bien ejecutada, que concentra toda la esencia de la saga junto a elementos innovadores que potencian dicha sensación, bien sea jugando solo, bien acompañado o contra otros pilotos.

No quisiéramos cerrar el bloque del análisis sin pasar por alto el sobresaliente apartado sonoro del que hace gala el juego. Desde un doblaje a nuestro idioma profesional –aunque no llega a las cotas de calidad de la versión original, sobre todo con Jericho-, y una inusitada variedad de derrapes, revolucionados motores, cláxones y un sonido ambiente diferenciado por la zona de la ciudad en la que nos encontremos. Pero lo que se lleva la palma, es la banda sonora incluida en el disco, que con la misma filosofía que el apartado visual, combina artistas de diversas épocas y estilos, con un cartel poblado de rock ´n roll, jazz, soul, electrónica, funk y rythm´n blues desde Aretha Franklin a The Prodigy pasando Beastie Boys, The Cure, etc. Hasta un total de 76 piezas de incalculable valor artístico.

DRIVER SAN FRANCISCO-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y antecedentes.

PÁGINA 2 – Apartado Gráfico y Jugabilidad.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

José Luis Fernández 31 | 08 | 2011