Dragón Ball es exprimible hasta la extenuación. Desde hace muchas temporadas tenemos al menos un juego al año y todos los fans de la saga han visto saciado su apetito de encarnar de alguna u otra forma a Goku o a sus compañeros de aventuras. Incluso a sus villanos enemigos.

La HD le está sentando bien a la franquicia salida de la inagotable mente de Akira Toriyama y su última entrega, Dragón Ball: Raging Blast 2, no defraudará a nadie. Para analizar este juego como se merece, lo que debemos hacer es unir a un fan criado con las emisiones de Canal Sur en los años 90, una copia del juego cedida por los chicos de Namco Bandai, y muchas ganas de apretar botones.

POR LOS OJOS

Cualquier juego de Dragón Ball viene dotado de un colorido digno de la serie. Y este cuenta con los gráficos más detallados de todas las entregas. Los modelados lucen perfectos y en más de una ocasión parpadearás al sorprenderte gratamente con lo que ves. El equipo de desarrollo se ha vuelto a decidir por el Cell Shading para recrear el universo Dragon Ball, exprimiendo aun mas las posibilidades que este tipo de filtrado ofrece, para meterte de lleno en la aventura. Tanto los escenarios, que son muy variados y bellos y además destructibles, como los personajes del juego gozan de un cuidado y un colorido más que satisfactorio.

Las animaciones están a la altura de lo que se esperaba de este juego y se ve que han tenido mucho mimo en calcar cada movimiento y gesto característico de Son Goku, Trunk, Vegeta y demás personajes. Por ejemplo, en las transformaciones de Goku en Super guerrero, vemos con lujo de detalles como el personaje hace un esfuerzo enorme para sacar toda su fuerza para transformarse, contrariamente a esas transformaciones rápidas a las que estábamos acostumbrados. Y se han cuidado hasta las expresiones de los combatientes.

Hay dos aspectos donde se nota, quizás, menos avance con respecto a los anteriores títulos. En primer lugar son los efectos de luces, rayos, los kame hame ha y las técnicas especiales, que podrían ser un poquito más espectaculares, dado el salto que han dado en el resto de aspectos. En segundo lugar nos encontramos con que, en ocasiones, la cámara nos jugará malas pasadas, no ofreciéndonos el punto de vista adecuado, perdiendo al personaje de vista y quedando totalmente descolocado.

¿JUGABILIDAD Y DIVERSIDAD? LO MEJOR

Estos aspectos son la gran mejoría de Ragin Blast 2 respecto a sus compañeros de generación. No hay para aburrirse. Para empezar, el juego cuenta con más de 90 personajes diferentes, incluyendo por tanto enemigos y personajes de los OVAS más famosos de la saga, entre los que se encuentra Hatchhyack, enemigo principal del OVA que incluye el juego. Lógicamente, cada uno de ellos contará con sus propias habilidades, algo que en ciertas entregas de Dragon Ball no había sido conseguido con tanta fidelidad, al copiar las habilidades de unos a otros dando la sensación de estar frente a los mismos personajes.

Como ya hemos comentado, las animaciones son muy buenas, e influyen positiva para lograr una experiencia de juego aun más absorbente. Y es que, además, la cantidad de técnicas ha aumentado, incluyendo algunas ciertamente espectaculares, como son los ataques Pursuit que permiten realizar cadenas de ataques con efectos demoledores para el contrincante y los escenarios. Además, cuentan con el Soul Rage System, un estado superior en el que el personaje ve como sus habilidades se ven multiplicadas hasta llegar a su nivel máximo, lo que nos facilitará en gran manera nuestra lucha contra los enemigos más cruentos.

ESTO NO ES SOLO UN “PEGA PEGA”

Cualquier juego de lucha de Dragón Ball de esta generación cumple sus objetivos al ofrecer varios modos de juego, aparte del típico modo 1vs1. Pero, en contenido, Raging Blast 2 se lleva por delante al resto. Galaxya es un modo en el que podremos elegir entre multitud de personajes y jugar con ellos misiones creadas para cada uno de ellos, y en el que a través de una especie de tablero iremos avanzando y luchando con multitud de enemigos y retos de combate distintos y muy interesantes. Con cada combate ganaremos ilustraciones, mejoras, y demás. Este modo es el sustituto del modo historia, del cual carece y del que hablaremos algo más adelante. Zona de Batalla ofrece un sistema de evolución ascendente en el que hay que derrotar uno a uno los guerreros que se encuentran en cada zona para ir avanzando.

El habitual modo de lucha lo encontraremos en Batalla. Ya sea contra el procesador de tu consola o contra un amigo. En esta ocasión podemos usar una batalla individual o en equipo, donde podremos formar un grupo de hasta cinco personajes para luchar. Además hay un pequeño modo aquí, llamado “Batalla de Poder”, donde prima aun más la habilidad, pues trata de una batalla especial por equipos donde cada personaje tiene un nivel limitado de poder.

Cuando “gastéis” el resto de modos, os absorberán las batallas en línea mediante Xbox Live o PSN. Siempre tenemos en cuenta la capacidad de un juego en tener un modo Online solido y sin errores. Es sabido que esto depende mucho de la calidad de vuestra conexión, pero si no os preocupa esto, no os defraudará. En el Torneo Mundial, presente en casi todos los juegos de Dragon Ball desde hace unos años, podremos disfrutar del campeonato conocido por todos los amantes del manga y el anime. 16 contrincantes lucharan para hacerse con el título.

Los juegos de Célula es una modalidad en la que también cuenta bastante nuestra habilidad. Célula nos irá proponiendo retos de batalla frente a una serie de personajes o enemigos en su cuadrilátero de lucha. También tendremos la Personalización definitiva. Vale, el nombre es un poco cursi. No obstante este es el backstage donde preparas a tus personajes. Puedes personalizarlos para adaptarse a tu estilo de lucha, con nuevas técnicas, nuevos trajes, etc.

Por último, en el Museo, podremos visualizar las imágenes conseguidas en los combates, imágenes que por cierto, pertenecen a fotogramas originales de la serie de TV de Akira Toriyama, algo muy de agradecer para todo buen fan de Dragon Ball. Podremos ver videos entre los cuales contamos además con una grata sorpresa, y es un OVA inédito en nuestro país de Dragon Ball, con un dibujo totalmente renovado y que se titula “El plan para destruir a los Saiyans” de unos 30 minutos de duración y que fue editada en su país de origen en 1993. Otro motivo más para disfrutar del juego y hacerte con él, si es que te quedaba alguna duda. También podremos escuchar los temas del juego, ver repeticiones de batallas, y una extensa enciclopedia de personajes en la que encontramos el perfil de cada uno de ellos.

¿PERO NO HAY MODO HISTORIA?

Pues no. El modo historia ha sido suprimido en favor del Modo Galaxya, algo que en un principio choca, pero que tras probarlo no se nos hará tan traumático, y más cuando la mayoría de los jugadores de este título conocerán con lujo de detalles la historia del anime, por lo que, a mi modo de ver, no se ha perdido gran cosa, pues además la historia ha sido muchas veces contada ya en otros juegos anteriores.

Como dijimos, el hecho de tener 30 minutos de animación incluidos en el juego, aumentando así el universo Dragón Ball, aportará una historia más que interesante a ojos de los fans incondicionales, que deseen ver en el juego algo más que el modo historia de siempre, contando en simples videos los acontecimientos más importantes de esta grandiosa serie.

CUANDO EL KAME HA NO SUENA…

Cuando no nos llegan a nuestros oídos el sonido de la dura batalla, es donde el apartado musical se la juega, y en este caso nos encontramos con que Ragin Blast 2 está a la altura de su antecesor, y a pesar de no contar con la banda sonora original, cuenta con temas creados para la ocasión muy buenos. El tema de la introducción es alucinante. A quien si tendremos es a Hironobu Kageyama, cantante oficial de la serie de Dragon Ball. Cualquier fan de la serie que haya querido sumergirse más en esta joya nipona, conocerá la trascendencia de este cantante para la serie Dragón Ball.

DRAGON BALL: RAGING BLAST 2-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

NMH 11 | 11 | 2010