UN MUNDO COHERENTE


Dragon Age: Origins es una aventura épica en el sentido más estricto del Rol occidental. BioWare emplea todos y cada uno de los motivos del género que ellos mismos se encargaron de implementar como estándar. Sin embargo, gracias a los avances técnicos y de investigación, estos 11 años pasados se notan (mucho), y permiten mejorar y actualizar gran parte de los recursos empleados en los juegos de Rol. Nos encontramos con una épica no sólo soportada por diálogos grandilocuentes o armaduras y enemigos sobredimensionados, como ocurre en otros títulos, sino que se ve proyectada en aspectos de guión, historia, entorno, sistemas de juego, personajes, estética… es decir, un universo creíble, profundo, complejo, completo y coherente hasta en los detalles más nimios. El Rol occidental (y el Rol en general) exige mucho de las casas desarrolladoras, dado que es un género complicado y es fácil que el título parezca brillante pero haga aguas por algún hueco y le quite esplendor. Pero BioWare sabe dónde se mete y, lo que es más importante, como afrontarlo y resolverlo, sabe que los juegos de Rol necesitan una inversión importantísima de tiempo y esfuerzo, pero que si se consigue redondearlos quedarán en la mente de los jugadores durante años.

Dragon Age nos ofrece muchas horas de diversión en una misión principal que no tiene nada que envidiar a los guiones más complejos del cine: una historia creíble, compleja e interesante. Las misiones secundarias son de todo tipo, algunas realmente “de relleno” para conseguir puntos de experiencia o ítems más o menos valiosos, otras complejas e interesantes, todas ellas recomendables para conseguir el máximo potencial en nuestros personajes. Toda la información que encontremos a lo largo de nuestro deambular por Thedas será de vital importancia, dado que los detalles sobre el porqué de la magia y su control por parte de los Magos o los Templarios nos permitirá afrontar las misiones con conocimiento de causa y tomar decisiones fundadas, elaborar las preguntas oportunas o decidir cuales son nuestras querencias. Todo es importante en mayor o menor medida.

thedasCrear un universo coherente es una difícil empresa. Que los detalles terminen por empobrecer o distorsionar el resultado final es lo más común y lo más fácil. Todo, absolutamente todo, debe tener una razón de ser y un porqué preciso, debe estar justificado y, lo que es más importante, relacionado de un modo lógico con el resto de los elementos que lo rodean, con su entorno cercano y lejano. Por ello es fácil que algo se escape, se olvide o se pierda en el proceso. Para que todo esto funcione es necesario invertir mucho, muchísimo tiempo y muchísima atención, un esfuerzo ímprobo intelectual y creativo. Pues bien, BioWare ha creado un universo completo y sin fisuras. Más de 5.000 años de historia aparecen en Dragon Age, mitos y leyendas que influyen en mayor o menor medida en la historia de nuestros héroes, y todo ello queda registrado a modo de códices que iremos completando en nuestra singladura, donde encontraremos detalles sobre la sociedad, política, mitología, personajes, bestiario y todo lo que conforma el universo de Thedas. Los enemigos forman parte de un legado antiguo y maligno, son formidables, se sabe su origen y sus motivaciones, los personajes son de una u otra facción no por casualidad, cada uno de ellos tiene una razón para haber acabado donde está, sus creencias son fundadas, las facciones igualmente son coherentes, complementarias, algunas antagonistas, otras independientes y otras amigas, e igualmente todas tienen un origen y unas directrices claras, filias y odios intensos hacia otras facciones o enemigos, las regiones tienen límites formados por las antiguas guerras y las fronteras entre una y otra están claras… Thedas es un universo completo y sin fallos.

ANÁLISIS DE DRAGON AGE: ORIGINS – ÍNDICE

PÁGINA 1- Introducción

PÁGINA 2- Apartado gráfico y apartado sonoro

PÁGINA 3- Jugabilidad

PÁGINA 4- Un mundo coherente

PÁGINA 5- Filias y fobias, pero no moralidad

PÁGINA 6- El sistema de batalla

PÁGINA 7- Conclusión, lo mejor y lo peor

Rodrigo Perez 18 | 01 | 2010