EN BUSCA DE LAS BANANAS PERDIDAS

El juego, al más puro estilo de los clásicos, se divide por mundos representado en un sencillo mapeado compuesto de distintas fases. Cada uno de estos 8 mundos, de ecosistemas únicos, aguarda un número de fases que van desde las 6 a las 9, haciendo en total una cantidad de niveles importantes en su cómputo global. El mapa apenas guarda secretos –a excepción de la casa de Cranky y de un nivel oculto- y la profundidad de juego reside en los mismos niveles en sí. Cada uno de estos niveles puede ser superado bajo tres condiciones: recogiendo todas las letras KONG, encontrando todas las piezas de puzle o superar el modo contrarreloj.

Encontrar las letras KONG es relativamente sencillo de realizar en la primera intentona; en cambio, las piezas de puzles nos traerán muchos quebraderos de cabeza ya que están muy escondidas en los niveles; y el modo contrarreloj es una auténtica locura con tiempos que nos van a dejar helados al verlos por primera vez, pero que son posibles de superar para conseguir una de las medallas por tiempo que se nos ofrecen. Solo el conseguir estos tres condicionantes en un nivel nos hará que lo hayamos superado al 100%, algo que señala la enorme rejugabilidad que posee el nuevo titulo de Retro Studios.

Al final de cada nivel tendremos varios objetos que giran en el interior de un barril, pudiendo conseguir sólo uno de ellos. Para eso debemos saltar en el momento adecuado para alcanzar el deseado –algo que ya vimos con Super Mario Bros 3-. En algunas ocasiones debemos agitar el mando continuamente para ejercer un mayor número de golpes a los barriles o a los enemigos para conseguir una mayor cantidad de objetos.

CRANKY NO TIENE ABUELA, NI LA NECESITA

En el mapeado habíamos mencionado que existía la casa de Cranky, en ella, además de conseguir vidas, se nos permite obtener un corazón temporal extra, el loro Squawks para encontrar piezas, una poción de invencibilidad y la llave secreta que nos desbloquea un nivel en el mapa. Como se ha observado, el loro Squawks se ha recuperado para este “remake” en forma de objeto extra, pero a excepción del rinoceronte Rambi, los demás animales se han perdido por el camino. Así, ni Expresso (el avestruz), ni Enguarde (el pez espada) ni el simpático Winky (la rana) estarán en la aventura.

Los objetos se deben comprar con las monedas que recojamos por los niveles. A pesar de la enorme cantidad de vidas que podremos amasar, en los niveles avanzados se nos consumirán con cierta facilidad. El videojuego tiene una dificultad media superior al resto de títulos de Wii, y alcanzaremos momentos de frustración. En todo caso, Nintendo ha incorporado la Super Guía para que un mono controlado por la máquina supere cada uno de los niveles que se nos resistan, aunque sin la posibilidad de recoger los objetos.

Consiguiendo todos los objetos anteriores nos hará desbloquear en el menú principal una serie de extras como dioramas, imágenes y melodías del juego, aunque quizás lo más interesante sean algunos niveles extra realmente complicados de superar. Al final de cada mundo nos esperará un enemigo final que sigue unos patrones que debemos aprender. No hay mayor misterio en estos enfrentamientos que servir como broche final al mundo.

ASPECTOS TÉCNICOS

La técnica ha quedado rendida a lo artístico. La tecnología puesta al servicio del arte expresado por cada uno de los programadores. Es gratificante ver escenarios repletos de colores, cielos azulados, zonas verdes y animales pintorescos que dan alegría con solo mirarlos. Los escenarios están compuestos de varios planos de profundidad que generan una mayor diversión y cantidad de secretos. Las animaciones de los personajes y de los enemigos es increíble, donde en algunos casos parece que estemos observando una película de animación, aunque con cierta distancia. Los modelados convincentes, con diseños de enemigos nuevos y la mayoría de los clásicos que se han quedado fuera, algo que muchos demandarán.

Al ser un juego que no esconde su homenaje al pasado y de tener cierto carácter de remake, no se podían tomar otras decisiones más arriesgadas en este aspecto, pero lo que se ofrece funciona muy bien y no dejará indiferente a nadie. Posiblemente la diversión a estos niveles solo es alcanzable optando por la jugabilidad 2D ya que las 3D, para este tipo de juegos, frenan esa diversión directa solo comprable a la época de los 16 bits, cuando primaba más la jugabilidad sobre los gráficos.

El aspecto sonoro va ligado a la música, mediante melodías remasterizas y otras totalmente nuevas. En su mayoría son pegadizas, clásicas, muy bien representadas, y en otros casos algo más sosas, pero siempre guardan buena relación con los niveles donde suenan creando un gran conjunto. Las voces son inexistentes, aunque los sonidos de los personajes son llamativos y simpáticos, no precisando de ningún tipo de voz para mostrar toda la fuerza expresiva que desean ofrecer apoyándose en las ya mencionadas animaciones.

DONKEY KONG COUNTRY RETURNS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e historia.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y apartado técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

David Hernández 08 | 12 | 2010