La todopoderosa Disney, toda una institución a lo largo y ancho del globo, nos obsequia con una propuesta que es, ante todo, familiar como todo lo que produce esta factoría de animación, cine, televisión y cómo no, videojuegos.

Diseñado para disfrutarse a partir de ocho años de edad, la concentrada dosis de iconos entra por los ojos gracias a su risueña concepción artística. Tras un rato contemplando a los más pequeños de la casa disfrutando con el juego, pronto se animarán a participar los mayores. Veamos por qué.

SIMPLE, DIRECTO, DIVERTIDO

Disney Universe se presenta como un universo imaginario poblado de pequeños monigotes, cuyo diseño ‘cartoon’ y cabezón pronto despiertan una empatía natural en el jugador. Dicho mundo, está concebido para la diversión con la más absoluta seguridad, hasta que un malvado ente virtual llamado Hex -una versión infantil de los trolls que pueblan los foros de Internet- se hace con el control del sistema para aguarles la fiesta a todos. Así sin más, comenzaremos seleccionando un disfraz de entre más de cuarenta para vestir a nuestro muñeco, los cuales representan a los personajes más icónicos de la compañía del ratón. Desde el propio Mickey clásico hasta Hal (la cucaracha amiga de Wall-E), podremos vestir de Simba, Aladdin, Mike Wazowsky, Donald, Jack… Capitán Jack Sparrow, Tron, etc. Difícilmente habrá algún fan que no encuentre un disfraz de su agrado.
Imagen de Disney Universe para PS3
Ante nosotros y desbloqueables según transcurre la aventura, seis mundos diferenciados con un total de cincuenta y cuatro niveles, y ambientados en obras tan dispares como Alicia en el País de las Maravillas -de Tim Burton- Piratas del Caribe, Aladdin, Monstruos S.A., Wall-E y el Rey León, los cuales reconoceremos inmediatamente nada más entrar en ellos. De esta forma, al recorrer Port Royal observaremos de fondo la bahía que atacase la Perla Negra en su día, o la Fábrica de Sustos un sinfín de puertas de armario danzando a nuestro alrededor, serán algunas de las nostálgicas escenas que sucederán constantemente. Y para recorrerlos, nada mejor que una mecánica de mamporro, zapatazo y tentetieso plagada de pequeños retos y minijuegos.

Cierto es que el apartado gráfico del juego no destaca a nivel técnico absolutamente en nada, cualquier comparación con los pesos pesados de los sistemas actuales no sería justo, pero en cambio se agradece el cuidado trabajo en el arte impreso de todos los elementos mostrados. Fieles a los cánones Disney, cada nivel concentra un pedacito del cariño plasmado en cada película de la factoría. La banda sonora en cambio, representa un auténtico festival auditivo, sembrado de temas clásicos originales y mezclados para la ocasión, junto a unos efectos de sonido plagados de grititos, risas y explosiones que cumplen su cometido. Rematando el apartado sonoro, un correcto doblaje permitirá a los más peques disfrutar del argumento sin complicaciones.

COOPERA Y COMPITE

Disney Universe atesora en su interior una mecánica jugable basada en el multijugador. Resultando bastante simple y escueto para un solo jugador, su potencial se desata cuando son cuatro los que se juntan para disfrutar de la aventura. Y es que un ramplón sistema de combos, saltos y agarres, se torna en el paradigma de la diversión cuando son cuatro los mandos conectados. Desde una perspectiva cenital, los jugadores deberán superar los niveles plagados de retos, desbloqueando multitud de extras, y compitiendo por la mayor puntuación tras finalizar el nivel en curso.
Imagen de Disney Universe para PC
La posibilidad de agarrar a un compañero y lanzarlo para ayudarle a superar escollos, pronto se convertirá en una encarnizada pelea para ver quién fastidia más a quién. Sin ir más lejos, a lo largo de cada nivel encontraremos diminutas máquinas arcade que propondrán minijuegos, tal que eliminar a un determinado número de enemigos antes de que acabe el tiempo, esquivar peligrosas bombas, etc. Momento ideal para hacerse la puñeta entre todos en aras de conseguir la más alta puntuación. Esta mecánica simple en principio, se traduce en diversión y carcajadas sin límites, lo que puede llevar tener a los más pequeños (y no tan pequeños) de la casa pegados al mando durante horas.

A medida que vamos descubriendo que escenarios en los que cooperar y competir son la tónica constante, desbloquearemos multitud de regalos en forma de niveles, disfraces y accesorios para éstos. Incluso al final de cada fase, ya en el podio con las puntuaciones, la diversión no se detiene al continuar las ristras de tortazos y lanzamientos unos con otros para que no pare la diversión. Puede que el único corte que tengamos en tales batallas sean los tiempos de carga, en ocasiones demasiado largos para lo que un infante y su escasa capacidad de atención puedan soportar. Más allá de esa falta de optimización, el desarrollo es una risa constante, siempre que al menos sean dos los jugadores en pantalla.

DISNEY UNIVERSE -ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

José Luis Fernández 27 | 10 | 2011