Moralidad realista, sin marcadores, un futuro más cercano en sensaciones a la actualidad que vivimos de lo que nos gustaría. Un asesino impartiendo justicia a los gobernantes corruptos. Ratas, reales y simbólicas, campan a sus anchas por Dunwall. Dishonored es la representación de los valores de la sociedad actual, pero en un marco inventado, de futuro y pasado incierto. Retrofuturo, lo llaman sus diseñadores. Steampunk, mil veces descrito por muchos jugadores. No importa, pues el juego que toma de base la sociedad inglesa del siglo XVIII y de la Revolución Industrial sabe dotar de alma a un desarrollo pausado, sigiloso, excelente gracias a los retazos scifi con los que cuenta. Armas del pasado y poderes venideros, Dishonored es una de las respuestas de Bethesda y Arkane Studios a los fanáticos del “en esta generación no se crean nuevas sagas de calidad”.

Es la hora de que los usuarios devuelvan el favor comprando en masa este excelente título. Sí, abogamos por la compra de este producto, tal cual. Un videojuego de un diseño más que exquisito, con un desarrollo compensado, realista, pausado e inteligente que además se ve salpicado por cuadros memorables y luchas frenéticas entre nosotros, Corvo, y el resto de la guardia imperial. Que los nombres Half-Life, Bioshock, Splinter Cell, Hitman y Thief se vayan a relacionar con el de Arkane en este análisis no es más que una muestra de la calidad de este título, perfecto para jugadores hartos de frenetismo sin sentido. Abracemos, pues, Dunwall y todos sus secretos enterrados bajo La Peste, Dishonored merece una oportunidad, pues ha sabido conjugar los mejores momentos de grandes juegos en un único desarrollo.

SUMANDO TALENTOS

Arkane Studios, empresa francesa que cuenta con un pasado que ya iba marcando el camino para Dishonored (Dark Messiah of Might & Magic, el arte y diseño de Bioshock) cuenta con Victor Antonov como diseñador jefe, el responsable de muchos aspectos artísticos del juego de la obra maestra Half-Life 2 retuerce su talento para acercarnos de una forma casi onírica la ciudad de Dunwall, sus pareces y sus retazos más subversivos de peste y putas. Con Sebastien Milton, responsable de la parte más recordada de Bioshock 2 (su diseño y arte), los dos forman el alma del juego de Arkane, pues es su ambientación, su estética y sus referencias ocultistas las que hacen que Dishonored sea recordado por mucho tiempo nada más verlo. Todo lo mostrado no es cháchara inerte, Dishonored cuenta con uno de los apartados visuales más brillantes con los que hemos tenido el placer de jugar en los últimos años, y eso lo hace estar a la cabeza en un apartado en concreto, nada más empezar el análisis.

BELLEZA EXTRAÑA

Dishonored se hace reconocible al primer minuto de juego. Desde el momento en que se pudieron ver vídeos del juego de Arkane Studios hemos tenido esa impresión, no infalible pero sí orientativa, de que lo que estábamos viendo era algo especial. Y así es, pues el apartado estético de Dishonored se sitúa a la altura de los gigantes del medio (Half-Life, Bioshock, Condemned, Mass Effect). Esta exquisitez no perturba otros elementos del título, los más importantes, ya que, contra todo pronóstico no se trata de un cuadro muy bien pintado del que no se entiende la razón del artista. En esta ocasión, todos los escenarios, brillantemente construidos, se supeditan a la extraña estética con la que cuenta y creando una alianza interesante, pues la propia visualidad del título marca el desarrollo del mismo. Los caminos, las calles traseras, los pubs y los prostíbulos se convierten en escenarios bellos y meticulosamente construidos por los diseñadores de niveles. Como hemos mencionado, retofuturo o steampunk, no importa, pues la única realidad es que el juego muestra su propia visión de un mundo alternativo, del que no nos olvidaremos en mucho tiempo y que suma a su ristra de bendiciones el no compararse con otro igual ni parecido, pues como se ha dicho, no es puro steampunk, tampoco es futurista en más que un par de elementos físicos; es, simplemente Dishonored.

dishonored ps3

Y no solamente a la estética, pues otro de los abanderados de Dishonored, los poderes, demuestran que no han sido utilizados para emular a otros videojuegos, sino que tienen una función reveladora y funcional. Son una forma más de libertad en el juego de Arkane, una libertad que realmente se palpa mientras se juega, nada de escenarios sandbox enormes, ésa no es la libertad que propone Dishonored. Es el libre albedrío a la hora de finalizar una misión, con cientos (literalmente) de ramificaciones gracias al uso de escenarios y poderes. Y aquí llega la comparación con otro clásico, Thief, juego que sirve de inspiración a Dishonored y a la vez palidece ante la libertad de acción del mismo. Es por ello que separar en insufribles apartados un análisis nunca ha sido tan peliagudo, pues muchos de los elementos definitorios de Dishonored se interrelacionan con asiduidad, sin uno no existiría el siguiente; un gran acierto por parte de los desarrolladores, que han sabido componer un “todo” de manera eficaz y casi indivisible.

DISHONORED-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, antecedentes y estética.

PÁGINA 2 – Historia, jugabilidad y apartado técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 08 | 10 | 2012