DEUS EX, UNA SAGA ESPECIAL

Al final acabamos hablando de una saga que pese a tener solamente once años de vida, se ha situado entre las más inspiradoras del medio, en gran parte debido a su primer y genial juego. Dejando a un lado el argumento, que aseguramos que viviréis tras jugar a Human Revolution, Deus Ex perfeccionó e innovó unas fórmulas que hasta entonces parecían anquilosadas en una serie de dogmas que parecían indestructibles, esos eran la acción directa o el reposo como tótem de la producción.

Deus Ex destrozó los cimientos establecidos con tres pilares jugables que son su base sigilosa (importante, pero de forma accesoria y no obligada, ahí está su gracia), todo el menú de mejoras del propio héroe que era perfectamente mejorable y aumentable con añadidos cual juego de rol y la libertad real a la hora de escoger las rutas de los escenarios, la forma de resolver acertijos y la manera de acabar la trama.

Si queremos eliminar la base jugable, tan importante en un medio como el de los videojuegos, nos encontrábamos con un juego con una estética más que cuidada. No era pretendidamente “cool” o llamativo, sino que una serie de elementos a priori nada destacables transformaba la experiencia como algo único. Utilizaba un personaje maleable por el jugador, para según qué parte de “Bien” o de “Mal” quisiéramos utilizar, sin penalizaciones ni extras forzosos.

DIOS SURGIDO DE LA MÁQUINA

Como precuela de los dos anteiores Deus Ex, Human Revolution narra el comienzo del fin de una sociedad que cada vez depende más de la tecnología de forma civil y militar. Es el año 2027 y el mundo que muestra esta partido entre las mejoras biotecnológicas y los “aumentos” y la pobreza de urbes y barrios que antes de la caída del sector de la locomoción y la crisis del petróleo nadaban en la abundancia. Ahora las corporaciones y la violencia van unidas cual hermanas. Puro ciberpunk.

Tomamos el papel de Adam Jensen, (no es casualidad su nombre de humano primigenio) que trabaja como jefe de seguridad de una de las corporaciones más importantes en cuanto a los aumentos humanos. No es hasta la llegada de unos terroristas que Adam, otrora defensor del espíritu humano y la aceptación del ser como único, sin necesidad de aumentos antinaturales, se ve forzado a convertirse en lo que hasta ese momento detestaba. A partir de ese momento viviremos una aventura intensa, argumentalmente jugosa y provechosa, larga -el margen de las 25 a 30 horas será el usual para cualquier jugador- y repleta de referencias a un género que explotó en los ochenta, el ciberpunk y a la literatura clásica.

Desde el comienzo de la misma aventura asistimos a una sucesión de escenas propias del cine noir clásico, azuzado por la vertiente de ciencia ficción de Deus Ex: Human Revolution. De todos es sabido la similitud estética -salvando las distancias de las épocas que retransmiten- del cine y la novela negra con el ciberpunk y sucedáneos. Así es como se siente una persona cuando empieza a jugar a Human Revolution, pura estética al servicio de la ciencia ficción, donde Adam Jensen visita fábricas destartaladas, centrales de importantes compañías y muchas más áreas que nos adentran en la narración del particular mundo creado por Warren Spector en el año 2000 pero ahora perfeccionado por Jean Francois Dugas.

El director del proyecto no tiene mucha carrera detrás, (es el responsable de las versiones para consola de Far Cry: Instincts y Evolution/Predator y del notable F1 Racing de Nintendo 64) pero que ha sabido recoger la esencia del original, adaptarla a los gustos imperantes de hoy sin excederse creando un shooter cualquiera, que no lo es, ni mucho menos, y relanzando un género que parecía huérfano de ideas pero que a buen seguro vivirá una pequeña revolución.

ANGULOSIDAD, ESTÉTICA Y BELLEZA VISUAL

El uso del motor gráfico de Crystal Dynamics para Deus Ex: Human Revolution no hace sino dotar del empaque gráfico de autenticidad debido a la ausencia de títulos que lo utilizan. Convenientemente potenciado, no deja de notarse en la buscada angulosidad de los rostros y algunos elementos del juego. Las caras femeninas con narices y pómulos rectos recuerdan a los del notable Tomb Raider: Underworld, a medio camino entre el realismo y la deformación propia del cómic. El resto de elementos puramente gráficos a nivel técnico rayan a buen nivel, pero la ausencia de gloriosas pretensiones de Eidos Montreal en este aspecto hace que no destaque sobremanera. La interactividad con los escenarios es casi nula al margen de las numerosas cajas que podemos coger, pero muy pocos elementos decorativos sienten nuestra furia y permanecen inalterables. Es un juego cuidado, pero en ningún momento un referente técnicamente…

… que sí estéticamente. Sosteniendo que como base Human Revolution utiliza referencias del cine negro y el ciberpunk narrativo y audiovisual de los 70 y 80, todo hace pensar que tal apartado está cuidado. Pero va mucho más allá. La paleta de colores mostrada, los tonos dorados y cromados que se repiten cíclicamente no hacen sino dotar al juego de una personalidad única, diferenciándolo incluso de los clásicos del cine ciberpunk -todos pensamos en, claro, Blade Runner (Ridley Scott, 1982). La belleza visual del juego reside, entonces, en su grandeza como nuevo referente para este tipo de títulos, como lo fue Matrix en 1999 o Bioshock en el año 2007.

Musicalmente bien ambientado y, tomando referencias del Deus Ex original y mejorándolas, la narrativa y argumento mantienen la atención del jugador en todo momento. Son elementos cuidados hasta el exceso, la inmersión que siente el usuario tras jugar las primeras horas a Deus Ex: Human Revolution se vuelve adicción conforme avanzan las aventuras de Adam Jensen y sus escarceos por una sociedad futurista ucrónica en la que el peor de los males es que se parece mucho a la nuestra actual. Lástima que la carga de fases entorpezca un poco tal inmersión, teniendo que esperar más de lo habitual para poder seguir jugando.

Los pilares del juego, con su combate de base sigilosa como principal referente, acaban de perfeccionar un producto excelente. Los movimientos de ejecución, la posibilidad de recoger cuerpos del suelo para ocultarlos, el extenso menú, las opciones de hackeo (muy bien conseguidas y coherentes por fin con un juego de esta temática) acaban por dar a Deus Ex: Human Revolution el empuje justo para sobresalir en la media de lanzamientos anuales. El único elemento que no acaba de encajar en el desarrollo normal del juego es la utilización de la salud regenerativa, algo totalmente fuera de lugar para un juego de estas características que acercan su propuesta al público general -algo lógico, no obstante- pero que lima su dificultad y elimina otro de los elementos que lo mantenían unido a un estilo de juego clásico, el de los paquetes de salud.

DEUS EX: HUMAN REVOLUTION-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y antecedentes.

PÁGINA 2 – Apartado Gráfico y Jugabilidad.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 22 | 08 | 2011