Desde que dejamos atrás Boletaria en Demon’s Souls, creíamos que volver a vivir una aventura tan desafiante y a la vez gratificante no sería posible. No nos ha faltado razón, porque la experiencia Dark Souls es todavía más desesperante y satisfactoria que el anterior título de From Software. Nos encontramos ante uno de esos exponentes que un crítico no puede finiquitarse a la ligera, en la docena de horas que suele durar la mayoría de los juegos que salen al mercado. Por ello una vez lo hemos tenido claro, llega la hora de analizar uno de los títulos más peculiares de la presente generación.

PREPÁRATE A MORIR

Dark Souls es, ante todo, una propuesta que continua las bases de su antecesor, en todos los aspectos que lo convirtieron en un producto único, rompiendo con los clichés que suelen acompañar a los lanzamientos japoneses, y acercándose sobremanera al público occidental, sobretodo europeo. Un mundo de fantasía medieval grandioso se sitúa ante nuestros pies, peligroso e indómito, marcado por la disparidad entre la luz y la oscuridad, abrasador calor y frío extremo, el orden y el caos. En él, tomamos forma como un no muerto maldito, al que el destino le depara la mayor de las torturas en vida y en muerte, en medio de un paisaje desolador poblado de otras ánimas en pena, ya sea en forma de NPCs (personajes no jugables) como otros jugadores que recorren las mismas mazmorras que nosotros, aunque en otra dimensión del tiempo y el espacio.

Parco en argumento, el título de From Software apenas presenta un mundo en el que el fuego, los dragones y ciertos demonios o semidioses tuvieron un papel relevante en su construcción, pero que cada vez se sume más en la oscuridad. Una vez en él, descubriremos que cada paso que demos va rellenando las enormes lagunas de la historia, siempre en un marco de confusión que nos aterra y acongoja a la vez. Majestuosos castillos y burgos, abominables bosques, ciudadelas infectas o inhóspitas ruinas serán algunos de los escenarios que recorreremos, siempre escudo en alto, con el miedo y la seguridad de que a la vuelta de la esquina encontraremos una muerte segura, y revelando una mecánica de ensayo-error que causa adicción, al igual que en su día hiciesen con Demon´s Souls.

Antes de continuar es conveniente decir que el presente título va dirigido a un público muy específico, no apto para cualquiera y menos para ese segmento de jugadores que disfruta de videojuegos facilotes, de forma ocasional. Dark Souls resulta un auténtico calvario para cualquiera que ose enfrentarse a él, cuando nos adentramos en una nueva zona descubriremos que es exponencialmente más complicada que la anterior, presentándose la totalidad del escenario como un mundo abierto, y repleto de múltiples caminos a cada cual más complicado. Será el pobre jugador quien, a base de morir de las maneras más salvajes posibles, descubra por sí mismo por donde puede o no puede ir, para retomar caminos imposibles más adelante, una vez goce del nivel, destreza y equipo adecuados.

BELLEZA LETAL

Resulta palpable que el éxito de su antecesor, ha conllevado unos valores de producción netamente superiores por parte de From Software, el motor gráfico se ha optimizado para conseguir texturas muy detalladas y nítidas, agraciadas con el volumen de las que carecían en Demon´s Souls, mostrando arquitecturas gigantes con una distancia de visionado sensacional, así como personajes y enemigos detallados al milímetro y bien modelados. No veremos excesivos alardes técnicos, de hecho el juego en ocasiones presenta algunos problemas en la tasa de refresco, que unidos a algunas jugarretas que realiza la cámara puede provocar más muertes de las que algunos estén dispuestos a soportar.

Tampoco la resolución nativa alcanza el estándar 720p (mostrando realmente 1024×720 píxeles), y sin embargo emplea un efecto ‘blur’ exquisito, así como la completa y total eliminación de los molestos dientes de sierra, que suelen aparecer en mayor o menor medida en la inmensa mayoría de los juegos para consolas. El conjunto resulta sólido, combinando con el ya vetusto motor de físicas Havok, para darle sentido a todo el conjunto en movimiento. Sin embargo y donde destaca Dark Souls en lo visual, resulta en el sobresaliente apartado artístico del que hace gala cada rincón del escenario. Magistral, tanto en la densa biblioteca de texturas usada como en su soberbio empleo, convirtiéndolo en todo un deleite para la vista ya que, en multitud de ocasiones, nos detendremos a contemplar embelesados el paisaje mientras gritamos con júbilo ¡bendito sea el sol!

La iluminación no destaca por virguería técnica, siendo más bien pobre en cuanto a su representación en tiempo real, pero el cromatismo empleado para recrear desde el más alto torreón a la más profunda mazmorra roza la perfección artística. En definitiva, geometría y texturas combinadas con maestría, contribuyendo a la ambientación e inmersión del juego en perfecta simbiosis. Sobrecogedor, ése sería el adjetivo idóneo para calificar dicho apartado, pues pronto seremos testigos de que cada piedra destila historia, la historia de la corrupción del ser humano que se sume cada vez más en la oscuridad, y que nos estremece a cada paso que damos mientras esperamos a que la muerte nos sorprenda, cómo no, a la vuelta de la esquina, al final de la escalera, y sobretodo cuando cruzamos la densa niebla.

DARK SOULS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, historia y antedecentes.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y Multijugador.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

José Luis Fernández 14 | 10 | 2011