Cuando un juego de las características de Catherine llega a la oficina, la controversia que genera no hace sino verificar lo especial de su concepto. No es de extrañar que, viniendo de Atlus y, dadas las circunstancias que envuelven a este nuevo título de los creadores de la mega saga Megami Tensei, esa controversia también se extienda al gran número de usuarios que poseen una PS3 o una Xbox 360.

El que firma este artículo ya quedó asombrado de la acogida que tuvo cada noticia, avance o artículo relacionado con Catherine tan sólo con leer los comentarios vertidos en los mismos: mientras que hay un sector defensor del juego, a pesar de su alto contenido potencialmente polémico y de la decisión de Atlus por abandonar (en buena parte pero no por completo) el género del rol que invadía títulos como Persona 4, otros rubrican comentarios como “pero que es esto, ¿un juego porno”.

INSPIRACIÓN ANIME

catherine vincent

Sea como fuere, hemos de reconocer que Catherine no es un plato de fácil digestión, pues tanto su concepto como su diseño visual van dirigidos a un específico sector de consumidores de ocio interactivo que buscan algo nuevo, inspirado tanto estética como dramáticamente hablando en genios del manga y el anime como Katsuhiro Otomo o el recientemente fallecido Satoshi Kon. Es muy posible que los que odian el manga en general, y también los que aborrecen a aquellos que disfrutan disfrazándose de sus héroes favoritos haciendo del cosplay su forma de vida en particular, no le den una oportunidad al juego debido al (fantástico) diseño estético perpetrado por Shigenori Soejima. Ciertos seguidores de Atlus, decepcionados por la decisión de la compañía al alejarse de su tónica habitual, también caerán en la (¿errónea?) decisión de no disfrutar con este nuevo thriller psicológico interactivo sin prejuicios.

A los primeros, les recomendamos que se quiten ideas preconcebidas de la cabeza, aquellas que sitúan al manga como un entretenimientos esperpéntico y bizarro plagado de niñas insinuantes, robots repartiendo leña por doquier o tentáculos con oscuras intenciones (todos estos aspectos existen, los hay de calidad pero no son lo único que podemos encontrar en el sector) y se tomen hora y media para ver la película Paprika o disfrutar con Perfect Blue. Solo después del visionado de estas cintas de Satoshi Kon, sabrán realmente si el thriller interactivo creado por Atlus colmará sus expectativas.

EL HORROR SE APODERA…

catherine ingame

… de tus pesadillas. Largo y tendido hemos hablado del argumento de Catherine, por lo que en el artículo que nos ocupa tan sólo vamos a ofreceros una breve introducción. Nosotros somos Vincent, un joven que ya a pasado de la treintena y que, desafortunadamente para su novia Catherine, no quiere atarse a nada, ni pensar en casarse o tener hijos, pues tan sólo le preocupa el día a día y pasar un buen rato con sus colegas en un bar llamado Stray Sheep. Desafortunadamente para él, pronto su vida dará un giro de 180º, pues cada noche viaja a través de sus sueños a un mundo laberíntico, plagado de trampas mortales y horrendas criaturas que no son si no un reflejo de sus temores más inconfesables. En dicho mundo parece no estar sólo, pues un gran número de ovejas intentan escalar a través de intrincados laberintos formados por bloques, en un intento de acabar con una desalentadora pesadilla.

En la vida real, y coincidiendo con tales hechos, Vincent conoce a la encantadora Katherine, una joven que se presenta como el reflejo de su novia actual pero con todo aquello que él había soñado. Katherine es atrevida, pasional, no le gustan las ataduras, le encanta el sexo sin preocupaciones y no le importa que el aliento de Vincent apeste a tabaco cuando le besa. Pero, noche tras noche, Vincent se va dando cuenta que su pesadilla se hace cada vez más real y, para más inri, averigua que está encarcelado en esa catedral del miedo debido a que alguien del mundo real quiere verle muerto. Casi nada.

CATHERINE – ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, referencias y argumento.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Sergio Melero 07 | 02 | 2012