Jugar a Bulletstorm es volver al pasado, no un pasado glorioso como pretenden reclamar los adictos al retro; tampoco una vuelta a la jugabilidad clásica de títulos no tan viejos que cambiaron la forma de ver la acción como el tercero de los Quake o Unreal Torunament. Pero de lo que no cabe duda es que bebe y también insufla de vida al jugador tras observar lo adicto y lo prehistórico que resulta ver quién la tiene más larga. Sensaciones de ganador y perdedor, más allá de jugar contra un francotirador de Texas, los números mandan, y en ellos Bulletstorm se regocija cual cerdo en una charca de barro.

Es su hábitat natural, olvidemos narrativas ostentosas que pocas veces casan con un juego de acción en primera persona y sintamos las situaciones adrenalíticas que emergen de un título que olvida todo lo que son sus compañeros actuales de mercado para rendir homenaje a una forma de jugar añeja, ni mejor ni peor que la actual, por los sistemas jugables actuales y brindar por los juegos de acción del cambio de Siglo. A eso, en mi casa, se le llama tener respeto por los mayores.

PARTICULARIDADES AL PODER

Con razón se le ha comparado con Duke Nukem Forever. Es casualidad que tras catorce años de desarrollo y una ausencia sonada de juegos de acción de corte similar -Black (2006) de Criterion Games sí contenía la esencia arcade y directa de éstos, pero su envoltorio se revestía de formalidad realista- vayan a salir con menos de dos meses de diferencia. Bulletstorm se congratula de pertenecer a esa estirpe casi desaparecida de juegos de acción donde lo importante es la puntuación y la brutalidad del momento. No nos equivoquemos, Bulletstorm opta por esta presentación tan descarada debido a la ausencia de la misma en los juegos de hoy.

Bulletstorm se basa de inicio en un buen movimiento de marketing, intentar acceder a un nicho no muy explotado hoy en día y ofrecer un producto que se convierte por forma y fondo en la antítesis de los juegos afines a Call of Duty. Acción desmesurada, apocalíptica y absurda, consciencia de su propio sentido del humor y de un sistema jugable a prueba de bombas donde prima lo espectacular por falso e imposible que parezca sobre la sobriedad de telediario del trío actual de juegos de disparos en primera persona, el propio Call of Duty, Medal of Honor y Battlefield.

UN PAINKILLER PARA EL GRAN PÚBLICO

La alianza de People Can Fly con Epic Games no es nueva, pues los polacos desarrollaron Gears of War en su versión para PC. De aquella alianza fructuosa nació una relación que les ha llevado a presentar Bulletstorm en conjunto con los de Epic. Los de Varsovia ya tienen experiencia probada en los juegos de acción hiperbólicos, ya que son los encargados de esa gran serie llamada Painkiller que ha supuesto en los últimos años una bocanada de frescura junto a títulos excesivos como Postal o Serious Sam.

Con Painkiller (2004, PC, Xbox) reunieron a cientos de enemigos, muchos espectacularmente gigantes delante de las pantallas, siendo su inmediatez de contenidos y lo bestia de sus acciones las cartas de presentación del título. Con Bulletstorm han adaptado parte de la esencia “noventera” de los juegos de acción a las tecnologías actuales –otra provechosa utilización del Unreal Engine 3- y el resurgimiento, debido a la omnipresencia del juego online, de los gustos competitivos entre jugadores reales.

INSOLENCIA A RAUDALES

Desde los primeros videos lanzados de Bulletstorm se aprecia una inconformidad poco controlable, necesita creerse protagonista con infografías, música y frases de lo más “cool”, desmarcarse, en definitiva de lo que nos ofrecen los juegos de corte realista hoy en día. Tanto el video-homenaje-burla de Halo 3 hasta el pequeño fenómeno social que ha supuesto el lanzamiento del minijuego Duty Calls -una patada en las partes de las mecánicas repetitivas hasta la saciedad de los juegos de acción-, Bulletstorm se ha mostrado como algo fresco y rompedor. Solamente faltaba, entonces, probar el juego en sí y dilucidar si todo lo que prometía se convertía en realidad.

Desde la primera toma de contacto del título uno sabe que se encuentra ante algo que si bien no revoluciona ningún aspecto, sí se esfuerza por diferenciarse al resto a base de una socarronería chusca y barriobajera, una narrativa accesoria y una puesta a punto de la acción terriblemente impactante y divertida. Bulletstorm es el primer juego de estas características que se convierte en un “desempalagador” de tiempos muertos. Un adictivo chute de drogas psicotrópicas que nos hace olvidar por momentos intensos combates en el campo de guerra, llamadas de deber y medallas de honor.

La insolencia de sus aptitudes se convierte en el primer y más importante truco llamativo. Ni sus personajes, algo estereotipados, ni su historia son elementos importantes en un juego así. El protagonista, Grayson Hunt se desvive demasiado por los insultos, aunque elementos de su caracterización puedan ser interesantes de cara a futuros reconocimientos como héroe de acción –las patillas frondosas, por ejemplo-. Su desarrollo expele idiotez bien entendida, acción sin sentido y situaciones absurdas, que no obstante, llegan a convertirse en triunfos de la diversión más zafia.

BULLETSTORM-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción e influencias.

PÁGINA 2 – Jugabilidad, gráficos y multijugador.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Adrián Hernán 07 | 03 | 2011