En un momento en el que los títulos multijugador son los que llevan la voz cantante, Brink salta a la palestra dispuesto a plantar cara a unos más que dignos contendientes como la archiconocida saga Call of Duty o la franquicia Battlefield, aunque por su estilo quizá nos encontremos con que su rival más directo pueda ser el tradicionalmente “pecero” Team Fortress 2. ¿Saldrá victorioso de este enfrentamiento contra tales contendientes?

MEZCLANDO SINGLEPLAYER Y MULTIPLAYER

La gran apuesta de Splash Damage con Brink fue seguir una simple pero, a su vez, complicada declaración de intenciones: crear un juego que aunara lo mejor de los modos singleplayer junto a los tan populares incombustibles modos multijugador para facilitar al usuario una experiencia única capaz de entretener al jugador durante horas y horas.

Por si eso fuera poco, a la peculiar mezcla se le sumó la posibilidad de hacer movimientos de parkour mientras nos desplazamos por los escenarios e intercambiamos balas con nuestros adversarios gracias a un sistema bautizado como SMART. Todo esto da lugar a una propuesta que, sobre el papel, resulta tremendamente original. ¿Que cómo resulta esta fórmula una vez puesta en práctica? Sigue leyendo para enterarte, ávido lector.

ESQUIVAR, TREPAR Y HACER CABRIOLAS

Una de las cosas de las que Brink puede presumir es precisamente de una jugabilidad fluida y sencilla, en la que sólo debemos centrarnos en nuestros objetivos mientras nuestro personaje llega a casi deslizarse literalmente por los escenarios con sólo pulsar un botón. Este sistema, bautizado dentro del juego como SMART, permite que movernos por los escenarios pase a ser algo sencillísimo y, a la vez, espectacular.

Pongámonos en situación: estás corriendo hacia la puerta que debes volar por los aires y, al volverte, ves que un miembro del equipo enemigo se dirige hacia ti disparando toda su munición. Al volver tu vista hacia el frente, ves que una barandilla obstaculiza tu vía de escape rápido hacia un nivel inferior. Mientras que en otro juego la solución habría sido saltar con buen timing hacia la barandilla y, con algo de suerte, no quedarnos “enganchados” en ella, en Brink nos basta con pulsar el botón asignado a SMART para que nuestro personaje haga gala de su agilidad y nos encontremos a salvo detrás del obstáculo que hace un momento parecía insalvable.

UNA MISMA LUCHA, DOS PUNTOS DE VISTA

La historia de Brink nos lleva a un futuro en el que los humanos han creado una enorme ciudad flotante y de alta tecnología llamada Ark, capaz de ser totalmente independiente del resto del mundo e inicialmente repleta de buenas intenciones. Los problemas comienzan cuando la capacidad de ser totalmente independiente se empieza a poner a prueba, ya sea de forma voluntaria o involuntaria, y la ciudad queda aislada del mundo al dejar de recibir cualquier tipo de transporte.

Tiempo después, justo cuando nosotros entramos en juego, la situación se ha deteriorado tanto que la ciudad se ha dividido en una zona “rica”, controlada por la Seguridad, y una zona marginada en la que la pobreza, la enfermedad y el malestar reinan por las calles. Esto provoca que la Resistencia surja para enfrentarse a la calma impuesta por la Seguridad, intentando conseguir los materiales y el apoyo suficiente para escapar de Ark y averiguar qué ha pasado con el mundo exterior.

¿REBELDES O SEGURIDAD?

Al principio del juego podemos optar por uno u otro bando, según nuestras preferencias, y lanzarnos a averiguar quién es el “bueno” o el “malo” en una batalla en la que todos creen tener la razón y la justicia de su parte. Eso sí, la decisión no será tan traumática como parece, ya que cada bando tiene su propia campaña y en cualquier momento podremos cambiar de una a otra para experimentar la misma historia y misiones en cualquiera de las dos partes.

En lo que sí deberemos tener más cuidado es a la hora de crear nuestro personaje, ya que nos seguirá a cualquier partida, ya sea jugando solos o en el modo estrella de Brink: el multijugador. Teniendo en cuenta que este avatar se personaliza en su mayor parte al principio y que nos representará en cualquiera de las partidas que juguemos en Brink, estaba claro que deberíamos tener un editor que respondiese a esas exigencias. Y así ha sido, por suerte contamos con un amplísimo editor que nos permite crear un personaje que sea tan único como nosotros.

“SALTANDO” A LA MISIÓN

Como hemos comentado antes, la aventura nos mete en dos campañas, una para cada bando, compuestas por varias misiones compartidas por ambas facciones. Mientras uno de los bandos se encarga de atacar un objetivo, el otro debe defenderlo. O, por ejemplo, mientras uno intenta escapar a toda costa, el otro debe impedirlo. Simplificando, éste es el tipo de misiones que encontraremos en Brink y que, por encima de todo, permite que ambos bandos compartan todas las misiones sin perder la coherencia en ningún momento.

Las cuatro clases disponibles en Brink (Soldado, Ingeniero, Espía y Médico) son absolutamente necesarias para todas las misiones, aunque hay casos muy especiales en los que una clase es imprescindible para superar un objetivo. Es el caso del espía con, por ejemplo, la necesidad absoluta de piratear un terminal para abrirnos las puertas a un sector totalmente blindado. Por suerte, en cualquier momento podemos cambiar de una clase a otra gracias a los terminales repartidos a lo largo de cada nivel, previa captura y defensa de los mismos.

UN SHOOTER “DIFERENTE”

Está claro que cualquier intento de comparación de Brink con otro de los shooter de moda como Call of Duty, Battlefield o Medal of Honor está totalmente fuera de lugar. Brink no puede ni intenta competir con ellos simplemente porque su estilo de juego no apunta, nunca mejor dicho, a ese tipo de público. Si buscas seriedad, convertirte en un jugador profesional que tenga más rangos y experiencia en la partida, y consideras que tus compañeros de equipo son tu competencia a la hora conseguir más puntos… no te encuentras ante tu juego favorito.

Brink acierta con un público diferente, que busca cooperar en todas las partidas en busca de un objetivo común y al que no le importa sacrificar una muerte o la autoría de una captura si con ello consigue el bien del equipo. Quizá una aproximación sea el archiconocido título multijugador de Valve en PC, Team Fortress 2, con el que comparte el gusto por la cooperación, aunque Brink lleve ese aspecto todavía algo más lejos.

Quizá la mayor contrariedad de Brink sea lo que precisamente presenta como su mayor novedad, la fusión entre el modo para un jugador y el multijugador. El resultado es un modo para un jugador insípido, interesante al principio pero enormemente aburrido y mecánico después, sin un mayor desafío que luchar contra una IA que nos pondrá las cosas más o menos complicadas según el nivel escogido, pero que no consigue que lleguemos a olvidar que estamos jugando con bots al fin y al cabo. Es por ello que, a pesar del argumento, el encanto de este título se encuentra única y exclusivamente en el modo multijugador, convirtiéndose el modo para un jugador en una especie de entrenamiento para ir ganando puntos de experiencia y evolucionar nuestro personaje fácilmente de cara a nuestro salto al modo online.

BRINK-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Ernesto J. Perez-Durias 24 | 05 | 2011