Nos encontramos ante un juego de rol por turnos clásico, en el que en cada turno hemos de decidir, según la iniciativa de nuestros personajes, las acciones a realizar. Movimiento, ataque y defensa, hechizos, curación, mejoras de estatus, es decir, todos los elementos que hacen que los seguidores de este sistema queramos seguir jugando.

Nuestra visión siempre será cenital con la posibilidad de hacer un zoom progresivo que nos permite ver mejor la posición y los elementos que podemos tener a nuestro alrededor para tomar decisiones estratégicas. En las ciudades nos encontraremos un plano frontal de una imagen animada de la vida en ella, con sus personajes clave, mercaderes y maestros. Y finalmente tendremos un mapa del mundo donde podremos tomar decisiones de las ubicaciones que visitar para seguir con la historia, donde podremos revisar nuestro equipamiento, descansar de nuestras heridas y formar el grupo que combatirá en la próxima refriega.

Blackguards

Una vez iniciemos la historia veremos que si nos despistamos, nos encontraremos con que hemos superado dos horas de juego a un ritmo vertiginoso. A través de un tutorial incorporado perfectamente en el inicio de la trama, vamos a ir conociendo hechos alrededor de la muerte de la mujer que nos ha convertido en criminales, y veremos cómo manejar, aprovecharnos del terreno, crecer, mejorar nuestro equipo y habilidades, preparándonos para el momento en el que podamos luchar solos sin apoyo de los consejos y explicaciones del tutorial.

Tanto si eres un experto en los juegos por turnos, como un recién llegado, no encontrarás este comienzo tedioso. Daedalic ha sabido incorporar al género elementos que beben directamente de otras ramas de los RPG, por lo que tendrás que dedicarle esos primeros pasos a familiarizarte con las ramas de habilidades, los hechizos y el equipo más propio de un action RPG.

El juego te permite comenzar en modo experto, por supuesto, dejando a tu libre albedrío la ubicación de los puntos de experiencia, para crear un personaje adecuado a tus preferencias. Las tres ramas principales, guerrero, mago y cazador, se me hacen escasas para aquellos que escojan el modo normal, en el que te ubicas en el clásico rol escogido. Por lo que si no te importa esperar unos segundos para entrar en acción, te aconsejo crear ese personaje que te acompañará en las próximas 40 horas de juego repartiendo 10.000 puntos de experiencia como creas oportuno.

Cuando damos el salto al juego, excepto en los primeros minutos, el resto del tiempo nos encontraremos rodeados por un buen plantel de compañeros que encajan perfectamente en cualquiera de la decisiones que hayamos tomado como personaje principal. Podremos decidir la forma en la que crecerán y hacía dónde se orientarán una vez en grupo mediante especialización. Por supuesto, objetos con los que equiparnos no nos faltarán, tanto en forma de loot como posible compra en los mercaderes de los pueblos por donde avanzaremos. Estos serán una baza muy importante para poder avanzar y encontrar la verdad y las razones detrás de la muerte que nos ha llevado a ser un Blackguard.

En estos pueblos y ciudades podremos descansar en posadas, buscar misiones, orientar nuestra búsqueda, buscar raciones de comida con las que sobrevivir en las campañas en las que nos adentremos lejos de una zona de descanso y lo más importante en el sistema de juego, encontrar un maestro que nos enseñe nuevas habilidades en cada una de las ramas de especialidad. Nuestros personajes no podrán aumentar sus puntos en habilidades no aprendidas, por lo que aunque en todo momento veamos la proyección de lo que seremos, hasta haber encontrado a un maestro en la materia, no podremos más que guardar esos puntos o repartirlos en valores base y talentos ya aprendidos.

Una de las facetas más interesantes del juego es que el tiempo entre luchas es breve, y una lucha influye de una forma muy importante en la siguiente, ya que nuestros puntos de vida, nuestras resistencias y heridas, y nuestros puntos de energía no se recuperan con el tiempo: solo descansando y repartiendo raciones de comida en campamentos se puede mejorar nuestro estatus. En todo momento has de tomar decisiones estratégicas, ya que arriesgar la vida de uno de los miembros de tu equipo o excederse en el uso de hechizos puede bloquear la próxima batalla. Y esto no es algo que querrás hacer, ya que las batallas son variadas, y todos los escenarios son diferentes.

Blackguards

Daedalic ha incorporado al género los objetos interactivos. Usando una tecla podremos iluminar y ver con que objetos podremos interactuar, que no solo serán simples protecciones o bloqueos de visión. Mesas que arderán y crearán una zona de daño, arenas movedizas donde quedarás atrapado, aguas con las que podrás resbalar, estanterías que podrás mover o apilar, cofres en los que podrás buscar objetos, celdas que abrir para permitir salir a posibles aliados. Una tímida fusión de otros géneros, que dan vida a los turnos en los que se suceden las luchas.

Y estas serán de gran diversidad: humanos, enanos, hombres lagarto y lobo, arácnidos, insectoides, zombis y seres de muy diversos tamaños (¡dragones!) se pondrán en nuestro camino a la verdad. Y todos ellos acompañados de diversos efectos y habilidades que impedirán que avancemos con facilidad y que supondrá un reto según nuestras decisiones en la batalla.

Aunque aquí quizás sea donde cojea más este título, ya que algunas veces nos podemos encontrar con una IA  que no parece del todo inteligente y podremos resolver luchas con mayor facilidad de lo esperado si sabemos cómo llevar al enemigo a nuestro terreno.

Blackguards

A propósito de este, hemos de estar siempre vigilantes de nuestra posición, ya que si no nos fijamos bien podremos ser víctimas del mismo. Para ello, mediante iluminación de hexágonos podremos ver hasta dónde podremos llegar en nuestro turno, y el punto en el que no podremos realizar más acciones debido a que se agota nuestra iniciativa. Es importante revisar bien dónde nos ubicamos, y hemos de tener cuidado, ya que el sistema de iluminación muchas veces nos impide ver las características del terreno al que nos desplazamos, haciendo que un turno apresurado nos haga caer en brea o cualquier otro elemento del escenario que nos puede dejar inmovilizados el resto de la batalla.

No bajes la guardia, según avanza el juego, nos encontraremos escenarios más difíciles de batir, y los combates finales requerirán de estrategia y del uso adecuado de nuestras habilidades, hechizos y posicionamiento de aliados para poder superar el juego.

Por otro lado y en contraposición a la oscuridad que nos rodea, la gestión de las luces de los hechizos son lo más llamativo del escenario. Escudos de fuerza, bolas de fuego, elementos que arden, explosiones, muros, novas de luz y de curación iluminan el escenario. Además podremos recrearnos en muchos elementos que dan inmersión en la escena: claros de luz, largas sombras, fuegos, puertas que dejan entrever. Da la sensación de que aunque estemos delimitados por un tablero de hexágonos, estamos luchando en una parte de un escenario perteneciente a una ubicación mucho más basta y rica.

Blackguards

Esto no quiere decir que nos encontremos en un tablero de juego pequeño. Desde el punto de vista más alejado vamos a tener que desplazarnos casi siempre hacia la derecha o izquierda para poder contemplar la mayor parte del escenario de juego, y poder tomar decisiones estratégicas. Esto hará que algunas veces desplacemos la pantalla y con agradable sorpresa veamos unos cuantos hexágonos más lejos un enorme ser que nos plantará batalla, o una serie de trampas o pasillos que tendremos que pasar para poder llegar a nuestro objetivo.

 

 

ANÁLISIS DE BLACKGUARDS – ÍNDICE

Chus Seoane 23 | 05 | 2014