Si bien es cierto que la industria del videojuego en Japón ha perdido lustre durante la presente generación, no significa que se hayan quedado quietos. Prueba de ello son Sega y su equipo de desarrollo Yakuza, responsables de la conocida saga sobre la mafia del País del Sol Naciente, y que se desmarcan de su línea habitual para traernos Binary Domain, un juego de acción en tercera persona de corte occidental.

Sin renunciar a un sabor de boca oriental, el afamado director Toshihiro Nagoshi firma un shooter más que correcto, siguiendo al pie de la letra la mecánica de disparo y coberturas que inaugurara Epic con Gears of War, aunque por ello se queda en tierra de nadie en cuanto a personalidad se refiere.

SKYNET A LA JAPONESA

Año 2080, un nuevo orden mundial bajo la tutela de Estados Unidos mueve el mundo, y sus herramientas son robots autónomos que se encargan de la laboriosa tarea de reconstruir un planeta que se fue a hacer gárgaras por diversos factores. Cuando el clima se volvió loco, el nivel del mar subió hasta anegar todas las ciudades clave de los cinco continentes, la economía quebró, y en Norteamérica movieron ficha para tomar las riendas ante el caos establecido. Para las tareas de reconstrucción se utilizaron importantes avances en robótica e inteligencia artificial, lo que originó una raza de máquinas capaces de llevar a cabo tan laboriosa tarea de forma eficiente y rápida.

Sin embargo, de esta nueva raza de metal normalizada tras la nueva Convención de Ginebra en 2040, surgieron humanoides robóticos conocidos como los ‘Hijos del Éter’, lo que enfrentó a la empresa estadounidense Bergen con la corporación japonesa Amada, demandando esta última la autoría de dichos avances en robótica. Ante la aparición de robots completamente humanos entre los altos cargos de EEUU, y la sospecha de que detrás de todo anda la taimada empresa oriental, el organismo IRTA -surgido a raíz de la regulación impuesta en la mentada convención- creó un comando de fuerzas especiales, formado por lo mejor de lo mejor en soldados de todos los rincones del planeta para defenderse de semejante amenaza.

Lo más increíble del asunto, es que dichos robots humanos no son conscientes de su naturaleza robótica, y por tanto espía, tal y como se descubre a un alto cargo militar en los cuarteles de Bergen, por lo que el Sargento Dan Marshall, alias El Superviviente, y su compañero Roy Boden se infiltran en terreno japonés para dar caza a Yoji Amada, supuesto responsable de los Hijos del Éter, encontrándose con que la aislacionista isla es una dictadura que somete al pueblo con un ejército de robots. Pronto se unirán a la causa nuevos compañeros de dichas fuerzas especiales, para dar lugar a un equipo capaz de hacer frente a cualquier amenaza de cabezas de lata.

CLICHÉS Y TÓPICOS A PARTES IGUALES

binary domain personajes

Es de recibo comentar que Binary Domain tiene un arranque bastante discreto, pues los primeros compases de juego no dicen absolutamente nada, y ni siquiera el planteamiento inicial es suficiente para incentivar al jugador. Por suerte, dicho planteamiento inicial en forma de prólogo bastante extenso, es necesario para el consiguiente nudo y posterior desenlace argumental, resultando finalmente el guión uno de los puntos fuertes del juego. Una vez terminado dicho prólogo, aumenta exponencialmente la diversión que ofrece el título de Sega, pues ofrece un cambio sustancial de ritmo, mucho más dinámico, comienza a enriquecerse a nivel jugable como comentaremos más adelante, e incluso a nivel artístico pasa de unos escenarios monocromáticos y sosos, a todo un despliegue de color y luz muy de agradecer.

Con las cartas sobre la mesa, la narrativa se alterna con dosis de acción extrema bajo la batuta del director Nagoshi San. El padre de la saga Yakuza cambia el chip para occidentalizar su obra con acierto, aunque se reserva licencias propias de su tierra para intentar -no con demasiado éxito, todo hay que decirlo- diferenciarse del resto de shooters en tercera persona que pueblan el catálogo de PlayStation 3 y Xbox 360.

El resultado pasa por unos personajes bien diferenciados entre sí, desde el sargento americanazo y más duro que las uñas de los pies, al agente británico de recta actitud y flema inglesa pasando por la soldado oriental fría y distante. Así hasta un total de seis héroes entre protagonista y adláteres, con una personalidad -gracias al contraste de clichés- mejor resuelta que otros experimentos del género venidos de oriente, como ocurre con Vanquish de Platinum Games, aunque palidece ante los que llevan años entre nosotros, como pueden ser los hermanos Redfield de Resident Evil sin ir más lejos. Por suerte, dentro del contexto que propone el propio juego encajan a la perfección.

BINARY DOMAIN-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, historia e influencias.

PÁGINA 2 – Apartado Técnico y jugable.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

José Luis Fernández 15 | 03 | 2012