A través de las novelas de Charles Dickens nos ha llegado con claridad cómo era el Londres de la Era Victoriana en el que vivió el autor. Gracias a las descripciones de ese Londres de ladrillo oculto bajo el negro hollín, de la niebla pegajosa que lo cubre todo y se mete en las cabinas de los bergantines carboneros, del humo de las chimeneas, de la llovizna negra y blanda con hollín del tamaño de copos que deja a la ciudad de luto por la muerte del sol… Así la describe Dickens en algunas de sus obras como Casa Desolada o Historia de dos ciudades, y no hay duda de que Assassin’s Creed Syndicate nos transporta a esta ciudad del siglo XIX, fría, gris, neblinosa y poco atractiva de Dickens.

Assassin's Creed Syndicate pantalla de título

Una buena reproducción del Londres de la época no era el mayor reto de Ubisoft, sino convencer a los jugadores de que se ha aprendido de los errores cometidos con Unity y que todavía se puede confiar en Assassin’s Creed como una fórmula anual. Y adelantamos que no han fallado del todo: poca innovación, pero también poco error.

La franquicia anual de Ubisoft de asesinos contra templarios nos lleva en 2015 hasta 1868 y nada menos que a Londres, una ciudad que había ganado peso en el mundo gracias a su revolución industrial temprana y el crecimiento de su población. Sin embargo, la miseria abundaba de manera preocupante. Precisamente este contexto sirve de telón de fondo para la nueva trama de Assassin’s Creed. En Syndicate, los hermanos mellizos Evie y Jacob Frye intentan devolver al pueblo un poco del poder perdido a manos de explotadores que controlan el trabajo en los barrios e incluso obligan a los niños a trabajar. Detrás de aquellos que mueven los hilos que ahogan a la población más pobre se encuentra un entramado de templarios despiadados, que generación tras generación siguen en las esferas del poder exprimiendo a las clases más débiles.

Evie y Jacob Frye protagonistas AC Syndicate

Por primera vez en la saga, podremos controlar un personaje femenino en un título principal. Ya teníamos a Aveline de Grandpé, protagonista de Assassin’s Creed III: Liberation, como personaje femenino jugable en PlayStation Vita, y a Shao Jun, en el DLC de Unity (Chronicles China) pero con Evie Frye, una mujer se estrena en la saga principal. Después de la polémica del año pasado por no proponer ningún personaje femenino para el multijugador a 4 (todos asesinos hombres), Ubisoft parece haber enmendado “sus limitaciones”. Así pues, como decíamos, Syndicate cuenta con dos protagonistas que podremos ir controlando. Jacob tendrá sus misiones, Evie tendrá las suyas y las secundarias podrán hacerse con el hermano de nuestra elección. Y es que cambiar entre uno y otro es tan fácil como abrir el menú y elegir la opción de cambiar: no esperéis transiciones con sentido, es como si en todo momento fueran juntos y la cámara cambiara de uno a otro de sopetón, poco sútil pero no tenemos nada que objetar. 

Mientras Jacob se dedica a librar a Londres de los rufianes que trabajan para Starrick, y liberar los barrios para que la gente vuelva a tomar posesión de su propia vida (a lo inFamous Second Son), Evie, asesina mucho más comprometida con la causa, no cejará en el empeño de hacerse con una pieza del Edén, codiciada también por Starrick y sus matones. La dualidad de protagonistas ofrece al jugador dos perfiles bien distintos con los que recorrer los tejados de Londres. Por un lado tenemos a Jacob, matón callejero, botarate, ligero de puños, impulsivo… Este personaje parece más inclinado a acabar con los enemigos a mamporro limpio, que a valerse del sigilo. Su arma predilecta será el puño americano, pero no tiene que ser la nuestra para él.

Evie con el paisaje de Londres

Su hermana Evie, por su parte, es mucha más discreta y taimada, y gracias a las opciones de las habilidades, podemos convertirla nivel a nivel en una auténtica maestra del sigilo, que podrá llegar a desaparecer literalmente ante los enemigos. Su arma predilecta es un bastón espada, demoledor cuando sale de las sombras.

Ambos personajes comparten la mayoría de habilidades. Estas, divididas en tres árboles, se desbloquearán con los puntos de experiencia conseguidos y permitirán ir aumentando el nivel de los personajes añadiendo ventajas en el combate, como mayor tiempo para los contraataques o nuevos combos, pero también disminuyendo el ruido que se hace al andar o el asesinar, mejorando su pericia con las cerraduras (se acabaron las ganzúas) o aumentando su suerte al buscar objetos en cofres.

Londres en Syndicate, una ciudad llena de humo

En cuanto a las armas, cada uno empieza con las que hemos mencionado, pero pueden intercambiarse y además, hay una tercera en discordia, el kukri, un sable corto que nos dejará unos movimientos de combate muy espectaculares. A estas hay que sumar una colección de armas de fuego que podemos llevar seleccionada como arma secundaria en lugar de los cuchillos del guantelete. A este respecto, podremos seleccionar como arma secundaria los cuchillos arrojadizos, otros infectados que volverán locos a los enemigos, las típicas bombas de humo o unas bombas voltaicas cortesía de Graham Bell. Además de Bell nos cruzaremos por el juego con Charles Dickens, Darwin o Karl Marx.

Celebramos la variedad en los personajes (aunque Jacob tenga el carisma de una plantilla de zapatilla), pero la historia queda muy fragmentada por no tener un mismo hilo conductor, y las cinemáticas y conversaciones se quedan cortas. Es difícil engancharse a su historia, aunque es fácil empatizar con la explotada población londinense.

Evie enganchada en un carruaje en AC Syndicate

Y si novedoso es un dúo de protagonistas, no menos la posibilidad de conducir carros de caballos. Por primera vez nos ponemos a las riendas de carromatos para recorrer la ciudad. Podemos ir montados detrás, coger las riendas, o ir colgados. Durante el juego podemos robar cualquier carro y desplazarnos (o tomar prestado uno de nuestros aliados Rooks), pero en algunas misiones serán de obligado uso. Su manejo es simplón, apto para el más torpe jugador, y es que es esta mecánica sencilla la que lo hace tan divertido. Podemos embestir a perseguidores, subir al techo para saltar un carro a otro… disparar a los caballos para frenar la avanzada enemiga. La introducción de la conducción añade una nueva forma de movernos por el mapa y una, muy divertida.

 

Combate más callejero: nuevo reto

Syndicate es un juego de aventuras en el que tienen gran importancia el sigilo y el parkour. Los protagonistas son asesinos, y la infiltración es un arte que deben cultivar, también la huida, y nada mejor que correr por los tejados. También muy útil para movernos por la ciudad sin que los matones habituales puedan cerrarnos el paso.

Novedad para moverse por Lodnres: Punta de cuerda

 El parkour continúa un poco impreciso, al estilo de la última entrega, Unity, pero la introducción de la punta de cuerda ha cambiado las reglas del juego. Esta nueva herramienta permite que recorramos distancias en plan tirolina, lanzado una cuerda desde nuestro guantelete, y por tanto cruzar calles o subir a los más alto de los edificios en segundos (al puro estilo de Batman de Rocksteady). La ciudad de Londres está diseñada para usar este artefacto: calles anchas y menos puntos de apoyo que invitan a dejar de lado el parkour en muchas ocasiones.

Las frecuentes ventanas de Unity por las que colarse (con bastante dificultad, por otro lado), han desaparecido casi por completo. Se supone que el sistema se ha afinado, pero hay muy pocos sitios donde comprobarlo.

Peleas callejeras en AC Syndicate

Otra de las mecánicas cruciales en la saga es el combate cuerpo a cuerpo. El combate en Syndicate se ha vuelto más callejero, más fluido, de movimientos mucho más naturales. Y sobre todo, aunque sigue siendo algo simplón (no es Batman), se ha vuelto más divertido. Los combates son más rápidos, el contraataque gana importancia y obliga al jugador a permanecer muy atento a todos los enemigos que le rodean. Las ejecuciones también son más vistosas.

Por primera vez, el protagonista contará con ayuda para sus peleas. Evie y Jacob pueden pedir ayuda a aliados y llevar consigo una camarilla de hasta cinco acompañantes que no dudarán en empuñar su arma a petición de los Frye. Equilibrar las cosas en un combate no es la única función de estos nuevos amigos (que podremos reclutar por todo Londres), también pueden servirnos para crear una distracción para colarnos en un sitio a simple vista inaccesible y en alguna que otra misión su intervención será totalmente necesaria para cumplir con los requisitos.

Modo águila en AC Syndicate

Estos aliados, los Rooks, pueden (y deben) mejorarse también a medida que tengamos dinero. En “Mejoras de banda”, podemos subir el nivel a nuestros compañeros, darles armas y hacerles más inteligentes y observadores. Es en este mismo apartado donde podremos desbloquear inversiones en negocios con las que poder acumular dinero para gastar en mejoras. Eso sí, no serán nada baratas, pero los beneficios que obtendremos en poco tiempo hablarán por sí solos.

 

Ciudad cerrada, guarida móvil

Como es habitual, el mapa se nos presenta dividido en partes y todas ellas “cerradas” hasta que subamos a sus atalayas y sincronicemos la información. Una vez que hemos hecho esto, aparecen en él misiones secundarias y puntos de interés de los que podremos hacernos cargo para ganar experiencia y en última instancia tomar el control de las zonas mediante los combates de bandas, en los que, si no lo has hecho ya, te verás las caras con el jefe de la zona.

Acción en trenes en movimiento en AC Syndicate

Hay secundarias de muchos tipos: robar carros de mercancía, secuestrar a personas de interés para la policía, liberar a niños de la esclavitud… y después pequeños objetos que recoger como pósters, fallos de Hélix o cofres, entre otros. Este año podemos olvidarnos de esos cofres cerrados que necesitaban de nuestra interacción vía companion, porque no hay companion, ni otra característica online.

Sin embargo, para abrir cada secuencia del juego (y que aparezcan las principales), recoger el botín acumulado y empezar algunas secundarias, los hermanos Frye fijarán su guarida en un tren en movimiento que irá recorriendo sin descanso las vías férreas de la ciudad del Támesis. El tren precisamente, es otro elemento novedoso en el que tendrán lugar algunas misiones interesantes en trenes en marcha.

 

Londres no es París

Decíamos al principio que un objetivo de Ubisoft tenía que ser hacer olvidar los grandes fallos de Unity y devolver la confianza en la saga. Si en algo no mejora Syndicate a Unity es en la majestuosidad de su ciudad. Mientras que París era un lugar con una belleza sin igual y bulliciosa, Londres está más desangelada, y la niebla y el humo afean el paisaje. Se ajusta al Londres de Dickens. Para evitar el fiasco del pasado año, se ha rebajado la calidad gráfica y el número de NPC en pantalla. No hay nada como aprender de los errores, y en este sentido, vale la pena. Puede que Londres no sea París, pero si eso evita el cúmulo de bugs del año pasado, Welcome London!

Atalaya en el Támesis en Syndicate

Sigue siendo un lujo, sin embargo, poder encaramarse al Big Ben, pasear por Buckingham Palace, escalar Saint Paul o darse un chapuzón en el Támesis. Las ciudad en Assassin’s Creed cada vez se convierten más un personaje añadido de la trama, sin embargo, ser conservadores para no incurrir en fallos del pasado puede haberse notado en este apartado.

La banda sonora, a cargo de Austin Wintory (Journey), nos acompaña magistralmente durante la aventura, y aunque alguna melodía se sale un poco de lo que esperamos, los cambios de ritmo nos meten de lleno en la situación y en la época.

 

Conclusión

En resumen, Assassin’s Creed Syndicate llegaba con la presión del que tiene mucho que demostrar tras una gran decepción con la versión anterior, y ha superado el test, aunque con bastantes peros. Pero porque es muy parecido a Unity puesto en Londres, a pesar de las novedades en combate, la punta de cuerda y los carromatos; pero porque el parkour sigue estando algo impreciso y no se tapa solo con la punta de cuerda; pero por algunos fallos en las misiones, que sin ser tan molestos como algunos de Unity en los que llegábamos a traspasar paredes o tener que reiniciar partida, evidencian que el pulido no es total aunque se acerca. 

La ausencia del online, ni se nota, acierta Ubisoft en centrar sus esfuerzos en la campaña y evitar problemas. Sabia elección.

En cuanto a la historia, la conexión presente-pasado es floja, y la fragmentación de las historias de los hermanos hace pequeñita a la trama, que por otra parte, es simplona.

Sin embargo, aunque no estamos ante el mejor Assassin’s Creed, sí es está entre los mejores, por la diversión que ofrece su combate, la variedad de sus secundarias y el vasto Londres que hay que recorrer, anomalías incluidas.

 

LO MEJOR

  • A veces menos es más, y rebajar la exigencia gráfica y quitar el online, le sienta bien a Syndicate
  • La punta de cuerda y los carros añaden una jugabilidad divertida

 

LO PEOR

  • Es muy clon de Assassin’s Creed Unity
  • Algunos fallos durante las misiones que dejaban congelado el progreso

 

 

Rocío González en 02 | 11 | 2015