Una sombra misteriosa quebranta el apacible amanecer de la ciudad de Roma, mientras los transeúntes que empiezan a sembrar las calles con el ambiente propio del inicio del día, se dirigen hacia sus destinos totalmente ajenos a lo que está a punto de acontecer. Al mismo tiempo, un enviado de la familia Borgia avanza a través de la Piazza del Campidoglio, acompañado de una férrea escolta y ataviado con los más diversos artilugios. Su preocupación es máxima, teniendo en cuenta que los documentos que oculta recelosamente entre sus ropajes son de un valor incalculable para los intereses de la familia.

Por ello, no es capaz de esconder su preocupación ante una posible trifulca; intenta mantener la compostura, pero un tic nervioso revela lo innecesario que resulta acomodarse la túnica cada dos por tres. Pretende que su paso acelerado no destaque entre la multitud, aunque su desasosiego por mirar hacia el cielo en vez de preocuparse del suelo sobre el que camina hace que pierda el equilibrio, caiga al lado de una sorprendida cortesana y deje a merced del irregular adoquinado un pergamino de incalculable valor.

Mientras alarga su tembloroso brazo en aras de recuperar el documento, la protección de la escolta resulta insuficiente. Dos flechas vuelan de forma fulgurante; la primera fija el documento al suelo, mientras que la segunda atraviesa la mano del letrado. La presencia de la sombra a través de los tejados de Roma se ha multiplicado por cinco. Esta vez Ezio no es el asaltante solitario, sino que cuenta con el apoyo de la Hermandad para llevar a cabo su misión, aquella que devolverá la esperanza a un pueblo sometido a los maléficos planes de una familia desprovista de compasión.

CONTINÚA LA CRUZADA

Assassins’s Creed: La Hermandad irrumpe en el mercado para alargar la sombra proyectada por una de las franquicias más exitosas de la generación. Y es que, al contrario de lo que pueda parecer, la saga perpetrada por Ubisoft Montreal tan solo ha necesitado de cuatro años para ofrecernos una espectacular trilogía en consolas y sistemas de nueva generación, varios cortometrajes basados en el contexto del juego, y tres incursiones dentro del panorama portátil. Ahí es nada.

Aunque algo es cierto, las producciones numeradas lanzadas para consolas de nueva generación son las verdaderas superproducciones, aquellas que llevan todo el peso de la franquicia y que están supeditadas a las críticas más férreas. Detrás de los ríos de tinta que se vertieron poniendo en tela de juicio muchos aspectos de la primera parte de Assassin’s Creed, subyace una estructura jugable que se mantuvo en la secuela, encargada de recoger todas esas críticas y utilizarlas como referencia para ofrecer lo que el público deseaba: mayor libertad, más variedad en las misiones secundarias y un sistema de combate versátil a la par que intuitivo. Misión cumplida, pero aún quedaban elementos guardados recelosamente en la recámara.

Incluso antes de que se pusiera a la venta Assassin’s Creed 2, Ubisoft Montreal reservó un equipo de programación para que diera forma a la vertiente multijugador de la franquicia. El resultado de esos meses de trabajo fue tomando forma, y ahora constituye el elemento más novedoso de Assassin’s Creed: La hermandad, videojuegos cuyo factores competitivos y cooperativos online no dejan relegados a un segundo plano otros que han definido el éxito de la saga. Estos son: una completa campaña principal monojugador y una estructura interactiva pensada para sacar el máximo partido a uno de los planteamientos escénicos más trabajados de la historia del videojuego.

UN ESQUEMA JUGABLE RICO EN MATICES

El argumento de Assassin’s Creed: La Hermandad se nos presenta como una continuación directa de la segunda parte de la franquicia. Tras un comienzo que sirve de nexo de unión entre los dos capítulos, donde ensayaremos a modo de tutorial los movimientos básicos del juego, se nos muestra a un Ezio Auditore descansando tranquilamente en la Villa Monterignione después de re-encontrarse con sus seres queridos. Pero un inesperado ataque a la villa por parte de los Borgia irrumpe en este apacible contexto para meternos directamente dentro de la acción más frenética.

El arco argumental general evoluciona desde el mismo punto de vista: Industrias Abstergo intenta hacerse con el control del mundo por medio de una trama milenaria focalizada en una conspiración a gran escala, donde los Templarios buscan hacerse con el poder absoluto. En Desmond Miles reside la única esperanza de la humanidad, pues sus conexiones con algunos de sus antepasados por medio del Animus han dado sus frutos. Ahora, Desmond es una pieza clave, y su conexión espiritual con Ezio Auditore es la llave para arruinar los planes de los Borgia y, por extensión, arruinar el complot perpetrado por los templarios durante siglos.

Durante el desarrollo de la aventura comprenderemos que la complicidad espiritual de Desmond Miles con Ezio Auditore es cada vez más estrecha, lo que repercute en nuestras habilidades durante los momentos del juego donde manejamos a Miles en la época actual. Desde el inicio de Assassin’s Creed: La Hermandad seremos testigos de algunas de las novedades introducidas en el título. Ahora, podremos montar a caballo dentro de las ciudades, tendremos la oportunidad de utilizar armas fijas (como un imponente cañón que nos servirá para acabar con hordas de enemigos), y nos defenderemos mediante un sistema de combate optimizado, que nos permitirá encadenar ejecuciones como nunca antes.

Un gran elenco de armas tanto de corta como de larga distancia, estará a nuestra disposición, podremos utilizar las del adversario en nuestro propio beneficio, y disfrutaremos de unos combos y movimientos enlazados mucho más fluidos y coherentes. Para dominar todas estas técnicas, se han incluido desafíos de Realidad Virtual dentro del Animus, que podremos superar en cualquier momento a través del menú. Por si eso no nos deja satisfechos, también tendremos la oportunidad de revivir fragmentos ya superados que nos permitirán encontrar secretos y nuevos resquicios de nuestra memoria perdida.

Pero la verdadera novedad del videojuego que nos ocupa va implícita en su propio título. Ahora Ezio no estará solo, sino que seremos los principales encargados de reclutar efectivos para la creación de una Hermandad potente y unida, capaz de proyectar su fuerza más allá de las fronteras de Italia. Por una parte, nos valdremos de nuestros nuevos aliados para tomar ventaja en las situaciones más desafiantes gracias a sus logros, mientras coordinamos distintas formaciones para que completen misiones en variados puntos de Europa, como puedan ser Viena, Moscú o incluso nuestra querida Barcelona. Aunque ojo, esto no significa que podremos disfrutar de misiones totalmente interactivas en dichos lugares, pues este aspecto del juego se hace gestionando estratégicamente el papel de la Hermandad mediante unos intuitivos y sencillos menús.

Durante el juego iremos conociendo a singulares personajes, nos ganaremos su confianza y, paso a paso, iremos reforzando la Hermandad habilitando incluso emplazamientos secretos para que sirvan como bases de operaciones ocultas. Otro de los aspectos a destacar de Assassin’s Creed: La Hermandad, reside en el espacio escénico interactivo. Roma se alza imponente en este nuevo episodio de la saga, para mostrarnos la ciudad más grande de la franquicia, donde seremos testigos de variadas misiones y aventuras secundarias entretenidas a la par que gratificantes. Ayudar a gente, impedir crímenes, conseguir muevas mejoras, apoderarnos de variadas armas y complementos o, simplemente, recorres las plazas y monumentos más emblemáticos de esta ciudad serán las tareas que podremos desarrollar a la vez que avanzamos en la trama principal.

Uno de los aspectos que más nos gustó en la segunda parte de la serie, vuelve a manifestarse en la Hermandad para nuestro goce y disfrute: tendremos la oportunidad de superar misiones dentro de escenarios cerrados, donde la combinación de plataformas con la sucesión de originales rompecabezas y divertidos combates aportan un punto extra de variedad al título.

ASSASSIN’S CREED: LA HERMANDAD-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción, historia y detalles.

PÁGINA 2 – Multijugador, apartado ténico y sonoro.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Sergio Melero 18 | 11 | 2010