Assassin’s Creed III es el primer videojuego numerado desde la segunda parte de la franquicia, después del éxito de La Hermandad y Revelations. Muchos pensarán en este hecho como una declaración de intenciones por parte de Ubisoft, empresa que ha visto como sus últimos títulos no han sembrado tan buenas críticas como el primer episodio protagonizado, junto a Desmond, por el tremendamente carismático Ezio Auditore. Muchos recordamos Assassin’s Creed II como el mejor videojuego de la franquicia y, además, como una de las propuestas más ambiciosas y sorprendentes de una generación que, por aquel entonces, ya contaba con un buen número de maravillas. Resultan imborrables momentos como la primera vez que tomamos el control de un jovencísimo e inexperto Ezio, o cuando se nos dibuja en el horizonte una ciudad de Florencia realmente impresionante en términos técnicos y artísticos.

Huelga decir que el trabajo de documentación llevado a cabo por Ubisoft Montreal para con su franquicia estrella es sobresaliente, y que el impresionante periplo que hemos vivido hasta ahora junto a Desmond ha sabido mezclar con bastante soltura la exactitud histórica con la fantasía y la ciencia ficción, aunque el desarrollo de la trama no sea algo que destaque por su profundidad escénica y cuente con serios altibajos.

Ahora estamos ante Assassin’s Creed III, videojuego cuya ambición hace justicia a la decisión de numerar este capítulo de la historia de Desmond Miles con un planteamiento que nos traslada, gracias al Animus, hasta la Guerra de la Independencia Norteamericana. De esta forma, y con el ambiente más caldeado que nunca, interpretaremos el papel de Connor Kenway (uno de los tantos antepasados de Miles) para intentar luchar por la libertad dentro de un entorno plagado de contradicciones morales a la vez que Desmond y su equipo intentan descifrar un gran cúmulo de misterios, pistas y situaciones con un único objetivo: desvelar los secretos escondidos en el fruto del edén y conseguir que Abstergo no lo utilice para dominar a la raza humana.

El origen europeo de Kenway, algunas veces, será un obstáculo en el devenir de los acontecimientos a pesar de su sangre Mohawk: luchar por la libertad en aras de vengar su aldea y preservar la seguridad de su pueblo es una de las máximas de este Assassin, desde ya uno de los más carismáticos que hemos conocido hasta ahora. Ambición es una de las palabras que pueden definir perfectamente el título que nos ocupa, aunque muchas veces dicho calificativo vaya unido a un gran riesgo por no cumplir tan abultadas espectativos. ¿Cuál es el caso en el que se enmarca Assassin’s Creed III?.

Assassin’s Creed III para Wii U ofrece una experiencia equivalente al de las versiones de Xbox 360 o PS3, con ligeros añadidos en aras de aprovechar el Wii U Gamepad de manera intuitiva. Gráficamente, el juego cumple con lo esperado, pese los problemas de popping y las caídas en el framerate cuando se acumulan demasiados efectos en pantalla, algo que sucedía también en las demás consolas.

Por una parte, nos permite disfrutar del juego directamente en la pantalla del mando sin necesidad de utilizar la televisión, con una resolución bastante digna (que esconde algunos fallos en las sombras y disimula los temidos dientes de sierra) aunque lejos de lo ofrecido por títulos como Darksiders II, donde las diferencias gráficas entre TV y Gamepad son menores.

Con todo, la posibilidad de utilizar la pantalla del Wii U Gamepad como mapa interactivo, y poder gestionar el inventario gracias a la pantalla táctil, genera ventajas evidentes en pos de evitar perder el dinamismo que ofrece el juego pausándolo cada dos por tres. De todas formas, no se han implementado soluciones demasiado originales al nuevo concepto jugable presentado por Wii U, algo que esperamos encontrar en próximas superproducciones a la altura de este Assassin’s Creed III.

REDIBUJANDO EL SANDBOX

La saga Assassin’s Creed se ha caracterizado por ofrecer al jugador grandes espacios escénicos interactivos con alto grado de libertad. Dentro de los mismos, podemos seguir el hilo de la historia principal o intentar cumplir con las tareas secundarias que salgan a nuestro paso. Esto ha sido un arma de doble filo durante toda la franquicia, pues muchas de esas tareas se tornaban aburridas y formaban un conjunto alternativo de misiones irremediablemente monótono. El primer Assassin’s Creed fue el más afectado a causa de ello pues, además de tener escasos tipos de misiones secundarias, las tareas de exploración y coleccionismo se hacían aburridas hasta la saciedad. La segunda parte de la franquicia ofreció al jugador un arco interactivo con muchos más matices, aunque echábamos de menos una profundidad dramática superior solo complacida por el desarrollo de la Villa Auditore. Los siguientes títulos de la franquicia apostaron por la inclusión de un modo multijugador bastante completo que, no obstante, hizo que la campaña principal no fuera tan redonda como en el segundo capítulo de la saga.

En este tercer Assassin’s Creed estamos ante una infraestructura sandbox realmente extensa, donde tendrán cabida tanto las secuencias de memoria principales (como principal columna de carga del modo campaña), como las misiones secundarias, escaladas en varios tipos según su complejidad. De esta forma, tendremos los típicos encargos de mensajero, misiones donde ayudar a los ciudadanos mientras son atacados, leyendas de las montañas cuyos misterios deberemos resolver, etc. No faltarán las misiones de coleccionismo, con plumas de águila escondidas por doquier y cofres del tesoro tan suculentos como (en algunos casos) bien protegidos.

assassins creed 3 connor

Los aledaños de nuestra hacienda (lugar donde nos acoge amablemente Aquiles para formarnos como Assassin durante las primeras horas de la aventura) están plagados de zonas boscosas, peligrosas montañas y evocadores riachuelos y cascadas. En las diferentes zonas de caza, aprenderemos a seguir el rastro de los animales para hacernos con sus pieles, comerciar con los recursos que consigamos y, en definitiva, ganarnos un buen montante de libras para comprarnos armas, trajes y distintos suministros (como flechas para nuestro implacable arco o bombas de humo para despistar al personal tras una brutal masacre). Pero aún hay mucho más, porque cuando desbloqueemos las —archifamosas— aventuras navales o empecemos a realizar misiones para ampliar el personal de nuestra hacienda, la oferta interactiva alcanza un nuevo nivel de variedad, con la posibilidad de comerciar en tiempo real mediante la explotación de diferentes industrias o tomar alta mar a bordo de nuestro navío para demostrar nuestra valía como capitán. Si a esto unimos la posibilidad de potenciar el barco y de conseguir nuevas misiones navales realizando determinados encargos secundarios, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos ante el Assassin’s Creed más ambicioso y completo de la historia.

El marco principal de la memoria de Desmond se basa en el desarrollo de la cruzada que lleva a cabo Kenway desde su juventud hasta la madurez en la América de finales del siglo XVIII, viéndose expuesto a traiciones, decisiones equivocadas, momentos realmente épicos y una pasión desesperada por conseguir, a cualquier precio, la libertad de su pueblo Mohawk en particular, y de los ciudadanos americanos ante la opresión de los ingleses en términos generales. Durante la aventura nos encontraremos con personajes históricos reales, como George Washington o Thomas Jefferson, que aportarán credibilidad a la trama y serán partícipes de acontecimientos de inconmensurable importancia, como la redacción de la Declaración de la Independencia. La trama ofrece momentos emocionantes, nos pone ante situaciones que no nos esperamos y nos sorprende en multitud de ocasiones, deseando saber lo que va a suceder en la siguiente secuencia nada más guardar la partida.

Para completar la propuesta tendremos a nuestra disposición un modo multijugador más completo aún que en anteriores entregas, donde destacan los modos “Manada de lobos”, el clásico “Duelo a muerte”, o el interesante modo “Dominio”. Estos modos toman su propio carácter gracias al estilo Assassin’s Creed, que premia el sigilo sobre la acción y la infiltración sobre la rapidez de movimientos. Descubrir a nuestros oponentes mientras intentan tomar nuestra zona en “Dominio”, o sincronizar asesinatos para conseguir superar las distintas secuencias de “Manada de Lobos” resulta tan emocionante como adictivo. De todos modos, y a pesar de que contaremos con un gran número de habilidades, opciones de personalización y la posibilidad de disfrutar en partidas de hasta 16 personas, tenemos que recalcar que Ubisoft ha destinado más de un 80 % de sus recursos a elaborar una de las campañas principales más ambiciosas de lo que llevamos de generación, hecho que convierten a este juego —no exento de fallos sin embargo— en el Assassin’s Creed más gratificante creado hasta la fecha.

ASSASSIN’S CREED III-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y antecedentes.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Sergio Melero 30 | 10 | 2012