ACCIÓN, PLATAFORMAS Y EXPLORACIÓN

La jugabilidad de Assassin’s Creed III es uno de los elementos responsables de la diversión que proporciona el título. En este sandbox tendremos un gran cúmulo de géneros interactivos perfectamente condensados. Puede ser que muchas veces tome prestados elementos de otros videojuegos, como puedan ser Red Dead Redemption o Uncharted. No obstante, y esto es una gran noticia en los tiempos que corren, no en pocas ocasiones nos encontraremos con situaciones que no hemos vivido en ningún otro videojuego.

Cuando nos acostumbramos al control de Connor seremos capaces de encadenar saltos, balanceos y demás movimientos circenses mientras saltamos de árbol en árbol o corremos por los tejados de Boston. Eso sí, deberemos aprender a no ser detectados afinando nuestras artes sigilosas y de infiltración. El nuevo sistema de control nos hará más letales que nunca, mediante la posibilidad de realizar asesinatos silenciosos (tras una cobertura, mientras estamos colgados de un saliente o cuando estamos escondidos en un carro lleno de paja) o atacar a nuestros enemigos desde el aire.

assassins creed 3 washington

Una vez hayamos llamado la atención de los guardias, estos se abalanzarán sobre nosotros intentando acabar con la vida de Connor. El bloqueo de los ataques sigue siendo muy importante, igual que los contraataques, los movimientos que desarman al adversario y los combos encadenados. Todo se desarrolla con fluidez, aunque en determinadas ocasiones el sistema de colisiones falle y veamos aparecer ante nosotros algún que otro bug bastante molesto. Combinar las armas cuerpo a cuerpo (como los machetes, las hachas o el tomahawk) con las de medio y largo alcance (pistolas, arcos, rifles, bombas de humo, etc) nos ofrecerán una profundidad inusitada. Durante las batallas navales, nos encontraremos con un control de nuestro navío sencillo a la par que gratificante. Podremos mover la cámara para apuntar, dirigir varios tipos de ataque (cañonazos a mansalva o disparo de precisión) y deberemos dar órdenes a nuestra tripulación para que se protejan de las acometidas rivales.

Pero no todo son plataformas y combate en Assassin’s Creed III, pues haciendo gala de nuestras habilidades nativas tendremos la facultad de rastrear con precisión el entorno, en aras de encontrar nuestro objetivo tirando del instinto. Además, si éste se presenta demasiado alejado, podremos cubrir grandes superficies a lo largo y ancho de los variados territorios a caballo y, en el momento que lo desbloqueemos, haciendo buen uso del desplazamiento instantáneo. Obviamente, no todo podía ser perfecto. Uno de los momentos que más nos corta el hilo tanto interactivo como argumental del título, llega durante las pantallas de carga, demasiado numerosas tanto en las escenas cinemáticas como entre las transiciones entre misiones y zonas.

AMBICIÓN TÉCNICA

El motor gráfico de Assassin’s Creed III cuenta con un buen número de mejoras. Las dos que más nos han sorprendido son, por una parte, la implementación de efectos climatológicos en tiempo real y, por otra, la mejora del sistema de animación procedural. Los efectos muestran su culmen en las batallas navales; es impagable protagonizar un enfrentamiento múltiple mientras los barcos se enfrentan al azote de olas de 20 metros, mientras el oscuro escenario marítimo se ilumina bruscamente a causa de los truenos que se dibujan en el horizonte, mientras la intensa lluvia limita la visibilidad de la tripulación. Además de ello, los efectos de nieve y niebla ayudan a imprimir un plus de realismo a nuestra aventura, cuyo ciclo día-noche se presenta de una forma más realista si cabe.

Los escenarios externos se extienden hasta el horizonte acumulando montañas, zonas boscosas, flora, fauna y transeúntes a nuestro paso. El interior de las ciudades de Boston y Nueva York nos permite disfrutar de emplazamientos reales, monumentos detallados y un efecto de vida digno de mención. La opción de disfrutar de todo esto en 3D estereoscópico también se ha incluido, aunque resulta poco recomendable dada la pérdida de resolución, la notoriedad de los dientes de sierra y la pérdida de contraste cromático.

assassins creed 3 batallas navales

Desafortunadamente, todo ello hace sufrir más de lo debido al motor gráfico, por lo que la aparición espontánea de elementos y la bajada en la tasa de frames por segundo cuando se acumulan demasiados elementos en pantalla enturbian el conjunto general. En el plano de la animación, los movimientos de nuestro protagonista son mucho más reales que de costumbre, sobre todo en los cambios de ritmo y en los giros de nuestro protagonista, ejecutados con maestría en la mayoría de ocasiones. Durante los vídeos cinemáticos las expresiones faciales son correctas y en los combates la espectacularidad de las animaciones dotan al conjunto de un atractivo aspecto. Determinados bugs en el motor de físicas y algún que otro fallo inesperado en las reacciones de nuestros rivales ante las acometidas de Connor, son algunos de los puntos negros de un videojuego más que notable en su apartado técnico, y sobresaliente en el artístico.

En el plano sonoro la factura es intachable. Un buen doblaje al castellano con la participación estelar de Luis Tosar o Iván Muelas, se combina a la perfección con unos efectos de ambiente y una librería sonora tan completa como realista. La BSO no le va a la zaga y nos regala temas memorables dignos de cualquier superproducción de alto presupuesto, lo que ayuda a elevar la partitura a la categoría de épica. En 5.1 la experiencia mejora notablemente, con un entorno que te rodea de forma realista y unos combates en DTS HD que nos dejarán helados sin disponemos de un equipo de sonido compatible.

ASSASSIN’S CREED III-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Introducción y antecedentes.

PÁGINA 2 – Jugabilidad y Apartado Técnico.

PÁGINA 3 – Conclusiones.

Sergio Melero 30 | 10 | 2012