Dicen que en una mañana de resaca el sujeto piensa que siempre tiene el beneficio de la duda respecto a los actos cometidos la noche anterior. Sus amigos, padres y hermanos le podrían perdonar algún que otro exceso ponderable. Ya sabemos que el alcohol no es buen consejero, pero no debe llevar a engaño, pues cualquier atrocidad cometida bajo sus efectos sigue siendo vigente para nuestra consciencia. Acostarnos con la novia de nuestro mejor amigo/amiga podría ser una consecuencia de una noche de desfase y, aunque no tenga más relación con el título que analizamos, la conciencia y emociones del sujeto una vez ha jugado es exactamente el mismo. “Nunca debí haberlo hecho”.

Y así es como se siente un jugador cuando acaba una partida a Amy, avergonzado de haber sobrepasado la línea de la decencia. Una sensación que no se advierte antes de jugar a Amy, pues sus premisas son loables, pero que, al final de todo, se convierten en su penitencia más absoluta. Amy convierte al jugador en un pelele en manos de una de las mayores decepciones del 2012, con una premisa interesante, sí, pero con un acabado y una mecánica que nos grita sin cesar sus imperfecciones. Veamos qué nos ofrece esta fallida producción de Lexis Numérique, donde Amy y Lana deberán sobrevivir al “horror” que les espera.

¿POR QUÉ AMY? ¿POR QUÉ?

amy gameplay

Amy se había convertido en uno de los juegos descargables más esperados de los últimos años. Mes tras mes podíamos observar como avanzaba con paso lento pero seguro. Primero sus imágenes, luego sus premisas y los vídeos tecnológicos que daban muestra del potencial gráfico de la obra de Paul Cuisset. Y aquí es donde el jugador más veterano maldecirá el momento de esperar hasta la exasperación a Amy, pues la presencia de Cuisset, creador del inmortal Flashback en 1992 y de los imperfectos pero notables Fade to Black (1995) y Time Commando (1996), parecía presagiar que el destino de Amy era reinar durante unas semanas la lista de descargas de PC, Xbox LIVE y Playstation Network.

Nada más lejos de la realidad, bajo las interesantes premisas en forma de survival horror que recuperaría parte del lustre perdido en esta generación gracias a la investigación y la supervivencia se esconde uno de los desarrollos más caóticos e injugables de los últimos tiempos. La lista de víctimas en este accidente es larga pero necesaria, todo el mundo tiene derecho a saberlo. Una cámara desajustada impide en todo momento observar de forma convincente el escenario, además, su pulso frágil y la cercanía con el personaje principal no ayudan para tal menester. Es el primero de muchos defectos de Amy, que siguen con muchos más.

El desarrollo del juego es otra lección de cómo desenganchar a un jugador. Es clave, en este tipo de juegos donde prima la investigación, dar prioridad a un buen comienzo, aunque éste sea parco en detalles, es más, la escasez de motivos suele promover un interés creciente en el jugador de títulos de terror, pero Amy se pierde en su propia inoperancia y tacto. El juego tiene un comienzo brusco que todavía no hace temer el resto de elementos, pero un desarrollo donde el miedo pierde su valor ante la verdadera y aterradora naturaleza del juego, la jugabilidad, no puede augurar nada bueno.

Animaciones faltas de naturalidad, rompecabezas repetitivos y una sucesión de situaciones que en una hora de juego se han repetido demasiadas veces. Utilizar a Amy como “pulsadora de botones dentro de habitaciones”, meterla en conductos estrechos, esconderse de unos enemigos que nos azotan con demasiada facilidad y observar las cinemáticas más largas y aburridas que se puedan imaginar (es exasperante subir y bajar escaleras) forman parte del desarrollo de Lexis Numérique. Además, ver como una y otra vez morimos por motivos ajenos a la tensión del juego y a nuestros propios fallos convierte a Amy en una sucesión de tópicos injugables.

LAS COSAS BUENAS, ALGO HAY

amy ingame

El Phyre Engine, motor bajo el que se sustenta Amy es probablemente el mayor logro del videojuego. Los personajes de Lana y Amy muestran un buen nivel, aunque sus movimientos pecan de ser demasiado ortopédicos. La premisa cooperativa entre las dos protagonistas se mantiene como uno de los mayores aciertos del título, pues tanto la pequeña como el personaje que controlamos, implicaría al jugador, en el caso de no haber más fallos, en un inicio de tensión. La estética y la paleta de colores es apropiada para un juego de estas características y el sigilo está bien implementado. Pocas cosas sabrosas respecto a los elementos negativos, pero se agradece algo de riesgo en una producción lanzada en el 2012 cuando está repleto de desarrollos demasiado parecidos entre sí. Una lástima el resto.

AMY-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Adrián Hernán 23 | 01 | 2012