Desde que se anunció oficialmente su desarrollo, Alice: Madness Returns se ha convertido en uno de los títulos más deseados por los usuarios. Tener una base considerada de culto por miles de jugadores es motivo más que suficiente para disfrutar con la visión que American McGee ofrece del personaje ideado por Lewis Carroll y que ya ha sido tantas veces llevado al cine y al teatro que faltan dedos en las manos para contarlo. Pero puede que pocos hayan adaptado el texto con tanto humor negro y sadismo como el caso que nos ocupa. Veamos qué aspectos hacen de este Alice: Madness Returns una obra más que recomendable.

LOCURA Y ENAJENACIÓN

La historia continua narrando los hechos sucedidos tras lo vivido en el Alice original. Nuestra querida amiga se encuentra interna en un centro para enfermos mentales y muy pronto el País de las Maravillas reclamará su trono como señor indiscutible de la perturbada mente de Alice. Como ya sucediera con la primera entrega, aquí volveremos a ser testigos de locura y enajenación, bien condimentados por sadismo y violencia, por lo que el título no resulta en absoluto apropiado para cualquier tipo de usuario. Algo que nos llena de orgullo y satisfacción.

Spicy Horse ha llevado a cabo un trabajo notable, que por momentos nos dejará maravillados ante la propuesta visual de la obra. Pero antes de introducirnos de lleno en los apartados técnicos de la propuesta conviene destacar la relación existente entre Alice y Madness Returns. La trama sigue a nuestra Alice algunos años después de los sucesos del primer juego. La relación entre ambas propuestas es tal que EA regala el primer título a todos aquellos que se hagan con la obra de primera mano, ya que se incluye un código de descarga que nos permitirá acceder a American McGee’s Alice mediante Xbox Live o PSN.

Y es que el título original consiguió alcanzar la categoría de culto gracias a su divertida jugabilidad mezcla de acción y plataformas, además de por su interesante acabado artístico, ingrediente esencial de la obra primigenia que aquí se convierte en el elemento más destacado del conjunto, por encima de otros factores importantes. Buena parte de la crítica no ha terminado de recibir con buenos ojos la propuesta de Spicy Horse, aunque aquí en JuegosDB lo hemos disfrutado bastante y creemos en el potencial del título como secuela más que válida.

SALTAR, TRINCHAR Y CORRER

Alice 2 (para resumir) nos plantea una jugabilidad directa y sin complicaciones. La trama se divide entre el mundo real, en el que pasaremos algunos instantes, y el mundo imaginario de las maravillas, donde estaremos inmersos la mayor parte del tiempo. Podremos manejar a Alice sin problema, sacando ventaja del triple salto cuando las fases de plataformas lo requieran. También podremos planear durante breves instantes de tiempo, además de atacar con varias y originales armas, que nos permitirán realizar algunos combos demoledores. Mención especial para el modo Histeria, que saltará cuando estemos a punto de morir, dejará la pantalla en blanco, negro y rojo sangre, mientras nuestros enemigos mueren sin remisión.

De esta forma, iremos consiguiendo arsenal para nuestra causa: la espada Vorpal, el molinillo de pimienta o el caballito de juguete serán nuestros compañeros más fieles. Un tétrico Gato de Cheshire será nuestro principal consejero, sin olvidarnos de otros míticos e importantes personajes como el Sombrero Loco, la Duquesa o la Reina de Corazones. Alice: Madness Returns basa su jugabilidad en tres conceptos esenciales: combate, plataformas y puzle, repartidos en seis largos capítulos. Estos tres elementos se irán complementando entre si durante toda la aventura, que ofrece varias dificultades, siendo Pesadilla la locura ideal para los más experimentados.

Posiblemente el principal problema de Alice 2 venga impuesto por su repetitiva jugabilidad, que le impide codearse con títulos de mayor renombre mediático. Si el primero resultaba más original gracias a su planteamiento, aquí terminamos aburridos en ocasiones por hacer siempre lo mismo, aunque no podemos recriminarle a Spicy Horse que haya desarrollado el título con mimo. Para hacer la cosa más interesante, podremos buscar una serie de objetos secretos, como los morritos de cerdo, las botellas o los recuerdos de Alice, elementos estos que invitan a la rejugabilidad y a la exploración en una segunda vuelta.

IMAGINARIO VISUAL

Sin duda, el apartado más impactante y deslumbrante del título es el artístico. McGee sabía perfectamente lo que todos los fans esperaban a nivel visual y lo ha sabido ofrecer con nota. Descubrimos un País de las Maravillas rico en detalles y cargado de elementos decorativos, que refuerzan la sensación de estar en un mundo imaginario, creado por una mente perturbada como la de Alice. Los escenarios, los objetos e, incluso, el cielo, demuestran que se ha tratado con mucho cariño la parte creativa y artística de la propuesta. Hasta Alice cambia su vestido dependiendo del lugar en el que esté.

Los personajes se corresponden con el imaginario reinventado de McGee y, a excepción de Alice (más estilizada y “bella” que el resto) todos son horribles seres humanos y criaturas que no querrías cruzarte ni en la peor de tus pesadillas. La visión que generalmente se tiene de este mundo de fantasía, más simpática y Disney por culpa de las películas, se torna aquí en macabro espectáculo, con prostitutas que se ofrecen por la calle y policías que apalean transeúntes. Eso en el mundo real, porque en el imaginario tenemos ratas gigantes horribles y parlantes, un Gato de Cheshire al que no daríamos ni un vaso de leche y otros monstruos igual de encantadores.

Por desgracia, aunque el nivel artístico sea sensacional, el apartado gráfico tiene algunos fallos que lo estropean, con cargas de texturas que llegan en mala hora y pequeños errores que, como ya hemos comentado, entorpecen y evitan que el título consiga una mayor valoración. No obstante, estos inconvenientes no suponen un problema para la experiencia jugable y seguramente la opinión de los usuarios difiera en gran medida de la expresada por la prensa especializada, que en algunos casos se ha pasado con la puntuación de la propuesta. Alice: Madness Returns no es un mal juego y la diversión más tradicional está asegurada durante horas.

OTRAS CUESTIONES

No podemos dejar de mencionar el excelente trabajo de localización que se ha llevado a cabo. Todos los textos y voces del título aparecen en español, algo que sin duda nos deja muy buen sabor de boca. El doblaje resulta acertado, aunque podría haber estado mejor, algo que solucionan los subtítulos en buena medida. Respecto al sonido destacar el notable trabajo realizado, con una biblioteca de efectos muy contundente y una banda sonora sensacional, que en más de una ocasión nos dejará sorprendidos, aunando melodías capaces de evocar sentimientos tan dispares como melancolía, rabia o alegría.

ALICE MADNESS: RETURNS-ÍNDICE

PÁGINA 1 – Análisis.

PÁGINA 2 – Conclusiones.

Antonio López 23 | 06 | 2011